En la calle, una adolescente se muestra conmovida por el debate sobre la legalización del aborto. Decididamente a favor, sostiene: Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Esta cita resuena en el campo de lo social…
Al escucharla, me dirijo al texto de Silvia Salman y me detengo en el apartado sobre el cuerpo, buscando referencias que me ayuden a leer en qué se sostiene el debate cuando se fundamenta en esta consigna.
Un hallazgo: El concepto de cuerpo puede ser abordado desde diversas perspectivas. La noción de “tener un cuerpo”, también.
La noción que J.Lacan introdujo en los últimos años de su enseñanza, encuentra una frase similar que define el cuerpo en la doctrina liberal “Tengo un cuerpo… y me pertenece.” Ese “me pertenece”, marca el estatuto del cuerpo en el liberalismo y la dimensión jurídica que promueve el capitalismo.
La referencia es una entrevista realizada por Philippe Lasagna a Eric Laurent. Allí leemos «Tengo un cuerpo y me pertenece» una propiedad en el sentido legal. “El liberalismo ha insistido en este punto para eliminar el cuerpo de las obligaciones de la Iglesia. El cuerpo separado de los deberes impuestos por el vínculo religioso, fue puesto en manos del lazo social que estableció el capitalismo como tal.”i De ahí el hecho de que el cuerpo una vez transformado en un activo legal se puede reducir a su valor de cambio, intervenido e incluso cortado en pedazos.
Si los fundamentos de las discusiones se sostienen en esta perspectiva, tan pronto como nuestro cuerpo nos pertenezca, los debates de las leyes sobre aborto, donación de órganos, maternidad subrogada, etc., reducen la dimensión del cuerpo que deviene finalmente un objeto político.
Otra es la perspectiva del Tener un cuerpo para los psicoanalistas de la Orientación Lacaniana. “Cuerpos hablantes es el modo en que Lacan prefiere designar al sujeto, para indicar que el lenguaje es lo que inyecta vida a un cuerpo al mismo tiempo que lo hace exisitir… Al poner el acento en el tener el cuerpo, el discurso analítico agrega una dimensión que escapa a cualquier reglamentación distributiva, ya que toma al cuerpo fundamentalmente como la sede de un goce y de una satisfacción que es incomparable e incompartible. Esta singularidad que se desprende de los modos en que cada uno habita su cuerpo, es lo que funda para el psicoanálisis las condiciones para hacer y decidir sobre el cuerpo propio.”ii
Notas:
i Entrevista realizada por Philippe Lasagna a Eric Laurent, publicada en Hebdoblog 69
ii Silvia Salman “Las mujeres y el deseo de no”. Aportes de psicoanalistas de diferentes nudos de la red ZADIG Argentina a la Comisión de Salud del Senado nacional en el marco del debate sobre el proyecto de ley que propone la despenalización y legalización del derecho al aborto en Argentina