Patricia Moraga*
En las elecciones primarias del 13 de agosto, Javier Milei fue el candidato a presidente más votado. Un 30% del electorado eligió al líder de un partido fundado un par de años antes.
¿Acaso esto es un síntoma, un acontecimiento del decir en el cuerpo político? Sin duda, es un rugido que vino de lo real, se incrustó en lo simbólico, y desde aquél día no hemos parado de intentar darle sentido y de buscar su causa, infructuosamente. Aunque parezca paradójico, este acontecimiento se ha puesto en cruz frente al discurso del amo, y desde entonces este síntoma se ha agrandado. ¿Nace del fracaso de los grandes partidos? Puede ser. ¿Estado, salud y educación eran sólo palabras vacías? Quizá también. ¿Sus votantes son ignorantes, suicidas, violentos? Tal vez. ¿La izquierda tampoco los representa? Así parece.
Milei respondió a la multitud con un significante, “casta”, que no dejó de circular. Frente al silencio del Otro político, este significante localiza la furia, y permite aferrarse a él. Sí es un síntoma, habrá que leer este acontecimiento sin ahogarlo en el sentido, no como sociólogos improvisados, sino como psicoanalistas.
*Patricia Moraga es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.
Fotografía seleccionada por el editor del blog.