Argentina 2023, Textos y Entrevistas

MALÉFICO

Adriana Testa* Nombre de un efecto mortífero, sombrío, que se propaga en silencio desde aquel intento fallido, en septiembre de 2022. Se cristalizó en una imagen, en un casi, casi…, que nos dejó boquiabiertos, en el suspenso de un acto malogrado. Metamorfosis de una amenaza, tan constante como latente, sobre nuestra vida democrática. Fue un instante. La eficacia del sólo intento franqueó la línea que circunscribe el lugar de la autoridad presidencial de un poder democrático, representación otorgada por el conjunto de votos que, en comicios abiertos, favoreció una fórmula política por sobre otra.De un modo extremo, abismal, ante la posibilidad de la plena realización del acto, advertimos una vez más que esa máxima representación simbólica-imaginaria no sólo se sostiene de símbolos y un juego de insignias y divisas, sino también de su encarnadura real. La vida y la muerte de quienes invisten ese lugar caen bajo la estricta vigilancia pública, que cuida y acosa al mismo tiempo. Al día de hoy no hubo ninguna sanción seria, con consecuencias, sobre el acto fatídico. Más bien pasó a formar parte del montaje del espectáculo que devora todo… lo que ilumina.A poco menos de un año, estalla la voz gociferante del joven que inviste la figura estrafalaria de un rockero, según se dice de él. ¿Evoca una figura pseudo despeinada de los ’70? ¿A quién presta su cuerpo? Él lo dice, Dios lo eligió. Pero, el lado profano de la pregunta queda abierto. Un juego de semblantes de pacotilla lo mostró, antes de ser figura central de la vida cotidiana, sentado en la mesa de los cínicos modernos. Ella, la imitadora de aquella otra a quién le rozó la muerte, aparece en una escena tragicómica. Divino detalle que ensombrece el espectáculo. La pregunta profana obliga a una respuesta porque toca la composición de los poderes reales y cívicos. Es claro su lugar: soporte parlante de una derecha extrema que en nuestro país responde a los intereses del conservadurismo más rancio, basta como prueba hacer un conteo de los rostros del coro que lo acompaña. Mientras tanto, la sombra del efecto maléfico extiende su superficie. Y, entrelaza otras muertes que van quedando reducidas a íconos luego de las infructuosas investigaciones que se siguen una tras otra. La trayectoria de esta pulsión mortífera es el marco inevitable de otras voces que amalgaman pulsión, deseo y vida. ¿Será posible escucharlas bajo el gruñido rugiente y el color sombrío de este telón de fondo? He recurrido a la alegoría, sí, para no reducir la lectura de este texto a un partidismo político, en un tiempo, por otra parte, de claro quiebre de toda estructura partidaria. Quiebre que se precipita sobre una democracia frágil, a una distancia cada vez mayor de los recursos cívicos con los que la instituimos. *Adriana Testa es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog.