LUNES 14

Daniela Sanna

Médica psiquiatra. Practicante del psicoanálisis

Es lunes. Amanezco conmovida por la cifra. Seis de la mañana. Milei ha sido el candidato más votado. El efecto es de sorpresa. Un cimbronazo a los pronósticos. Arranca la semana. Hay varios kilómetros por recorrer hasta llegar a destino, no puedo demorarme, hoy empieza a funcionar el reloj institucional. Para que las y los profesionales marquemos entrada y salida, casi como si no fuéramos monotributistas sino asalariados.

Casi «como si».

Prendo radio Universidad, otros sorprendidos cantan números de por aquí y de más allá.

Pago el peaje.

Algo de los tiempos de pandemia vuelve a resonarme en el cuerpo. Esto de mirar al otro al menos con cautela; y el mismo protagonista, que con sus belicosas declaraciones, otrora encontró lugar entre el hermetismo del confinamiento.

– Seguro sos de un partido contrario, qué voy a decirte, enuncia una sujeto de 11 años al entrar en el consultorio. ¿Cuantos años tenes? (…) Ah. No. Sos muy mayor para haberlo votado.

– Es divina, no hay forma de enojarse con ella, pero votó a Milei, me quiero matar; dice un analizante treintañero de su parteneire.

– Nunca quise irme del país pero me contaron que en Europa la gente va al super y compra un chocolate y un café sin hacerse problema. Para mí comprar un tarro de café es un lujo. Comenta otro paciente.

Las resonancias de las PASO en el consultorio.

Un recorte.

Que Milei es un loco, eso se dice mucho. Con orgullo entre los seguidores, con preocupación entre los detractores. Me interroga ese significante ahí. Tal vez porque trabajo en un manicomio, tal vez porque locos todos; tal vez porque el biendecir exija otros modos de nombrar eso que de común yerra hacia el lado de la segregación. De allí creo, que una vez más, puede venir el aporte del psicoanálisis a estos tiempos revueltos. Contribuir a un decir que haga lugar. Hacia el lazo y contra la segregación.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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