Practicante de Psicoanálisis en Córdoba
Participante de Zadig
“¿Qué mayor sinceridad que hacer a un lado aquello que se sabe y dejar que hable en uno, aunque sea sin uno, aquello que no se sabe?”
Roberto Juarroz
1-Para comenzar tomo como punto de referencia, una clave de lectura, que sitúa Miller[i] para pensar la política y la práctica lacaniana:
Cuando el discurso del analista era el reverso del amo, se convertía en el analizador del inconsciente. Podía analizar el discurso del inconsciente, porque ese discurso coincidía con el discurso social, el de la civilización, cuyo principio era “eso marcha”.
El psicoanálisis respondía a un malestar de la civilización, un malestar del sujeto sumergido en la civilización. El cual podría enunciarse así: “para hacer existir la relación sexual, hay que frenar, inhibir, prohibir el goce. La práctica freudiana abrió la vía a lo que se manifestaba (…) como una liberación de goce” (JAM, Una fantasía. Conferencia en Comandatuba, 2004)
Es decir que en el inicio de la operación freudiana, el psicoanálisis impulsó el derecho a gozar, frente a un discurso que prohibía, reprimía el goce.
El derecho a gozar es el triunfo actual que prevalece en la cultura.
Entonces ya no se trata del reverso, sino de una relación de convergencia con el discurso hipermoderno, cuyo principio es“eso fracasa”. Hoy, el discurso del analista coincide con el discurso hipermoderno de la civilización. Y operan en la dimensión del fracaso-
“el plus de gozar ha subido al lugar dominante y comanda. Sin embargo el plus de gozar es correlativo de lo que llamaría (…) un estado del cuerpo propio, y como tal, el plus de gozar es asexuado. Comanda, pero ¿que comanda? No comanda un eso marcha, sino un eso fracasa que, precisamente escribimos: $”.
Este fracaso no es contingente, es la manifestación de la relación a un imposible. El psicoanálisis existe sobre el fondo de un imposible. En este sentido aparece como contingencia, habrá que saber esperar la falla para la chance de la operación analítica.
En este contexto ¿cómo pensar una incidencia? Miller se pregunta en El lugar y el lazo, cap. V cómo el psicoanálisis puede marcar la diferencia en un mundo que no lo rechaza, lo acoge y que lo interpreta en el sentido del individualismo, del perspectivismo, del estilo de vida, del semblante, etc…[ii]
“¿Qué respuestas ante lo que se presenta como un individualismo que autoriza al sujeto a reivindicar como un derecho del hombre, el de gozar a su manera?”
2-En su seminario Punto de capitón [iii]Miller reflexiona siguiendo a LacaN en el Informe de Roma en torno a la subjetividad como lo transindividual.
Señala:
-El sujeto no es el individuo. El sujeto es el negativo del individuo. El individuo se designa por propiedades, cualidades y atributos, pero lo que llamamos el “sujeto”, es en este sentido, un vacío.
-Clasificar a alguien siempre es rebajarlo y tratarlo como un individuo
-Podemos decir que existe la subjetividad de una época porque la subjetividad es transindividual. El sujeto no se confunde con el individuo.
Podemos considerar que la realidad transindividual del sujeto, tiene un índice allí con la lógica colectiva. En el carácter transindividual se trata de apuntar al punto sujeto del individuo, en esta vía, algo se pone a circular, toma relevo una comunidad de trabajo.
3-En la pág. 458 de Escritos 1 Lacan refiere sobre la tensión hostil constituyente de la relación de individuo a individuo, que se puede reconocer bajo el término de narcicismo de las pequeñas diferencias y que traduce de manera más directa por “terror conformista”[iv], una mirada congelada al servicio del narcicismo como lugar establecido, situando una lógica donde habría un atributo de orden fijo. Esto bien podría equivaler a lo que triunfa hoy en lazo social que se traduce en un-dividualismo moderno, con la desvalorización del deseo, que vuelve problemático todo lo que es relación y comunidad.
Este modo de relación que podríamos ubicar bajo el estatuto del plus de gozar, encuentra su apoyo en un motivo narcisista, armadura hostil, que obtura la división del sujeto, se adelanta a toda vivencia de desgarradura, de indecisión del sujeto, es decir, de subjetividad, cerrando paso a toda experiencia de vacío.
Concebir un lazo social, es concernir al sujeto a no segregar aquello inquietante que habita en él y en el lazo mismo, para hacer existir el inconsciente.
Alejandra D´Andrea
Lic. en Psicología
Participante del nudo La Patria del Sinthoma. Zadig Córdoba.
Notas
[i] Miller, J.A., “Una fantasía”. Revista Lacaniana de psicoanálisis 3, EOL, 2005.
[ii] Miller, J-A., “La trayectoria analítica”, El lugar y el lazo, Paidós, Bs. As, p.55
[iii] Miller, J.-A., Seminario Punto de capitón, Curso “Año cero” en Polémica y Política.
[iv] Lacan, J., “Situación del psicoanálisis”, Escritos 1, Siglo XXI, Bs. As., 2014, p. 458-459