Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana
Adherente al CIEC
Participante del Nudo La patria del sinthoma
Zadig, La patria del Síntoma, hizo lugar recientemente a reflexiones de las repercusiones del último embate al psicoanálisis en el parlamento francés.
No podemos olvidar otros anteriores: 2003 J.-A. Miller a partir de un artículo de un diario francés en relación a otro embate parlamentario, hizo saber de “La utilidad social de la escucha” que circuló en el mundo y en las lenguas que habitan la Asociación Mundial del Psicoanálisis.
Pero mucho antes, si consideramos la época de Freud, sabemos de los cuestionamientos recibidos a la doctrina y la práctica del psicoanálisis, y, aún más, cuando introdujo la reflexión sobre si los legos podían ejercer el psicoanálisis. Seguramente a través de casi siglo y medio de su creación, cada psicoanalista podrá tener presente pequeñas o grandes situaciones de ese tenor en ámbitos diversos.
En nuestro país, en distintas épocas, vivimos situaciones muy complejas en instituciones asistenciales públicas y privadas, en obras sociales, en ámbitos académicos como la universidad, donde en tiempos de dictaduras cívico militares cerraron facultades de psicología o en algunas se suspendieron las cátedras de psicoanálisis.
Con idiosincracias diferentes, las sociedades hemos padecido y padecemos la implementación de políticas restrictivas del ejercicio y/ o la difusión del psicoanálisis, a veces bien contundentes, otras más sutiles.
También considero que hay otros sesgos ligados a la practica clínica que podemos tener en cuenta, aristas que por consecuencia de políticas sanitarias que incumplen los principios elementales de nuestra Carta Magna, como la responsabilidad del Estado de garantizar el derecho a la salud de los ciudadanos, entre otros, desencadena consecuencias de riesgo, de gravedad hasta llegar a la muerte de personas ( ej, uso reciente de fentanilo). En tal caso, no dejo fuera de este sesgo, la reciente implementación de la suspensión de los subsidios a las discapacidades por la degradación de ellas por parte del Estado, donde queda incluida la prestación que los practicantes psi realizan a este colectivo, prestaciones donde está incluido el psicoanálisis. Aquí agrego una reflexión: entonces, ¿la Carta Magna de una Nación, en estos tiempos que corren, perdió su poder de ser rectora del funcionamiento y regulación de las funciones de un Estado?
Este “incumplimiento”, va llevando a los ciudadanos a naturalizar, como se dice ahora, que los hospitales y las obras sociales se vacíen de profesionales, que sus salarios sean indignos, que los turnos sean inalcanzables, que la libertad de elección del profesional se haya borrado de las aspiraciones de cualquier persona, etc., etc.
J.-A. Miller con su propuesta de “año 0”, incluye el “llevar el psicoanálisis a la política”, campo profundamente dominado por la segregación, como interpreto en lo que precede, en el campo sanitario. Hay otros.
Entonces, los psicoanalistas debemos no solo estar atentos a los embates −políticos− en relación al psicoanálisis, sino, entiendo que en un doble movimiento, si consideramos llevar el psicoanálisis a la política, debemos posicionarnos claramente en nuestra ética y sus fundamentos.
Cada psicoanalista en ámbitos diversos −y en especial de la Salud Mental− es un agente de esta ética, su formación en una Escuela debe permitirle hacerse agente de una enunciación potente, contraria a la segregación, además de promover los debates oportunos en el seno mismo de nuestras instituciones así como en otras.
Una Escuela de psicoanálisis, base de operaciones, “laboratorio de producción de identificaciones desegregativas”, al decir de Eric Laurent (1), que habilite invenciones de acción que apunten a revertir las operaciones del discurso del amo.
11/12/25
1- Laurent, E. «Política del Pase e identificación desegregativa», Revista Lacaniana 26, EOL, Bs. As., 2019, p. 103.