Practicante del Psicoanálisis
Responsable de Orientaciones Clínicas. Lecturas desde el psicoanálisis
El 10 de febrero de 2010, el magnate sudafricano Elon Musk, dueño de SpaceX y Tesla Motors, lanza el primer automóvil al espacio en un espectáculo de dimensiones galácticas. Su ambición: salvar a la humanidad de la extinción mediante una colonia en Marte, ante peligros como el calentamiento global o un “agujero negro” accidental. Sostengamos estos peligros.
Musk opera con la certeza de un final mundial, allí donde Lacan, en su entrevista con Emilia Granzotto en 1972, ubica la posibilidad de angustia en esos “viejos niños que juegan con cosas desconocidas”, formulando preguntas éticas: “¿Y si todo estallara? ¿Si las bacterias criadas en laboratorios se transmutan en enemigos mortales?” (1)
Donde Lacan se pregunta, Musk responde: la colonización del espacio tras la debacle terrestre, fruto del avance capitalista y la tecnociencia. Pero ¿no es esta “solución” enunciada por un ícono del sistema? La certeza del fin del planeta y el tour marciano evocan la sentencia de Fredric Jameson—retomada por Žižek (2) —sobre la facilidad de imaginar el fin del mundo antes que el del capitalismo. O el dogma del liberalismo expresado por Margaret Thatcher—recuperado por Mark Fisher (3) —: “There is no alternative.” Así que no desesperen, terrícolas: en Marte podremos seguir cenando en McDonald ‘s.
Musk plantea un continuum sin corte: si la Tierra se acaba, basta con hallar otra sede para el desarrollo tecno-humano. Ni siquiera la fantasía del fin del mundo interrumpe el flujo libidinal y reorganiza la economía pulsional. Nada se pierde, todo se transmuta.
Si Musk es el representante del sujeto de la Aletosfera[1], el cientificismo no solo se agota en su afán creacionista, sino que, con la misma facilidad, podría destruirlo todo. De ahí la urgencia de encontrar un nuevo punto de partida. La ciencia no solo hace existir cosas nuevas, sino que podría generar un nuevo origen ex nihilo.
Esta primera parte fue escrita en 2018, cuando Musk se presentaba como alternativa a cualquier organización estatal. Hoy, 2025, con la nueva presidencia de Donald Trump, Musk ocupa un lugar paradójico en el Estado para “achicarlo”.
La hipótesis es que la “metamorfosis Musk” no es casualidad ni una oportunidad individual, sino una regla del capitalismo en su evolución del neoliberalismo al fascismo. Tomemos la hipótesis de Hendrik Wallat: “(…) la tarea del fascismo es imponer la ley de familia, es decir, el dominio de la clase capitalista sobre las clases subalternas sin contrapeso, destruyendo sus mediaciones e instituciones.” (4)
La pregunta no es qué obtiene Musk del orden actual, sino cómo este se sirve de su subjetividad.
Otra cita de Wallat, retomando a Karl Polanyi: “O bien la democracia, o bien el capitalismo, debe desaparecer. El fascismo es la solución que deja intacto al capitalismo. La otra es el socialismo: el capitalismo desaparece y la democracia continúa.” El peligro ya no es ambiental, es el otro. En específico Eros, que hace de lo múltiple, Uno.
El punto clave es que hay que entender a los enemigos del poder en los sistemas fascisto – capitalistas no como identidades sino experiencias de autoorganización: comunidades LGBTQ, estudiantes, trabajadores, etc. Sabemos que el fascismo fue producto de la socialización capitalista y sus crisis. Su origen socioeconómico fue un capitalismo desarrollado en crisis: crisis de acumulación, lucha de clases, “peligro” del socialismo. En este sentido, el fascismo es un intento de resolver una crisis capitalista fundamental, que no resuelve sus contradicciones, sino que las desplaza y objetaliza.
El capitalismo, ese no-discurso en su circuito, hoy resguardado por el fascismo, rechaza las cosas del amor (5) nos deja ante la estacada ¿a Marte o amarte?
Referencias:
1 – Lacan, J. (1974). Entrevista a Jacques Lacan en Panorama (1974). Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Recuperado de https://elp.org.es/entrevista-a-jacques-lacan-en-1/
2 – Žižek, S. (2002). Bienvenidos al desierto de lo real. Ediciones Akal.
3 – Fisher, M. (2009). Realismo capitalista: ¿No hay alternativa? Caja Negra Editora.
4 -Wallat, H. (2021). Capitalismo y fascismo [Capitalism and Fascism]. Constelaciones: Revista de Teoría Crítica, 2021.
5 – Lacan, J., Hablo a las paredes, op. cit., págs. 105-106
[1] Aletosfera neologismo formado por Lacan en 1970 que incluye la palabra Letosa (del griego letos, olvido)