Practicante del psicoanálisis
Adherente al Centro de Investigación y Estudios Clínicos – CIEC
Participante de La Patria del Sinthoma, Zadig
“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época…Que conozca bien la espira a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel, y que sepa su función de intérprete en la discordia de los lenguajes”. [1]
Así nos convoca Jacques Lacan a saber leer la época cada vez, sin prejuicios, sin escándalos.
Es a partir de una singular lectura de algunos acontecimientos que se presenta una pregunta, ¿acaso estamos verificando un tiempo donde los discursos de odio escalan y toman otro estatuto? ¿Los discursos de odio dieron lugar a lo cruel?
Ha tomado una presencia significativa hablar de cruel, de crueldad, a distintos hechos de discursos, a diferentes acontecimientos ya sea en nuestro país o en otras partes del mundo.
El odio se presenta como esa pasión que bien puede ser la otra cara del amor, odioamoramiento llamó Lacan. Es capaz de tomar tal consistencia agresiva que produce un franco rechazo del goce del Otro.
Hablar ya no con odio, sino un decir cruel ¿tiene un impacto diferente? Lo cruel en su etimología remite a lo crudo, a lo sanguinario, a la crudeza de la carne sin ninguna mediación. Lo cruel es en dirección al cuerpo sin más, no ataca al ser, sino a la existencia.
Un recorte del pensamiento de la antropóloga argentina Rita Segato, estudiosa de la ligazón del narcotráfico con asesinatos, sobre todo en México, nos esclarece sobre las nuevas modalidades de ataque sobre los cuerpos, modos en extremo sangrientos que toman los hechos, donde la crueldad sin límites es un modo de operar, sobre todo con las mujeres. Ellas aparecen descuartizadas, mutiladas, torturadas, violadas, colgadas en puentes para quien quiera mirar, muertes que dejan apenas restos de los cuerpos imposibles de sepultar, restos de cuerpos desechados y desechables. Esta autora nos advierte que la crueldad se va extendiendo más allá de las fronteras de México, y llega a nuestro país.
Cito. “La pedagogía de la crueldad me refiero a algo muy preciso, como es la captura de algo que fluía errante e imprevisible como es la vida para instalar la inercia y la esterilidad de la cosa, mensurable, vendible…El ataque sexual y la explotación sexual son hoy actos de rapiña y consumición del cuerpo que constituyen el lenguaje más preciso con que la cosificación de la vida se expresa”.[2]
Las palabras crueles, las imágenes crueles tienen tal poder de captación sobre quien las recibe que impactan en el cuerpo; a veces son capaces de afectar con suspiros, quejas, silencios, giros de cabeza, son capaces de fijar la mirada o de tornarse tan insoportables que resultan imposibles de mirar.
Entonces si los discursos de odio están al servicio del rechazo y la segregación del goce del Otro, de anular las diferencias; lo cruel en palabras o en actos, sostenidos en una inexistencia absoluta del Otro, apuntan al cuerpo como desecho, es la palabra destinada al mal.
[1] Lacan, «Jacques. Función y Campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis», Escritos 1. Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores. Pág. 309.
[2] Segato, R. «Crueldad: pedagogías y contra-pedagogías». 22/1/2022. https://lobosuelto.com/crueldad-pedagogias-y-contra-pedagogias-rita-segato/