El valor del psicoanálisis para la psiquiatría*, por Elena Levy Yeyati

Psicoanalista en Buenos Aires.

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

En un escenario donde la clínica psiquiátrica se orienta cada vez más hacia protocolos, algoritmos diagnósticos y respuestas estandarizadas, lo cuantificable cobra un valor dominante. Esta tendencia reduce el sufrimiento a meras categorías operativas, dejando en segundo plano el sentido de los síntomas, la historia libidinal y las formas singulares del conflicto. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿Cuáles son las dificultades que presenta la práctica clínica en la actualidad y de qué manera puede auxiliarnos el saber del psicoanálisis desarrollado por Jacques Lacan? ¿Qué enseña su lectura para la práctica de hoy?

El psicoanálisis propone recuperar la dimensión subjetiva como eje central de la clínica, ofreciendo herramientas conceptuales indispensables para comprender aquello que no se deja capturar por los manuales diagnósticos: la angustia, las defensas, las identificaciones y los modos singulares en que cada sujeto hace frente a su malestar. En este sentido, el acto clínico es irreductible a la técnica y la posición del psiquiatra con respecto a ese acto -su escucha, su implicación, su análisis personal y su supervisión continua- constituye un componente esencial de la práctica.

Estas cuestiones fundamentales permiten pensar más allá del diagnóstico y hacer lugar a la singularidad del paciente. A su vez, fortalecen una clínica que no pierde de vista lo humano, integrando teoría y experiencia para sostener la complejidad de la subjetividad en un tiempo que tiende a simplificarla.

Para ello, es necesario retomar los orígenes del psicoanálisis de Lacan quien, por su condición de psiquiatra, parte de diagnósticos de la psiquiatría clásica, abriendo su análisis a una semiología que tiene en cuenta la experiencia que el paciente narra a su médico.

A la luz de los embates actuales en el campo político y clínico, es necesario que el discurso de Lacan cobre vida ante nuevos lectores, teniendo una orientación eminentemente clínica, subordinando la elucidación teórica a la crítica lacaniana del quehacer. Se trata, por tanto, de sostener un trabajo de transferencia y una trasferencia de trabajo, que permita esclarecer dichos conceptos sin reducir las palabras a una jerga, de modo que su transmisión conserve el valor clínico y formativo que comportan.

*Texto revisado por Fernando Tarragó y Gabriela Dargenton

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