¿Qué baja?, por Camila Candioti

Miembro de la EOL y la AMP

Miembro de la NRC (Nueva Red Cereda) Nudo Santa Fé 

En febrero de 2026, en Argentina, se sanciona la ley de baja de edad de imputabilidad de menores, de 16 a 14 años. Una nueva ley dirigida, de modo directo a las adolescencias y juventudes.

JAM nos enseña que escuchar puede tener una utilidad social, empero, el analista lee; la intervención analítica de la lectura permite localizar los goces y sus posibles vías de consentimiento al deseo.

Respecto de la ley precitada nos preguntamos: la novedad ¿cuál es? ¿Los protege mejor? ¿Qué se espera de la juventud? ¿Las juventudes podrán acceder a más derechos? ¿Fomenta la creatividad, la innovación, la vitalidad? El Otro social ¿propone un lugar de producción a la ebullición adolescente o pretende eliminar su signo más elemental?

La ley que hace penalmente responsables a los adolescentes ¿introduce algo nuevo en la civilización o solamente hay 2 años de diferencia con lo anterior? Dos años no son nada o ¿hace a la diferencia? Los niños nacidos en cautiverio, durante el terrorismo de Estado, a sus 2 años ya habían sido desgarrados de su lengua materna e instilados de una lengua otra. A los 2 – 3 años, comenzaban a hablar. ¿Qué decían? ¿Cuáles eran sus primeras palabras? ¿De qué modo las pronunciaban? Ese tiempo del acceso al lenguaje constituía toda su vida.

Por otra parte, nos interroga: ¿A quién afecta la baja de imputabilidad? ¿Solo a la población criminal destinataria, a los “pibes chorros”? Tal vez podemos leer que prima la ontologización del crimen por sobre el estatuto de sujeto. Así mismo, el ciudadano es aquel que vive en la polis, sin embargo, se deja ver que la cara punitiva del Estado se aplica mayormente a una clase social, una mayoría desfavorecida. Con esta ley se amplía la red de pesca del control punitivo.

La inestabilidad de la adolescencia y juventud, necesaria para la renovación, es clasificada solo como perturbadora, destituyente, por tanto, penalizada. Lo no estandarizable o protocolizado es signo de dis-funcionamiento. El discurso de la oferta y la demanda se soporta en la falta y a una vez la rechaza. En el contexto en que la castración pretende elidirse en su más ínfima expresión: ¿la infancia y la vejez desaparecen? Nada que no sea la productividad, el éxito o la felicidad, tiene lugar en la sociedad de consumo.

¿De qué modo se infiltra el psicoanálisis?

Ni nostalgia ni esperanza. Uno por uno extraemos los cuerpos hablantes de la red del mercado, localizando y restituyendo la diferencia absoluta; singularidad que lo devuelve a la extimidad de sus lazos posibles.

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