Las redes – por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis

AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana

Es vox populi la idea que Milei ganó porque ganó las redes. “Vox populi, Vox Dei”. ¿Será así? ¿Tendremos a partir de ahora un nuevo Dios? ¿Pero de qué clase de Dios se trataría? Tiene afinidades con la arbitrariedad de los dioses antiguos. Es vengativo, tiene el poder de crear semidioses y semidiosas y está sometido al poder del más allá.

Aunque “las fuerzas que vienen del cielo”, frase utilizada por el presidente electo es una cita del libro 1 de los Macabeos, según wikipedia el nombre del autor de I Macabeos permanece ignorado, se trataba de un judío fiel y leal a su patria y su religión, y totalmente convencido de la justicia de su causa. Dioses del Olimpo, rabinos milagrosos, superhéroes, etc.

Quiero señalar aquí el “totalmente convencido” que marca una certeza. Quizá esa certeza convenció a 14.476.462 personas que lo votaron. Es curioso escuchar a algunos votantes decir, cuando se los consulta por las propuestas dichas a los cuatro vientos de Javier Milei, que no lo va a hacer, que es algo que se dice nomás. Casi como si fuera un tiktok, del que nadie piensa que eso que se dice ocurre, son imágenes sonoras. En un reportaje que le hicieron a Michael Haneke en los años 90 sobre su película “Funny Games”, él dice que decidió hacer este film porque se daba cuenta que la violencia de los films americanos no trasmitía ninguna realidad de violencia. Todo el mundo sabía que el héroe se levantaría en el cuadro siguiente. En cambio su film, completamente inquietante y casi imposible de ver hasta el final, da una prueba de materialidad difícil de lograr en una pantalla.

Quizá muchos de sus votantes piensen que Milei seguirá siendo un personaje de las redes, alguien que juega al León, a destruir maquetas del banco central, a disfrazarse de super héroe. Es posible que lo crean. 

Lo que no es posible, nunca, es que eso no tenga consecuencias. ¿Cuáles? No sabemos. Por ahora escuchamos en el consultorio la angustia de algunos, el miedo de otros, la templanza, la sorpresa, el dolor. 

Como psicoanalistas nos formamos en la materialidad de las palabras y ciertas palabras son performativas, es decir que por el solo hecho de decirlas producen lo que dicen. Por ejemplo, el juramento de un presidente de la Nación. 

Y de ese juramento, pero no solo puesto que la República tiene tres poderes, van a depender muchos ciudadanos. 

Esperemos que la dimensión humana tenga un lugar en la Casa de Gobierno y no solo los Dioses.

*Fotografía seleccionada por el editor del blog

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