Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana
En nuestra práctica el cuerpo aparece cada vez más implicado en la consulta.
“¡Ya no sabemos qué hacer!» escuchamos por parte de padres de hijos adolescentes.
¿Qué lugar hoy para alojar el desvarío de un hijo adolescente? Si “en el extravío de nuestro goce solo el Otro lo sitúa en tanto estamos separados de él.” ¿Entonces qué lugar ocupa el Otro cuando el Otro no existe? ¿Qué regula?
E. Laurent da dos modos de regulación: por el espectáculo y por el síntoma: “La regulación por el espectáculo da lugar a la industria del narcisismo, dispositivo en la época de la reproducción de masas de los cuerpos, empalme de los cuerpos con el saber en el lugar del Otro. Nuestra época multiplica las imágenes…pero el sufrimiento de esos cuerpos exhibidos es en vano. El ojo democrático de la cámara no engendra ningún discurso”. Lo que pone en evidencia la soledad del cuerpo en los casos actuales, desarreglos que nada orienta y menos aun la norma universal que deja al sujeto en la vía del pasaje al acto. La angustia se opone al trastorno como lo que no engaña, y orienta al sujeto a lo real lo que se intenta reducir por la vía del espectáculo.
Como analistas no buscamos mantenernos a distancia de los excesos de los cuerpos, sino hacer hablar al exceso para que encuentre el cauce de un discurso.
La angustia (de castración) para Lacan no se inscribe en el Edipo, no es deudora de la historia, ni del Otro, está en el nivel de la detumescencia del órgano masculino y no responde a ninguna amenaza y permite que surja el objeto como causa sexual irreductible al significante determinado sino por la separación. “El analista solo opera con la condición de responder a la estructura de lo extraño…sin lo cual todo probaría que, por no acostumbrase el mismo a lo extraño, no sería capaz de perturbar la defensa.”
La regulación por el síntoma interroga a cada sujeto por lo que inquieta a su cuerpo, el goce, el síntoma concebido a partir de la efectividad de la práctica analítica.
Es lo que permite el giro pragmático de la enseñanza de Lacan orientada por los discursos. El sinthoma como anudamiento posibilita una ganancia de satisfacción, permite que el afecto se enlace.
Un sujeto viene a la entrevista diciendo que está de muy mal humor, que venía peleando con su padre por que este le reprochaba que fumaba marihuana, que él no lo vio y no sabe por qué habla, porque lo jode, que le amargó el día. Al cabo de unos minutos de entrevista me interroga acerca de su diagnóstico, si siempre tendrá que tomar medicación, ¿si alguna vez podrá volver a tomar alcohol? Este joven consumía 4 litros de cerveza por noche para poder silenciar los pensamientos que lo atormentaba y así dormir. Le digo: “sí un porrón, que no es un porro grande”. Esto le produce visible alegría, se ríe con complicidad e interrumpo la entrevista. La siguiente vez vuelve más contento, refiriendo estar más tranquilo.
El síntoma concebido a partir de la efectividad del psicoanálisis, ganancia de satisfacción apropiada que resuena en el cuerpo vivificándolo, solo a partir de allí el sujeto podrá ligarse con otros en un lazo social humano.
- Resumen de trabajo publicado en El Caldero de la Escuela Nro 13, EOL, Bs As, 2010
Bibliografía
- Lacan, J., “Télévisión”.Autres écrits, pag. 534, Seuil, 2001.
- Laurent, E., “El reverso del síntoma histérico”, El Caldero de la Escuela Nro 77, junio 2000.
- Miller, J.-A. La angustia lacaniana, pag 131, ICBA-Paidós, 2007
- Laurent, E., Idem
- Laurent, E., Virtualia 16, febrero/marzo 2007 Entrevista en France Culture, 4 de septiembre de 2006. «Se trata de ver como los sujetos proceden para intentar hacer mantener juntos el parásito lenguajero que atraviesa su cuerpo y los acontecimientos extraordinarios que tienen que conocer llegado el caso. ¿Cómo hacer para mantenerlo junto sin el sostén de un discurso establecido?»