3° Parte: Gabriela Dargenton, Silvina Sanmartino, María Paula Guzmán

En esta entrega, encontrarán la tercera parte de la intervención de Gabriela y los aportes a la lectura de Silvina Sanmartino y María Paula Guzmán.

Ella más visible-invisible

Por Gabriela Dargenton

-Tercera entrega-

Tenemos una época, la victoriana, cuya moral era dura, con fuertes ideales y una trama hecha de tradiciones e ideologías que delimitaban diferencias donde las prohibiciones del mundo dividían lo normal de lo que no lo era: la moral victoriana en la que estas mujeres de dos mundos desarrollaron sus pasiones. Una época, y respuestas completamente diferentes. ¿Entonces? ¿Cuáles son esos puntos a mirar de cerca para encontrar la diferencia en las soluciones encontradas por cada una? Más invisibles…

Correspondencia de Camille Claudel

Por Silvina Sanmartino

Camille Claudel a Auguste Rodin

Noviembre de 1897. (Según sus biógrafos, ya hacía cinco años que la relación con el escultor había finalizado)

Estimado Sr. Rodin

Me pide ud. por medio de Le Bosse que le escriba mi opinión sobre su estatua de Balzac: la encuentro muy grande y muy bella y la mejor de todos sus bocetos sobre el mismo tema.

…Aprovecho la ocasión para hablarle un poco de mis negocios. Últimamente Morhardt ha hecho que el Mercure de France me encargue 10 bocetos de usted en bronce que serán vendidos por este periódico.

Ha hecho bien en impedir que Morhardt publicara el articulo que había preparado sobre mí, me iba a atraer unas cóleras y unas venganzas que desde luego no necesito.

Quizás se equivoca ud. al creer en la total buena voluntad de los Morhardt hacia mí más bien lo aparentan pero creo que en realidad no todo su clan ve con buenos ojos que se me consigan encargos, que se me haga valer y les parecería mejor que todos los esfuerzos de Morhardt se pusieran al servicio de Raymond Vernet ya que son del mismo país y la misma religión y sus mujeres son amigas íntimas de la Sra. Morhardt. Usted sabe además que negro odio me profesan todas las mujeres tan pronto ven aparecer, hasta que me vuelvo a mi concha, se sirven de todas las armas, y tan pronto como un hombre generoso se ocupa de sacarme de apuros ahí está su mujer para cogerle del brazo e impedir actuar. De modo que corro de grave riesgo de no recoger jamás el fruto de todos mis esfuerzos y extinguirme a la sombra de las calumnias y las suposiciones malévolas.

Luego continúa …estoy mala desde hace algún tiempo, por eso he tardado en escribirle. La tía courcelles llegó a hacerme pagar 1000f por haber dejado unos yesos en su casa, al principio quise pleitear, pero después me dio miedo.

Auguste Rodin a Camille Claudel

2 de diciembre de 1897

Amiga mía. Su carta ha aumentado mis penas. Veo que tiene en contra las dificultades de la vida y un poco las de su imaginación.

Mientras no sé esté completamente seguro del desvío de los amigos, hay que permanecer fiel a los amigos. En la vida los hay y si ud. no los aprecia se queda sin apoyos.

Siento mucho todo verla nerviosa y tomar un camino que por desgracia conozco. Se que tiene ud. el don de la escultura. Tiene la constancia heroica, ( …) no se apure por los pequeños chismes, sobre todo no pierda a sus amigos por disgusto caprichosos, todo el mundo estará a sus órdenes si quiere.

Y créame, amiga mía, abandone ese carácter de mujer que ha ahuyentado buenas voluntades, Muestre sus obras admirables hay una justicia creálo. Uno es castigado o recompensado. Un genio como ud. es raro.

Tengo miedo por dios, no lleve la contraria hasta el absurdo. Suavice las cosas todo lo que pueda y no deje nada al azar. Su porvenir es tan bello.

Esta correspondencia me hacía pensar sobre la posición de Camille más acá de la época en que vivió, me pregunto ¿consentimiento o rechazo?

Puntuaciones sobre el rechazo

Por María Paula Guzmán

Eso que llamamos una vida, en el sentido de una biografía, se puede resumir mediante esos dos significantes, el “sí” y el “no”, cuándo uno ha dicho que “si” y cuándo uno ha dicho que “no”; no se necesitan más palabras

Miller, “Modalidades del rechazo”, p.275

¿Cómo pensar ese “llevar la contraria hasta el absurdo” que le escribe Rodin a Camille?

En su curso Causa y consentimiento y en Modalidades del rechazo, Jacques-Alain Miller nos da unas pistas para pensar esta cuestión: habla de un rechazo radical de la creencia, una ceguera, que Lacan llamó forclusion. Dice: se pone así en tela de juicio una admisión primera que debe hacer el sujeto, un primer consentimiento fundante, un decir que a la simbolización, al lenguaje con lo que tiene de orden y estructura, y lo que eso conlleva: lazos, amor, sostener un hacer, una vida.

El psicoanálisis plantea que cuando en vez de un hubo un no primero, en el origen del sujeto, hay otras consecuencias. Porque eso implica dejar fuera lo simbólico, es decir que no hay metáfora, no hay un vacío y entonces un tratamiento de eso. Podemos preguntarnos en este sentido: ¿ la obra, su hacer, le permitió a Camille Claudel decir que si? ¿O más bien leemos el rechazo?

Podemos pensar que Camille dijo que no, pero sin la posibilidad de separarse, de poner un límite, de hacer otra cosa, otro uso. La “sombra de las calumnias y las suposiciones malévolas” lejos de ser una metáfora, algo que nombra su padecimiento a cierta distancia de su ser, es decir en el orden simbólico, se vuelve indialectizable, una certeza. Y allí, el rechazo radical…

Scroll al inicio