Gustavo Mastroiacovo.
Psicoanalista practicante.
Participante de la EOL Sección Rosario.
Responsable de la Red de Toxicomania y Alcoholismo en Rosario
Cuando el discurso Amo promueve acciones que atentan contra las instituciones del Estado de derecho y/o las conquistas sociales y civiles obtenidas en democracia, es menester que los practicantes del psicoanálisis tomemos una posición al respecto.
El discurso analítico es el único que no persigue una dominación, tanto es así que encarna aquello que se abandona cuando el analizante considera que ha llegado al final de un recorrido.
El agente del discurso político, por el contrario, encarna el lugar del canalla, representa con su decir una verdad que revela a los otros y sabe lo que hay hacer respecto de aquello que se padece. No hacemos por ello un diagnóstico psico-socio-patológico del candidato, ubicamos un lugar lógico en una estructura de discurso.
La retórica mesiánica se diferencia de la política por las acciones que se destinan a aquel que resiste, como así también a aquellas regulaciones simbólicas que impiden y limitan su dominancia.
Cuando esas resistencias y limitaciones se vehiculizan en la palabra y bajo las coordenadas del pacto simbólico, nos hallamos ante la práctica política ajustada a derecho. Por el contrario, cuando las mismas son un obstáculo a eliminar y/o se niegan las convenciones que regulan la convivencia pacífica con lo diferente, nos encontramos ante totalitarismos negacionistas.
El partido y el candidato son contingencias epocales que ponen de manifiesto el destino que se pretende imponer al goce del otro y su modo de tratarlo, se trate ya de la política del daño climático o del oponente político: degradación de su singularidad hasta promover su segregación o desaparición, es decir, su inexistencia. Se enuncian así, bajo el paraguas de la libertad de expresión, discursos de odio, intolerancia y violencia sin medir consecuencias.
¿Hay que recordar las cámaras de gas y los campos de concentración, los vuelos de la muerte y los centros clandestinos de detención; la quema de libros; las proscripciones; y que en una u otra época el psicoanálisis no se podía practicar so pena de ser clandestino y perseguido/desaparecido el practicante?
El goce no hace lazo, y en la escena social retorna fuera de discurso en actos de segregación y muerte, haciendo de los sujetos, objetos de un goce oscuro.
22/08/2023.
Fotografía seleccionada por el editor del blog.