Raquel Narbona
Raquel Narbona es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Adherente al CIEC
Yo, la verdad, hablo… Jacques Lacan- La ciencia y la verdad- 1965
Y la verdad habla en la boca y en las palabras que son proferidas de un modo altanero e intolerable por el candidato surgido en las elecciones Paso del 13 de agosto.
Me pregunto por qué los practicantes del psicoanálisis nos hemos visto en la importancia de alzar nuestra voz frente a los acontecimientos que a partir de dicha fecha tienen en sobresalto a la ciudadanía toda en la que me incluyo.
Considero que nuestra función además de cumplir una tarea clínica, debe cada uno desde su ética y acción lacaniana incidir en lo social. No somos ajenos a esta realidad y a los personajes que ocupan un lugar en nuestra sociedad al tocar el modo de goce de la misma. Este es un momento coyuntural que llama a nuestra interpretación y lectura en tanto analistas ciudadanos y útil.
Un video se hizo viral que muestra a este futuro candidato en un pupitre dando una conferencia y es frente a una pregunta respecto a las políticas keynesianas, que dicho sujeto se torna intolerante, a los gritos y muestra sin velo un yo de dominio, de poder denigratorio, agresivo, de rivalidad. Todo el saber de manera absoluta, unívoca, con una certeza que no se pone en duda ni admite equivocidad alguna se pone en acto.
Este pupitre y su uso que se dirige a un oyente me hizo recordar al facistol que nos trae Jacques Lacan en la Cosa Freudiana, quien hace alusión al poema cómico-heroico de Nicolás Boileau (1636-1771) Le Lutrin, haciendo referencia a una disputa acerca del sitio que debe ocupar el facistol.
Los hombres suelen acalorarse por las más insignificantes bagatelas. En el canto I se encuentra el verso de Boileau (1638) “¿tanta hiel cabe en alma de devoto? “
Reflexionemos ¿a qué nos lleva tanta belicosidad y odio sin un debate democrático que se ponga en juego cada vez y en contra de la razón de puro prestigio? ¿esa representación bizarra es la que deseamos y queremos como sujetos que damos un valor inigualable a la palabra y a su ejercicio?
Fotografía seleccionada por el editor del blog.