Practicante del psicoanálisis en la ciudad de Resistencia, Chaco
Miembro de la Agrupación Psicoanálisis en la Ciudad
Han tomado estado público y notoriedad mediática los debates a propósito de los cambios que introduce en la ley de Salud Mental el mega decreto de necesidad y urgencia que el recientemente asumido ejecutivo impulsa.
Es necesario subrayar que algunas de estas modificaciones responden a un malestar creciente en la opinión pública acerca de las modalidades de internación de personas con crisis subjetivas o descompensaciones psicopatológicas.
¿Es suficiente plantear que el DNU y la política general que impulsa el actual gobierno relega y desacredita abordajes colectivos y proteccionistas en favor de lógicas individualistas y de mercado? Ciertamente no. Es montada sobre la queja de los familiares y allegados de los denominados usuarios que la avanzada de la industria farmacológica y de las instituciones privadas de internación se apoyan, encontrando el intersticio para proponerse como solución válida ante un denominado “estado ausente” que no ofrece respuestas satisfactorias.
Se habla de retorno al paradigma tutelar y de judicialización de la salud en tanto que se otorga a los jueces la posibilidad de determinar las internaciones compulsivas dejando en segundo plano el rol de los equipos interdisciplinarios a la hora de tomar decisiones sobre las medidas terapéuticas a implementar.
La báscula ahora se inclina sobre la parte que representa a los familiares, representados por las madres y sus demandas, en tanto, que desde el sector de los trabajadores de la salud mental se denuncian los peligros a los que se exponen los derechos civiles de los sujetos con padecimiento psíquico resguardados en el texto original de la ley. Disputa entre partes instalada en nombre del “bien” del paciente en donde, como es de esperar, asoman la cabeza, viejos convidados de piedra de la psiquiatría como son la noción de peligrosidad y conciencia de enfermedad.
Lacan mostró, analizando el caso Schreber (1), que el ideal al que confronta el sujeto en el momento de un desencadenamiento, se trate de una psicosis o no, forma parte de los ideales familiares y sociales que determinan el anverso y reverso de una misma función. La del lugar del Otro en la estructuración subjetiva en éxtima conexión al campo social.
También destaca que es necesario que el sujeto consienta al dejar plantado de las voces que lo atormentaban para lograr un cambio de posición y una estabilización aceptando los ideales que la emasculación le demandaban, y así, correlativamente, se produjo un cambio de Otro al que el delirio se dirigía. (Lacan, 1958)
Al respecto del lugar del Otro en la salud mental Eric Laurent indicó:
“…La salud mental es lo que asegura el silencio del Otro, así como la salud es el silencio de los órganos.” (2)
Hacer hablar al Otro para que se despliegue su dimensión equívoca, y generar mecanismos de discusión acerca de los ideales en juego resulta imprescindible para romper la espiral confrontativa que no puede concluir en otra cosa que no sea el ejercicio de un poder.
1 Lacan, J. De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. Escritos II. Siglo XXI
2 Laurent, É. (1995). Revista Mental. Revue de psychanalyse appliquée et de santé mentale, Escuela Europea de Psicoanálisis, Editorial del N° 1, París, junio de 1995.
*Fotografía seleccionada por el editor del blog