No ves que estoy ardiendo, por Graciela Abrevaya

Psicoanalista

Integrante del Círculo de Carteles de la EOL Conurbano Sur

«Somos la especie en peligro de extinguirlo todo”

De una pared de Buenos Aires

No es un sueño, no es una formación del inconsciente.

Nuestra Patagonia, región del sur de Argentina y también de Chile, arden.

El fuego arrasa. Mata seres vivientes. El ecosistema con su flora y fauna queda devastado. Hay familias enteras y pueblos originarios que viven de la tierra.

El paso de un mundo basado en la agricultura a un mundo industrializado fue llevando a lo que J. A. Miller ubica como la metáfora de la agricultura por la industria. Las referencias se encontraban en las estaciones y en el cielo. Con la revolución industrial poco a poco todo eso fue barrido. “… debemos constatar que lo real devora la naturaleza, que se sustituye a ella y que prolifera. Esta es una segunda metáfora: la metáfora de la naturaleza por lo real”. (1)

Nuestro tiempo fue mutando del capitalismo industrial a un neocapitalismo transformando al sujeto en consumidor. Una renovación acelerada, innovación frenética, y sin medida alguna. Un real sin límites. Como dice Lacan: el objeto a en lo más alto de la civilización. El plus de gozar gobierna. “La dictadura del plus de gozar devasta la naturaleza” (2).

Hemos sobrepasado muchas advertencias. Esta hostilidad y violencia está llevando hacia la destrucción de nuestro mundo.

El método de utilización de recursos naturales y de producción se halla en el origen del cambio climático. Un modelo económico ilimitado e insaciable de la mano de un extractivismo abusivo y depredador como modo de acumulación y de apropiación irresponsable. Zonas de glaciares y periglaciares hoy corren peligro. La tierra no es inagotable.

Las extensas zonas de bosques incendiados, en la mayoría de los casos, provocados e intencionados es un modo directo y muy efectivo de deforestación para despejar tierras para agricultura, ganadería o minería.

En poblaciones más vulnerables la crisis ambiental los lleva a trasladarse a otros territorios; hoy se habla de migrantes climáticos.

Como psicoanalistas cabe preguntarnos, ¿cómo podrían afectar todas estas variaciones en la subjetividad? ¿Cómo influiría en los lazos sociales y familiares?

El sueño que analiza Freud al que hago alusión en el título, pone de relieve siguiendo a Lacan, el trauma, el ombligo del sueño, lo real. La mirada enmascara lo real, la muerte de un hijo, lo imposible de representar. Los sueños dan cuenta de la existencia del inconsciente y de la represión según Freud.

Por eso no se trata de un sueño, ni de un síntoma. Este ciclo que estamos viviendo nos presenta un real sin ley. Sin tramitación posible. “Los impasses crecientes de la civilización se deben al hecho que el discurso del amo está apagado, del hecho del que el plus de goce no sostiene la realidad del fantasma, sino que está por todos lados.”(3)

¿Por qué el mecanismo o respuesta circulante es el negacionismo?

¿Acaso es un intento deliberado de borrar, desvirtuar o relativizar hechos, desmentir y deslegitimar?

¿Se trata de un mecanismo renegatorio a la manera de la desmentida? lo sé y al mismo tiempo lo rechazo.

¿Cómo poner un freno a esta apropiación voraz?

Sabemos que los megáricos, muchos de ellos señores feudales de la tecnología junto con el poder hegemónico, tienen sus grandes intereses económicos. Van por las tierras raras, allí se encuentran los metales que necesitan para su industria tecno. ¿Qué sucede con el resto, los que no pertenecemos a esa “elite”, que ocurre con los que teóricamente nos representan?

Se están destruyendo los lazos sociales que se basan en la solidaridad y el bien común, ¿la respuesta entonces es el cansancio, la apatía y la indiferencia?

El psicoanálisis introduce otro discurso que orienta hacia alguna renuncia: conducir a que no todo es posible, frente al empuje desenfrenado y loco de un capitalismo devorador que promueve que nada es imposible.

Encrucijada que enfrentamos como psicoanalistas, a pesar de no pertenecer al campo de la ciencia y de la técnica. Como no somos ajenos al discurso imperante, se trata también de jugar la partida en esta crisis que pone en peligro al planeta y tiene efectos en los seres hablantes.

Notas:

  • y (2) Miller, J.A. “Una fantasía” en Punto Cenit. Política, religión y el psicoanálisis. Pág. 38 y 47. Colección Diva.
  • Miller, J.A. “Jugar la partida” Pág. 15 en Revista Enlaces Año 22, N° 26- Septiembre 2020
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