Ciencia y gobierno, un nuevo matrimonio

Bajo el título Ciencia y gobierno me encuentro con la noticia de la creación en nuestro país de un instituto para mejorar las políticas públicas desde las neurociencias. «El flamante Instituto busca desarrollar conocimientos científicos sobre la conducta humana para mejorar el diseño y efectividad de las políticas públicas en campos como la economía, la salud y la educación.« (Acceda al artículo referido haciendo click aquí www.perfil.com).

Quien presentó este instituto es el presidente de la Fundación Ineco, inaugurado el «Instituto de Neurociencias y Políticas Públicas» (INPP), diciendo: «Este Instituto es novedoso a nivel internacional: no hay una institución de estas características que ponga a la ciencia al servicio de la gestión pública».

Quiero avisar que esto no es así, podrán leer en la misma nota que seguimos la corriente que hoy intenta imponer la cifra.

En la nota podemos leer la buenas intenciones: «intentaremos estudiar cómo funciona el cerebro de las personas que diseñan las políticas públicas y también el de aquellos que serán alcanzadas por esas medidas, algo que hoy es una tendencia mundial». Según este experto «muchas veces las buenas intenciones, y las buenas políticas, fallan porque no se tiene en cuenta cómo las personas toman decisiones en su vida cotidiana. El supuesto de la teoría económica clásica se basa en que los seres humanos tomamos decisiones racionales y tratamos de maximizar nuestros intereses. Hay evidencia que muestra que esto no es así: la mayor parte del día vivimos en un sistema automático no consciente, guiados por la emoción».

Uno de los supuestos que subyace a la creacion de este Instituto es que para tener mejores políticas públicas se necesita una comprensión más acabada del comportamiento «real» de las personas. Con lo cual la política se nutrirá de las ciencias del comportamiento que decidirán, a su manera, lo que sucede a aquellas personas a las que se dirigen las políticas publicas.

Una de las áreas en las que el INPP pretende incidir es la educación para hacer una valoracion sobre «la confianza en el otro». No sabemos aún a qué se refieren, pero sí que trazan una hipótesis sobre la importancia de mejorar la confianza para favorecer las transacciones en una sociedad y reducir la conflictividad…

Cuando dias después leo el excelente texto de Pierre-Gilles Guéguen El talentoso señor Blanquer y su religión de las neurociencias (Lacan Cotidiano 772) tiempo de comprender-no puedo dejar de evocar la noticia anterior, y preguntarme ¿qué decimos los psicoanalistasfrente a este avance implacable sobre la subjetividad?  

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