El disfraz de lo nuevo

Silvia Perassi*

En esta semana, conversando con una mujer, me comenta que le gusta cierto candidato porque es «una persona nueva». Sin haber escuchado sus ideas, se esperanzaba con que alguien grite que romperá todo y hará algo nuevo. Su propio enojo le hacía pensar que eso nuevo ¡será mejor, más libertad!

¿Qué decirle?

Nos volvimos consumidores de lo nuevo, de todos los objetos que el mercado vende, y lo viejo ¡al descarte! 

Lo nuevo aparece bueno perse. Fuimos consumidos.

El mercado ingresó a la política, son sus leyes de hierro las que gobiernan, las que suben a un candidato o bajan otro y nos hacen repetir y consumir palabras vaciadas de su sentido, sin historia ni saberes de los cuerpos. 

¿Qué es la libertad? Lacan decía que su único límite es la locura y estamos rozándolo. Libres para destruir, matar, vender los órganos del cuerpo, que cada uno haga y deshaga. ¡Afuera esa vieja palabra estado!

Pero, eso, no es libertad sino caos. Sería más ajustado llamarse «El caos avanza» o también «El capital avanza».

Ahora, ¿dónde está lo nuevo? ¿No eran así las hordas primitivas, o incluso las viejas monarquías? El estado era el rey. Su ley. Mi-lei

Salir de ahí llevó miles de años, luchas y conquistas. Y así y todo, la democracia es frágil, necesita que la cuidemos, porque sin democracia no hay nada de libertad. Lo sabemos, lo padecimos.  

Este disfraz de lo nuevo recubre en su interior lo más viejo y primitivo de lo humano, la caótica pulsión de muerte, siempre dispuesta a despertarse y que, como dice J.-A. Miller, puede identificarnos, fascinarnos. No es fácil ni sencillo hacerle la contra al caos; lleva mucho esfuerzo construir, sostener y gobernar instituciones que hagan posible el intercambio, el debate, la ciencia, la educación, las artes, la música, la política, el amor a la vida, a la palabra…

Pero esa es la vía…

Aunque fallen y fracasen, se trata de renovar la apuesta, así como hacemos todos los días con los hijos, los amigos, la familia, nosotros mismos, intentando cada vez fracasar mejor (parafraseo a Beckett).

Nada de esto le dije a esa mujer. No era el momento.

Le voy a llevar este texto que ella inspiró. Quizá podamos conversar sobre lo que cada una cree… apuesto a la vida en democracia.

*Silvia Perassi es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Participante de La patria del sinthoma. Adherente del CIEC

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Scroll al inicio