2° Parte: Gabriela Dargenton, Hilda Vittar, Alejandra D’Andrea

Esa noche, con el hilo que cada uno de los participantes tomó, se fue tejiendo una trama.

Compartimos con ustedes la segunda parte de la intervención de Gabriela Dargenton, y los textos de Hilda Vittar y Alejandra D´Andrea.

Ella más visible-invisible

Por Gabriela Dargenton

(segunda parte)

Más

Tenemos el par silencio-grito, que podría traer el asunto del más, tema central de la convocatoria de la Noche de las ideas de este año. Les dejo esta pregunta para que intercambiemos: ¿Podemos pensar que a más y más silencio, Eso grita? Y esto lo propongo pensar también en otros campos de la cultura.

Jacques Lacan, se ocupó mucho del más, del plus de satisfacción que hay en los discursos, pero que en cada uno ocupa una función distinta; eso depende de dónde se ubique el que  habla, el que echa a rodar ese discurso, pero en todos los casos ese plus es también la paradoja de una pérdida. ¿Por qué digo paradoja? ¿Y de qué pérdida hablo? Porque ese más: más consumos, más trabajo, más imagen, más reivindicación, más derechos, más y más satisfacción, es lo que Lacan llama “un sobrante” y ese sobrante lo ha producido un agujero, una pérdida radical. Eso es absolutamente singular, íntimo y desconocido para cada uno y traza este laberinto que les invitamos a mirar hoy, de a trozos. Así podremos ver la gran escena que hay a la vista, el más visible en Camille Claudel que nos va llevando por lo que va perdiéndose de esa gran escena y allí hace el guión, separando y escribiendo lo invisible que existe en ella.

¿Qué se creyó Cecilia Grierson?

Por Hilda Vittar

Cecilia Grierson, primera médica argentina y pionera en la lucha por los derechos de las mujeres.

Nieta de inmigrantes escoceses llegados a la Argentina en 1825.

Nace el 28-11-1859, vivió en Uruguay y en Entre Ríos, y fue enviada a estudiar a Buenos Aires. A los 11 años, ante la caída de la economía familiar y un año después la muerte del padre, debe volver a ayudar a la familia.

A los 14 empezó a enseñar en la escuela rural que su madre abrió en el campo familiar para poder mantener a sus 6 hijos.

Pudo luego volver a retomar sus estudios en Buenos Aires en la Escuela Normal de señoritas, se recibe de maestra y comienza a trabajar. Dijo: “Se juzga la edad y quizá, el conocimiento por el largo de la pollera”. Tuvo que alargar sus vestidos para poder trabajar. Con lo que ganaba, trasladó a su familia a Capital Federal.

Los problemas respiratorios de su amiga Amelia Kenig la animaron a una nueva “osadía”; para salvarle la vida a su amiga, decidió estudiar medicina.

Lo descabellado no era su deseo, sino la época, donde el ingreso a Medicina era exclusivamente para varones.

Comenta Felipe Pigna: “no había un antecedente en toda América Latina de una mujer que hubiera obtenido el título de médica. Si bien no existía una prohibición explícita, había una trampa reglamentaria, un requisito imposible de cumplir, para anotarse en la carrera había que tener aprobado latín, pero esa materia se dictaba solamente en el Colegio Nacional de Buenos Aires, una institución que en ese entonces era solo para varones”.

Cecilia Grierson supera ese obstáculo, y en 1883 ingresa a la Universidad. En 1889 logra graduarse convirtiéndose en la primera médica de la Argentina.

Concursó para el cargo de profesora de la cátedra de obstetricia, el llamado fue declarado desierto, compañeros y colegas se sentían incómodos con su presencia.

“Fue a causa de mi condición de mujer, según refirieron oyentes y uno de los miembros de la mesa examinadora…”

Durante la epidemia de cólera de 1886, los estudiantes de medicina fueron convocados a prestar servicios, y fue enviada a la casa de aislamiento que albergaba a quienes contrajeron la enfermedad: “ los días agotadores en la casa de aislamiento me hicieron concebir la idea de educar a las enfermeras….”. Ese mismo año, fundó la Primera Escuela de Enfermeras y luego la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios. Luego, siguió con la creación de Asociación médica Argentina, La Asociación Obstétrica Nacional de Parteras, el Instituto Argentino para ciegos, etc.etc.

En 1899, participó en Londres del Segundo Congreso Internacional de Mujeres, luchó por el sufragio femenino y los derechos de las mujeres en general, eso la acercó al Partido Socialista. Vió con amargura que por ser mujer no podía acceder a ser Directora de un hospital, ni jefa de sala, ni profesora en la Universidad…

Demostró con investigaciones que las mujeres casadas en la argentina tenían un estatus legal equivalente al de los niños. Sus consideraciones fueron tenidas en cuenta en 1926 en la sanción de una ley en el Código Civil, que amplió los derechos de las mujeres en materia de patria potestad, administración y disposición de los bienes propios y en el régimen de bienes gananciales en el matrimonio.

Pasó sus últimos años con una magra jubilación en una propiedad en Los Cocos, Córdoba, propiedad que donaría al Consejo Nacional de Educación.

Cecilia Grierson murió en Buenos Aires a los 74 años de edad, el 10-4-1934.

LOLA MORA

Por Alejandra D´Andrea

Dolores Candelaria Vega

Escultura argentina, artista contemporánea a Camille Claudel. Nació en 1866.

Una mujer que se dio espacio, lo ocupó y se destacó en el arte, espacios vedados para las mujeres de aquel entonces, donde mujer y escultora parecían excluyentes

Muchas de sus obras fueron censuradas y criticadas, proponía un erotismo en las formas, abordaba cuerpos con desnudez

Una obra emblemática fue la fuente de LAS NEREIDAS, que inicialmente iba a emplazarse en la plaza de mayo en Bs As, lo cual desató un escándalo, fue catalogada de licenciosa y libidinosa. Actualmente se encuentra atrás de la Casa Rosada.

La propia artista expresó: “No pretendo descender al terreno de la polémica; tampoco intento entrar en discusión con ese enemigo invisible y poderoso que es la maledicencia. Pero lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la más maravillosa arquitectura”.

Ni el sesgo conservador de la época, ni los prejuicios machistas limitaron su producción artística, ni desalentaron su audacia creativa. Se trata de una femineidad que altera la comunidad, indicando lo que hay de irreductible en ella.

Fuera de la escultura, incursionó en proyectos de minería, urbanismo, y artes visuales, creando una cinematografía a la luz

Muere en las coordenadas de un anonimato, sin reconocimiento y sin poder cobrar una pensión que le tramita el estado dos meses antes de su muerte el 7 de junio de 1936

En 1998, se declara el día de su nacimiento (17 de noviembre 1866), el día nacional del escultor y de las artes plásticas

Fue importante situar estas referencias de mujeres que se abrieron camino más allá de las condiciones de la época, intentaron desbaratar lo imposible de decir, de hacer, y podríamos decir se constituyeron como anfitrionas del hacer lugar, del hacer acontecer, en una relación única y singular al plus, al más.

Scroll al inicio