COVID 19 y las paradojas del Bien

Los argentinos hemos dado muestras de una responsabilidad civil que ha sido motivo de sorpresa. El acatamiento a las medidas dispuestas por el gobierno para controlar la pandemia en nuestro país así lo demuestra.

Hubo un primer tiempo necesario para subjetivar lo que ocurría. Ante la irrupción de un peligro de naturaleza desconocida pero de efectos devastadores fue decisivo que el gobierno tomara a su cargo oportunamente la responsabilidad de dar pelea a este ¨enemigo invisible¨ como fue llamado, y convocara a un Comité de expertos para dar pasos, con soporte científico aunque un poco a tientas. Así en uso de su autoridad fue impartiendo órdenes y procedimientos y consiguió no sin dificultades en un comienzo, un acatamiento mayoritario a sus directivas. Las dificultades eran y son aún, en muchos casos, como consecuencia de desmentir lo que ocurre o también efecto de la relación torcida que algunas personas tienen con respecto a la ley y la autoridad.

El acatamiento masivo fue quizás al comienzo producto del miedo pero luego fue dando paso a un consentimiento colectivo. ¿Cómo se logró?

Fue muy importante y quizás decisivo que las órdenes impartidas fueran sensatas, cumplibles y para todos iguales, por supuesto con las excepciones que la confirman pero excepciones racionales.

Cuando la ley es sensata ordena, organiza y orienta.

Cuando es insensata además de incumplible genera caos y su arbitrariedad produce reacciones de sometimiento o rebeldía cuyas consecuencias son incalculables.

Comprender para consentir

En un segundo momento fue pasando, cada quién a su tiempo, de la dialéctica obedecer, desobedecer a consentir o renegar y la mayoría consintió.

El consentimiento es una posición ética que se distingue de la obediencia porque es una aceptación advertida. Porque sé de qué se trata acepto y me hago responsable. Momento precioso porque se pasa del ¨porque tú lo dices¨ al tú lo dices y yo comparto, yo también lo quiero así.¨

Entonces vemos que el consentimiento no es obediencia, no es sometimiento, tampoco es ilimitado. El consentimiento es un acuerdo.

Pero ¿a qué consentimos?

Lo soportable y lo insoportable7-capitello ionico

Diré una obviedad sin embargo debemos captar las diferencias por los efectos que produce. Lo soportable se soporta. Lo insoportable no se soporta.

No debe llegarse a lo insoportable, ni en lo personal, ni en lo familiar, ni en lo social. Ni en nombre de la ciencia, ni en nombre de los Dioses. Y si me convocas a ese punto límite no lo haces  por mi Bien, por más que así lo proclames.

Entonces quienes tienen la responsabilidad de conducir, sea en el nivel que sea, deben estar advertidos de cuál es ese límite. De hecho así lo escuchamos tanto en los debates sobre ¨la deuda¨, lo pagable y lo impagable, cómo en los debates sobre la flexibilidad del aislamiento social obligatorio para algunos grupos poblacionales,  los que viven del ¨día a día¨ o  las mujeres en riesgo, a lo que agregaría la problemática situación de algunos niños. Es fundamental atender esto si no el problema pasa a ser muy grave.

Todos los esfuerzos hechos por las autoridades están orientados por estas variables en dónde comienzan a contemplarse las generalidades y las particularidades.

Hay una diferencia entre esfuerzo y sacrificio. En el esfuerzo hay costos, pérdidas pero son soportables, en el sacrificio se agrega un plus y nos debemos preguntar a qué Dios se lo ofrecemos.

El margen de libertad

Los seres humanos tenemos un margen de libertad que es irreductible, si se lo toca afecta lo humano, se pierde algo que es consustancial a la vida, que es su motor, a ese algo lo llamamos deseo.

Así el deseo pasa a ser una necesidad vital, la falta de deseo, la falta de ganas trae aparejado el riesgo de que aquello silencioso pero siempre presente en nuestras vidas aparezca sin freno y es lo que llamamos empuje hacia la muerte. Por eso cuando tantas voces se levantaron advirtiendo sobre lo excesivo de una normativa que dice que los mayores de 70 tienen que pedir permiso para salir, so pena de ser multado o vaya paradoja cumplir tareas comunitarias, fue importante escuchar estas voces. Podemos encontrarnos con que por buscar el supuesto Bien nos encontremos con su contracara.

Hilda Vittar

Psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL). Participante del Nudo La Patria del Sinthoma

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