Argentina 2023, Textos y Entrevistas

La Memoria

Ana Simonetti Ana Simonetti es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Adherente al CIEC. Participante del Nudo la Patria del Sínthoma. La formación del psicoanalista lo prepara para saber hacer en la contingencia, lo vacía de su saber y su memoria cuando ejerce el semblante en el lugar del discurso analítico, en la experiencia analítica que dirige de cada analizante. Por otro lado, para el analista mismo, es una experiencia intransferible, se ejerce, se produce. Freud recomendaba, cada caso es un nuevo caso, ninguna memoria de otros debe servir, más aún, cuando el psicoanalista ha dado batalla a su fantasma, lo ha atravesado a favor de hacer funcionar su deseo de analista, esa memoria es inútil. Sin embargo, cuando ese psicoanalista vaciado de saberes y fantasmas atravesados, con identificaciones localizadas si no caídas, se ubica como analista ciudadano,  en ocasión de habitar los acontecimientos sociales, la memoria vuelve intensa, clara de modos que a veces resulta sorprendente hasta  en mínimos detalles. Como joven residente en el  Hospital Neuropsiquiátrico provincial, los días viernes de guardias se tornaban 24 hs de gran tensión, de angustia, de temor. Y no se trataba de la demanda de la locura clínica, no, se trataba de la locura de la dictadura cívico-militar imperante que había calificado a este hospital, como a otros, de tener profesionales “zurdos” sin importar la calidad profesional de quienes trabajaban allí, de ser antro de “rojos” por lo tanto estaba en una lista negra. El estado de alerta de cada viernes era por si venía alguna brigada policial a buscar a alguien, algunos, militantes o no,  nombres que habían sido provistos por los “cívicos” profesionales con quienes compartíamos el trabajo. La expresión, “algo habrán hecho” corría por lo bajo, cobardemente, entre quienes estaban influenciados  por esa ideología impartida por un Estado de terror que clausurando la Constitución Nacional, pisoteó los derechos conquistados, la pérdida de la libertad de palabra, la desaparición y muerte de personas, exilios no sin padecimientos para salvar la vida… Es impactante cómo esta memoria, apenas un recorte de ella, irrumpió en estas circunstancias preparatorias en Argentina-en democracia-de las elecciones presidenciales próximas al escuchar argumentos de candidatos y/o partidos políticos a los que representan y que degradan, forcluyen y niegan las consecuencias sociales y especialmente de vidas perdidas y robos de vidas de ese período nefasto de nuestra historia. Lo más flagrante es que se desmiente el valor inestimable y en el mundo, de la democracia, en la puesta en marcha de leyes y juicios aprobados parlamentariamente, para juzgar a genocidas y responsables, como si la conquista de la democracia que atesoramos hace 40 años fuera desperdicio que se empuja a tirar por la borda. Usar el estado de derecho-que ofrece la democracia- para desmentirla, es la máxima figura de la canallada, como  prometer destrucción de agrupaciones ideológicas legitimadas por la democracia, cancelar leyes, destruir instituciones representativas de las que ellos mismos forman parte: ejercen su uso a la vez que las rechazan. El triunfo de las democracias en el mundo también refleja sus debilidades, que más que alentar a buscar las vías para fortalecerlas, se inclinan estos profetas de la violencia, la destrucción, el negacionismo al fortalecimiento de discursos reivindicativos de esa época que mi memoria recupera vivaz.  Psicoanalistas, agentes del discurso analítico, también intérpretes activos de las falacias de estos reproductores del rechazo del “Nunca más” , multipliquemos los ámbitos donde ofrezcamos y alentemos a refrescar esta memoria y esclarecerla, a ilustrarla a quienes no la vivieron, a proponer los puntos candentes de su desmentida. Sin olvidar, por cierto, a los sectores de distintas formas de comunicación-prensa escrita, oral, televisiva- que ejercen poder y agitan la reproducción de la pulsión de muerte y el abismo. Fotografía seleccionada por el editor del blog.