RESONANCIAS – Por Ana Simonetti

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis

AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana

Adherente al CIEC

Participante del Nudo La patria del sinthoma

La entrevista realizada a Daniel Salas recientemente en este espacio, Master y Experto Químico de la ONUD (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el delito) entre otras especialidades, provocó mi interés en varios puntos, interés apoyado en el desconocimiento del tema que aborda y las aristas que se destacan.

Tomo sólo 3 que se entrelazan:

1- En primer lugar el título que entiendo parte de los organizadores de la entrevista Empatías químicas en la trama social, plural que me sugiere un campo diverso de comunidades, grupos, tribus como se menciona, que eligen, se identifican, gustan de sustancias químicas, generando esos agrupamientos una trama social.

2- Lo nuevo, en sustancias psicoactivas. Si lo nuevo es una demanda permanente del hombre actual, es el elemento que en la oferta ocupa el primer lugar cual anzuelo de pesca de clientes. Salas hizo un interesantísimo historial de sus usos desde épocas antiguas. Destaco que antes de la era de la industria de todo  tipo de objetos, eran impensables estas sustancias como producción y distribución, menos aun atravesando fronteras y continentes como ocurre hoy.

La distinción que hace  entre sustancias convencionales y sintéticas industriales modernas, revela que son ambas vehículos de la pulsión de muerte en su uso extremo, podemos decir que es la muerte comercializada como objeto de compra, al decir de Eric Laurent.[1]

El objeto tecnológico que invade el planeta y genera un uso ligado a la pulsión escópica e invocante hasta una adicción que  puede ser extrema, sin contar con la posibilidad sublimatoria de su uso. Así se distingue de modo radical del objeto sustancia que se ingiere cual objeto oral y produce variedad de efectos en el cuerpo: aceleración, estimulación, cambios de ánimo, desconexión, disociación, entre los mencionados, al punto de considerar el sujeto que es imprescindible para la vida. Paradoja de la muerte como objeto de consumo para vivir.

3- El poder político. Recibimos consternados noticias que protagoniza el presidente norteamericano haciendo gala de combatir el narcotráfico, de limitar el crecimiento de ese mercado cuando él mismo encarna un sin límite transgresor, donde hay la “afirmación de un goce que desafía la civilización y que puede al mismo tiempo plantearse como héroe cultural en defensa de la civilización”[2]. Entonces, cómo no considerar el borramiento de los límites en relación al riesgo para el consumidor y en relación a lo que Daniel Salas plantea de la circulación de más de 1400 sustancias tóxicas, cifra en crecimiento, para el consumo de sujetos que quieren experimentar cada vez con mayor intensidad y rapidez. Donde la trama social desaparece tras el un-dividualismo, y la expectativa de un lazo social vivible permanece como Ideal fagocitado por el objeto.


[1] Laurent, E. Conferencia “Criminología y violencia”, INES, México, 2023.

Disponible en Youtube

[2] Ibíd.

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