Roque Farrán
CONICET
El éxito de Milei es tenernos a todos contestando las imbecilidades que dice en lugar de pensar cómo desatar el nudo de servidumbre imaginaria que nos ata a los argentinos: el estar sujetos al valor del dólar y sus manipulaciones incesantes; o lo que es lo mismo: el carecer de una estructura de valor propio y referentes confiables. Esto se traduce rápidamente en todos los órdenes de la vida porque es la racionalidad político-económica que nos domina. El Otro no existe, pero lo que hace sus veces de representante se encuentra asediado por redes informático-comunicacionales que repiten incesantemente los mismos mensajes alienantes. Mi hipótesis es la siguiente: el modo de subjetivación que promueven las redes sociales es sumamente débil, sujeto a la expresión más burda y la necesidad de refuerzo constante; no es extraño entonces que se compense con un imaginario fuerte y la necesidad de proyectar en alguien que dice barbaridades la impotencia vivida a diario. Por otra parte, no hace falta redundar en el malestar real que nos embarga, sean pandemias o guerras, colapso ecológico o inseguridad ciudadana, siempre habrá motivos de sufrimiento. Lo real es lo imposible que nos desborda a todas luces. El asunto es cómo anudamos los registros de la experiencia, y el problema mayor que hoy atraviesa a todas las clases es la extrema pobreza de lo simbólico en red y el exceso imaginario que es su correlato. No estamos ante una mutación antropológica, estamos ante la dificultad de producir una nueva modalidad de subjetivación. El problema es que no nos estamos dando los medios adecuados para transformarnos.
¿Qué hacer? Como escribí en La razón de los afectos: populismo, feminismo, psicoanálisis: la estrategia es el conatus. Debemos aprender de Spinoza que la base de la sociedad son los afectos (deseo, alegría, tristeza) y que todas las prácticas (económicas, ideológicas, políticas, técnicas, éticas) se orientan en función de ellos. Por tanto, la cuestión es bien simple: o bien se apunta a incrementar la potencia de actuar y se generan afectos alegres, o bien se disminuye y limita la potencia, con lo cual se generan afectos tristes, resentimiento y odio. Siempre hay que partir de situaciones y prácticas concretas, de los materiales y recursos disponibles al caso, para hacer y potenciar lo que se viene produciendo y no insertar modelos abstractos e ideales que exigen esfuerzos extras, sacrificios y promesas de cumplimiento o recompensas a futuro. El aumento de la potencia es en acto, es ahora mismo no mañana.
Fotografía seleccionada por el editor del blog.