Agustín Barandiarán
Asociado de EOL La Plata
Muchas cosas nos interrogan frente a la aparición de líderes que en principio surgen como fenómenos aislados e inofensivos. Pero luego las encuestas muestran, cuando no ya la elección del pueblo, que se instala con un consenso mayoritario. Habría que poner entre comillas la palabra consenso ya que no queda claro qué del discurso se comparte, así como hay que poner entre paréntesis el concepto de democracia por el hecho mismo que se gana una elección democráticamente pero con un discurso antidemocrático. Ya está el antecedente de Bolsonaro en nuestra región y el de Trump en EEUU.
En el caso de Argentina, Miller puso de relieve y en cuestión el significante Amo “Libertad” que se pregona en el discurso de Milei. Pues la libertad suelta, da lugar al campo de batalla donde el hombre es lobo del hombre, lo cual pone de manifiesto el carácter destructivo, la pulsión de muerte que se esconde en esta palabra si no tenemos reparos.
Por mi parte solo quiero sumar otro significante que genera empatía especialmente en los jóvenes según deducen los politólogos que dicen que “la clave del triunfo es la empatía con los jóvenes” ¿Con que hacen empatía? Pienso que “La casta política” es el significante por donde se produce parte de la identificación, no descarto el cabello como plus de goce tal como refiere Silvia Ons en una reciente entrevista televisiva. Pero en “Dirección a la adolescencia” Jaques Alain Miller hace referencia a la teoría del Otro del Complot consistente en una desvalorización del gran Otro, pero hay que agregar que esto no queda en un cinismo puro, si no que se cree en su maldad. Las teorías del Otro malvado estuvieron de relieve en la pandemia a propósito del confinamiento y de las vacunas. Esas creencias solo tienen un argumento “El Otro es malo”. La política tradicional, todavía con un pie en un orden simbólico bajo el régimen del NP quedó envuelta, capturada en ese S1 que es “La casta política”.
Fotografía seleccionada por el editor del blog.