LA POLITICA DEL DESACUERDO
Sonia Mankoff* J.A. Miller toma de J. Ranciere la idea de que vivimos inmersos en el capitalismo al modo de un medio ambiente, el medioambiente capitalista determina en cierto sentido nuestra vida. El texto El desacuerdo. Politica y filosofía parte de una definición de política: “La política es la actividad que tiene por principio la igualdad, y el principio de la igualdad se transforma en distribución de las partes de una comunidad en el modo de un aprieto: ¿De qué cosas hay y no hay igualdad entre cuáles y cuáles? Para Ranciere tal aprieto indica que el desacuerdo es inherente a la política misma. Por desacuerdo entiende una situación de habla en la que “alguno de los interlocutores entiende y a la vez no entiende lo que dice el otro.” Ese aprieto propio de la política se basa en que la igualdad de todos en todos sus aspectos es imposible, tal imposibilidad tiene como consecuencia que haya que definir un tipo de distribución entre los miembros de la comunidad. Tal distribución implica una “situación de habla” en la que el desacuerdo es ineliminable. Ranciere refiere que el desacuerdo no se refiere solamente a las palabras sino también a la situación misma de quienes hablan. Esto lo lleva a decir que “la política se trata de la actividad que tiene como racionalidad propia la racionalidad del desacuerdo”. La imposibilidad de la distribución, entonces, radica en que hay un desacuerdo entre los actores, ya que por un lado distribuir todo a todos de manera igualitaria lo es, pero también y fundamentalmente hay un desacuerdo en lo que significa la parte que le tocaría a cada uno. Es decir, cada actor entiende de modo distinto lo que es su parte, más aún, como el acuerdo es un acto de habla, el malentendido es inherente al mismo, por lo tanto ineliminable. “La actividad política es la que desplaza un cuerpo del lugar que le estaba asignado o cambia el destino del lugar, hace ver lo que no tenía razón para ser visto, hace escuchar como discurso lo que no era escuchado más que como ruido”. Estas consideraciones sobre la política y el acto político nos aportan un punto de mira que rompe con cualquier ideal de armonía, y permiten una perspectiva que nos saca del imaginario de los bandos, las grietas, el nosotros y ellos, para poder hacer posible adentrarnos en una lógica del funcionamiento político que no sea idealista ni simplista. Ahora bien, ¿qué condiciones son necesarias para que el desacuerdo ineliminable sea productivo, en el sentido de que pueda ser usado a favor de la vida de las grandes mayorías que habitan este planeta? Una primera condición es que haya lugar para el acto de habla y sus desacuerdos. Borrar al otro, callarlo, eliminarlo niega la posibilidad misma de la acción política y empuja a los ciudadanos a la lucha individual contra el otro, se llame casta, pobres, o cualquier otro significante que nombre lo que ubicamos como causal de nuestras desgracias. Interpretar y trabajar a favor de lo colectivo no es tan simple como gritar en un canal de televisión, o en las redes sociales. No desistamos del esfuerzo que implica, no permitamos que el acto de habla y por ende el acto político sea borrado, tenemos esa experiencia, y nos llevó a lo peor. *Sonia Mankoff es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis . AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Participante de La patria del sinthoma. *Fotografía seleccionada por el editor del blog.
