Dispuesto al momento, la virtuosa ambigüedad*, por César Mazza

Psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Adherente al CIEC

*Publicamos este texto con motivo del fallecimiento del «Indio Solari» (17 de enero de 1949–5 de junio de 2026). Músico, poeta, artista y creador de la banda de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota —la cual supo interpretar una sensibilidad de época entre fines de la década de 1980 y los años 2000. Ante la pregunta sobre la ideologización de su arte, supo decir: «No busco ideologías ni ideales tampoco; busco virtudes. Mis canciones hablan de virtudes».

 “Si uno fuese un indio, sin embargo, dispuesto al momento…”

F. Kafka, Deseo de convertirse en indio.

Ante la vorágine de atentados perpetrados contra el sistema democrático y la cultura en especial en nuestro país por parte del nuevo gobierno nacional, una de las primeras voces que reflexiona sobre la embestida autoritaria la sostiene Carlos Indio Solari, ex líder de Los redondos y mentor de Los fundamentalistas del aire acondicionado. En una entrevista (Caja negra, por Julio Leiva, enero 2024) curiosamente desliza unas frases dónde afirma que la ambigüedad es la posibilidad de su arte: “Me manejo mucho con la ambigüedad, entonces trato que las personas de movida tengan un abanico de cosas que digo y que no digo, a veces uno toca el tambor y otras veces no, pero la gente tiene que estar acostumbrada cuando uno no toca el tambor, entonces de esa manera es libre de interpretar e imaginar qué digo cuando no toco el tambor y no lo que me pasó a mi cuando la hija del fletero no sé qué… me hizo…”

Este elogio a la ambigüedad no queda en su costado meramente estético, sino que plantea una posición política, más específicamente referida al tema de la subjetividad encarnada y reproducida por los antidemocráticos de siempre: “Deberemos aceptar que debe haber un género que vuelva a encausar un pensamiento, la música es un gran difusor de ideas, y de ideas lo suficientemente ambiguas para que uno no se transforme en un tirano de uno mismo y de los demás, creo que sí, que a la música hay que usarla para eso, he tenido bandas de combate, no de entretenimiento”

La lectura es la clave para entrar en esta poética que no se asimila, por razones de su composición, a los dictados del sentido común, un sonido permanecerá siempre en suspenso, vacío de sentido. La obra así se transforma en su porvenir, inacabada, ofrecida a una recepción en singular, cuyo destinatario puede ser quien se preste a su vibración.

La sonoridad de las palabras retorcidas, violentadas de su uso habitual, alteradas y transpuestas a una significación inédita (“atrapado en mi libertad”, “To beef or not to beef”, o frases que se convierten en aforismos, refranes, divisas, Santos y señas, advertencias: el lujo es vulgaridad, el tonto nunca puede oler al diablo …, violencia es mentir) dará lugar a que lo imprevisible juegue a favor del receptor: pondrá su parte para habitar una lengua en constante construcción …

Notas para una inminente respuesta de los psicoanalistas

El tema de la ambigüedad, el arte de la lectura entre líneas, confluye con el lugar del psicoanálisis en la actualidad. Subrayamos que la experiencia analítica, puede permitir a alguien, distanciarse o deshacerse, transitoriamente, del tormento de creer que las cosas son idénticas a sí mismas.

Destaco una línea de lectura planteada por J.-A. Miller cuando se refiere, en una entrevista (1), a la locura respecto de la creencia/no creencia y su relación a lo privado y lo público en un sistema político. JAM cita unas líneas de Lacan: “…el mundo instituido de las Islas Británicas le indica a cada cual que tiene derecho a estar loco, a condición de que se quede su locura para él solo. Ahí empezaría la locura, si pretendiera imponer su locura privada al conjunto de sujetos…” (Lacan, Sem. 4). Una tesis sobre Inglaterra de la posguerra y sobre los fundamentos de la tolerancia, comentará JAM. De esta manera, estará “admitido soportar las creencias del otro a condición de que no se adhiera demasiado a ellas como para imponérmelas, ni tampoco para empeñarse en hacerme renunciar a las mías. La tolerancia supone que nadie pretenda comunicarse con un Otro absoluto, y amarlo hasta la locura. Por lo tanto, creer sí, pero con moderación, no totalmente. A partir de allí, la creencia es ambigua, porque no creer es un momento de la creencia.” (Op. Cit.). Renovar la apuesta por lo que puede venir, el deseo, en su ambigua indeterminación, dispuesto al acontecer, es una respuesta a la locura de los que se la creen y de los que pretenden hacernos creer su locura privada.

(Texto reescrito, publicado originalmente el 12/5/24 3en el blog de Zadig España)

César Mazza, Psicoanalista. Miembro de la AMP (EOL). (1) Jacques-Alain Miller: París, febrero de este año “Todo el mundo es loco” en https://twitter.com/EOLacaniana

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