Vergüenza ajena
Carlos Vercelli CID Junín – IOM 2 Entiendo que el voto a Milei no hace masa. Es inhallable un significante amo que amalgame a sus votantes. Hay una multiplicidad de encantos y desencantos que pueden servir de análisis pero no centralizan la identificación. Por esto mismo me resulta difícil pensar en quiénes saldrían a la calle en su defensa si, ante un eventual gobierno, algunas de sus medidas generan resistencia popular. Sobre este voto sin ley no se me ocurre otra cosa que una captura masiva de los algoritmos en Tik Tok. En la era de la mundialización de la locura el relato no garpa. No hay relato que seduzca ni se sostenga. El “no sé lo que quiero pero lo quiero ya” de Luca Prodan es el imperativo actual, y Milei está listo para llevar. En esa pobreza delirante reina un novedoso aparato para el consumo, una suerte de gadget a la presidencia. Aquí no hay causa sino señuelo, objeto de consumo para los desbrujulados. Dice Lacan en el S17 que la vergüenza es necesaria, responsabilidad por el goce. Solo se me ocurre apelar a ella en el semejante, anteponer un velo de buenas palabras a la obscenidad inenarrable. Fotografía seleccionada por el editor del blog.
