De la película de terror a la pesadilla
Leonel Abud Psicoanalista Docente de la Facultad de Psicología (U.N.R.) Psicólogo del Hospital Víctor J Vilela (Rosario) Una película de terror es algo que puede mirarse y, más allá de lo que genere, sentir la tranquilidad de saber que se trata de una ficción. Un terror de mayor intensidad y realidad es el que se experimenta en la pesadilla. Como ocurre en las clásicas películas de terror, un personaje convoca a lo infantil ofreciéndole un caramelo. El personaje, con su histrionismo ofrece un objeto, un supuesto paraíso que no es más que el cumplimiento de una idea, de su mandato…a cualquier precio. Propone que para conseguir ese objeto es necesario el sufrimiento, el padecimiento y la aniquilación del otro si fuera necesario. Está claro que bajo la idea de la libertad oculta un sin límite, un sin ley… para sí mismo. ¿Quién llegará al supuesto paraíso? ¿quién quedará en el camino? En un contexto de insatisfacción, el hartazgo es una posibilidad. Así, puede constituirse también la identificación con un delirio que convoca al narcisismo de cada uno y que propone a la violencia como una herramienta. Es una posibilidad, pero… ¿Es una solución a la insatisfacción? Para poder reconocerlo hay que ubicar en primer lugar, más allá del caramelo, el terror que el personaje representa y el posible pasaje de la película a la pesadilla. Reconociendo la posibilidad fáctica de la pesadilla, quizá todavía pueda considerarse que sólo la vivenciarán los otros, esos otros a los que tanto se detesta. Resulta fundamental advertir que, tal vez, haya que dar un próximo paso y avanzar sobre la defensa yoica que hace suponer que el Yo y sus cercanos no padecerán las consecuencias. Así, será posible concluir que se trata de una posible pesadilla que nos afectará a todos…a los otros, a nosotros y a nuestros seres más queridos. Es mi deseo que nos una el amor, pero si así no fuere, que nos una el espanto. Un espanto al que hay que poder decir que NO…antes de que sea demasiado tarde. Fotografía seleccionada por el editor del blog.
