PRESENTACIÓN
La segregación es un tema que nos atraviesa desde el inicio de nuestras vidas mismas Y hoy con las estadísticas permanentes, las mediciones, las cifras en nuestros oídos, los gráficos bajo la mirada, la caída del mercado, las privaciones, etc. es entonces el momento en que nuestro cuerpo cuenta y la angustia nos lleva a hablar.
Si bien la segregación es estructural al sujeto hoy se agregan otros segregados a la lista ya conocida. Gracias a la invasión de este virus del cual lo único que conocemos hasta hoy es su calidad de estragante. No sabemos cómo se contagia, no sabemos cómo se cura, solo sabemos que se expande sobre todos. Ese todos unificante, universalizante que no habíamos pensado en usarlo alguna vez, dada nuestra posición, en tanto psicoanalistas, de no-todo, retorna con fuerza.
Desde el punto de vista psicoanalítico hemos considerado lo singular, hemos considerado al sujeto, a ese sujeto barrado, aquél formado por los significantes, por cuestiones identificatorias, pero también aquél que rechazó algunos significantes. Significantes que siguen operando desde su lugar de objetos execrables.
La pregunta empezaría: qué es lo que segregamos cuando segregamos?. Que nos mueve a ponernos a investigar sobre la segregación. Al principio vinculé la segregación con la necedad de algunos discursos que intentan plantear una segregación a partir de una franja etaria y ordenarlos según el principio de la Salud mental o moral: querer el Bien del otro, un “vértigo sin límite de querer hacer el bien” o una posición higienisista, pero también, al mismo tiempo, un refrendamiento de la segregación. En ese punto la necedad es un tema que trabaja Lacan en el seminario XX, Aun. La necedad es, a mi entender, la imposibilidad de dialectizar. Al vincular ambas también quedaba al sesgo, el autoritarismo, de tal manera el título hubiese quedado La segregación, la necedad, el autoritarismo. La segregación va de la mano con el autoritarismo y la incapacidad de dialectizar con el otro: es rechazar el goce del otro que no es igual al mío. Hasta incluso decir junto a JAM “el odio que rechaza la forma de gozar del otro”.
Y por otro lado tenemos la cuestión de los cuerpos. “atrapados Los cuerpos por los discursos”[1] Nuestro cuerpo cuenta al decir de Eric Laurent. Cuerpos que gozan que sufren que sienten placer, cuerpos que albergan sentimientos, afectos.
La pandemia es biopolítica tal como la definió Eric Laurent y no se arregla solo con la higiene, el querer el bien, el de una clase social u otra sino que se encuentra enlazado al cuerpo. El cuerpo considerado como el soporte de los discursos. Tal como lo dijo Camus en La peste, ésta hace surgir lo mejor y lo peor de cada uno.
Entonces que nos ha sucedido con la cuarentena motivada en un virus?, el alejamiento de los cuerpos. Nos han privado del goce del cuerpo a cuerpo diría Lacan en el seminario 19. Y no solo el dos cuerpos que gozan sino hasta una serie de cuerpos donde el goce de uno se mezcla con el goce del otro.
Acaso aceptamos todos los goces? Donde se encuentra el cuerpo? Aquí, en el seminario 17, como soporte de eso que se compone de 4 letritas S1, S2, $, a, al cual el analista se dirige. En las entrevistas preliminares hay una confrontación de cuerpos ya que una vez metidos en el discurso analítico , estos quedarán fuera de juego. Ahora como logró el otro discurso atrapar el cuerpo ? es con el discurso del amo nuestros cuerpos son moldeados.
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Rosa Edith Yurevich
Psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL). Participante del Nudo La Patria del Sinthoma
[1] Lacan Seminario 19 página 219