Inés Sotelo*
Uno de los momentos preciosos de la Conferencia de Lacan en Lovaina, en 1972, será el de la vida y la muerte en psicoanálisis, allí dirá que la muerte pertenece al dominio de la fe, pero que la verdadera cuestión es pensar la vida, lo que significa pensar el goce, es decir, tener un cuerpo.
El resultado de las elecciones nos ha dejado a muchos entre la perplejidad y la angustia.
Lacan en su Acto de Fundación (1964) sostiene que hay un deber que le toca al psicoanálisis en nuestro mundo. ¿Qué psicoanalistas queremos?
Por su parte, Miller nos advierte acerca de las paradojas de la libertad y sostiene que el psicoanálisis necesita de psicoanalistas para existir, bien orientados frente a los impasses de la civilización (Miller, 2000).
Son tiempos que bajo el gobierno del superyó que ordena ¡Goza! “Imposible es nada”, irrumpen los gritos de: “Libertad, libertarios”, más cercanos al padre de la horda con su imperativo de gozar sin medida, sin ley, presentando una realidad manipulada en la información.
El psicoanálisis sustituye la voluntad de goce por el deseo del analista quien, en su consultorio, o en el hospital, en la urgencia, en un bus itinerante, juzgado o escuela, sin estándares, pero con rigor ético, aloja al sujeto que, intentando alcanzar la satisfacción que la época propone, no lo logra, fracasa, sufre, sintomatiza.
El deseo del analista se articula en un discurso. El impasse de la civilización es imputable al movimiento perpetuo del superyó, a diferencia del acto analítico que localiza el momento de concluir.
¿Que tenemos hoy para decir? ¿A quiénes? Los modos de llegada no están garantizados y están en riesgo las condiciones que posibiliten el porvenir del psicoanálisis, ¡lo vivo!
Graciela Brodsky en Vociferación (2023), ha dado una respuesta: “al imperativo de goce, es en vano oponerle argumentos” Esta lectura me orientó y causó para escribir, ya que tal como lo enunciara Laurent en Comandatuba “El psicoanalista no cesa de dirigirse al interlocutor benevolente, a la opinión ilustrada, a la que anhela conmover y tocar en favor de la causa analítica”
Cada texto, cada letra, se transformaría entonces, en un espacio simbólico que posibilitaría que la vociferación no nos aturda.
23 de agosto de 2023
*Inés Sotelo es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Miembro actual del Consejo Estatutario de la EOL
Referencias
Miller, J.-A. (2000). El banquete de los analistas, Bs. As. Paidós.
Fotografía seleccionada por el editor del blog.