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Democracia: paradojas y síntomas, Textos y Entrevistas

PATOLOGIZACIÓN DE LA CACEROLA – por Karina Perez

Practicante del Psicoanálisis en Pilar, Bs AsResponsable de Biblioteca de la Delegación Pilar del IOM2 Hace unos días (Diciembre 2023) el presidente Argentino, explicó las protestas contra su gobierno diciendo que los manifestantes padecían Síndrome de Estocolmo. En la misma línea, un político español, portavoz de VOX, finalizó su alocución refiriéndose al mismo síndrome (ambos políticos comparten la misma posición ideológica). En general unsíndrome, al menos en el discurso psicológico, está integrado por rasgos fenomenológicos que no tienen relación unos con otros, pero al presentarse juntos, definen un estado determinado. De las supuestas respuestas que de allí se derivan, se generaliza un tipo de conducta; sin embargo, este “diagnóstico” no cuenta con criterios de validación científica; de hecho, ni siquiera el DSM ha incluido esta categoría (y justo es decir que dicho manual no se contenta con unas pocas, sino que siempre está a la “caza” de nuevas conductas a patologizar). Por menos que lo percibamos, el lenguaje de las neurociencias atraviesanuestras concepciones cotidianas, moldeando nuestra percepción e interpretación de los hechos sociales, sean éstos individuales o colectivos. Basta detenerse en la proliferación de trastornos en la infancia: a cada conducta le corresponde un nombre de trastorno y porende uno o una batería de tratamientos combinados con medicación. Las neurociencias consideran al cerebro como órgano fundamental que determina lo que somos y hacemos. De hecho, todos los días encontramos un supuesto nuevo hallazgo científico, que intentaexplicar, mediante alguna maniobra de localización cerebral, alguna conducta o afecto (valga como ejemplo la consideración de que la zona del hipotálamo es la responsable del enamoramiento) ¡Pobres poetas! Otra característica fundamental de las neurociencias es el “dinamismo” de sus postulados, de tal manera que hoy pueden aseverar un resultado y dentro de unos años, lo contrario. El creador del diagnóstico de TDH, confesó antes de morir que esta categoría era ficticia y que, al ubicarla como consecuencia de un déficit genético, buscaba acallar la culpa de los padres, por el comportamiento de sus hijos. El elemento de beneficio económico de los laboratorios, no debe quedar soslayado. De este modo el discurso de las neuro ciencias, de la mano de la política, la educación o la psicología, intentan reducir al sujeto a la categoría de “menor” en el sentido del Derecho, alguien a quien hay que tutelar, corregir y proteger.Volviendo al llamado síndrome de Estocolmo, dicha sanción pronunciada en tal contexto, intenta reducir al sujeto político a la categoría de víctima, deslegitimizando cualquier acción que entre en contradicción con el orden establecido o que se intenta establecer es un intento de rebajamiento del estatuto de ser humano y protagonista de la historia, a la categoría de “menor” en el sentido del Derecho como alguien a quien hay que tutelar y proteger. Efecto paradojal del discurso en torno a la libertad; allí donde se afirma que el Estado es un Padre terrible que, al modo del padre de la horda primitiva goza de todo dejándonos privados y es por ello que hay que matarlo, para tener nosotros ese acceso al goce, pero que una vez cometido el crimen constatamos que el goce es imposible; intenta implantar un Padre no de la Ley, sino que afirma: “es Mi-Ley”. Tal vez por eso Lacan pudo decir que el loco era el hombre libre. También lo somos, locos, no libres, toda vez que consideramos que podemos ser los artífices de nuestro destino, sin Otro. *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Caos – por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Lo real puede muy bien desbocarse, cito a Lacan en La Tercera. Lo cito porque asistimos a un momento donde la palabra pierde su valor de intercambio. ¿Qué función tiene entonces? Ya no sirve para armar lazo entre los hombres, para discutir, son objetos arrojados al rostro. Sin ton ni son. Fuera de sentido. La palabra pierde su valor de semblante, su dignidad de discurso. El discurso es lo que hace lazo entre los seres hablantes, hay cuatro que Lacan formuló.  ¿Qué escuchamos hoy desde el lugar del poder gubernamental? Injurias, chicanas, frases sueltas, estribillos. Nada de eso permite al otro responder, solo puede quedar aplastado en su ser.  La injuria es una palabra última, el otro queda convertido en víctima, víctima de la injuria.  La chicana no espera respuesta agrede y humilla. La frase suelta, se suelta de la cadena significante, y llama a un esfuerzo de réplica autista.  El estribillo es una reiteración ociosa y petulante que desconoce la humanidad. Cuando la palabra se desboca, se hace real y llama al caos, al barullo, al desorden, al desconcierto, a la incertidumbre, al miedo, a la vergüenza, a la indignidad. ¿Como apelar al coraje? ¿Como hacerle la contra? Lacan dice que el analista en los próximos años dependerá de lo real, y no lo contrario, y que su misión es hacerle la contra.  Entiendo hacerle la contra poniendo en juego un discurso, el discurso analítico, incidir a partir del psicoanálisis en lo social. Sostener sin miedo el discurso del que somos deudores, sin caer en juicios partidistas. Pero no sin emitir un juicio sobre lo que se lleva por delante la legalidad del lenguaje. Hablar es poner de sí, poner el cuerpo. Hablar es tomar partido por la vida de las palabras.  El estado no es un proveedor es quien permite que los hombres y las mujeres, los ciudadanos de un país puedan convivir. Para ello se da sus métodos, que son mas o menos falibles, pero que no pueden anularse.  La ausencia del estado en la vida ciudadana es peligrosa, dañina, caótica.  Ni débiles asistidos ni objetos de consumo segregados. Ciudadanos dignos de ser escuchados.  La libertad sin ley es la locura. Hacia allí avanza.

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Por qué es necesaria la Ley 25.542 de protección del libro – por Alejandra Glaze

Miembro de la Asociación Mundial de PsicoanálisisMiembro de la Escuela de la Orientación LacanianaEditora de Grama Ediciones En Argentina, a partir de 2001, la regulación del precio de venta al público por parte de las editoriales se convirtió en un elemento fundamental para mantener un equilibrio entre las pequeñas librerías y las grandes cadenas. Esto se logró mediante un acuerdo entre todos los actores del sector después de la promulgación de la Ley 25.542. Gracias a esta medida, las librerías independientes, han podido competir en igualdad de condiciones con las cadenas más grandes. La Ley reconoce que un libro no es simplemente una mercancía, sino un elemento cultural que difunde ideas, conocimiento, cultura e identidad, y que es esencial para el desarrollo individual y social de un país. Como afirma la Cámara Argentina del Libro en su comunicado de rechazo a la modificación de esta Ley: «De lo contrario, las grandes cadenas, plataformas y superficies comerciales dominarían el mercado de libros, eliminando a la competencia, concentrando el mercado y decidiendo qué se publica y, por tanto, qué se lee». Este enfoque en el precio fijo beneficia a la industria editorial nacional al fortalecerla y diversificarla, permitiendo una variedad de voces en la publicación. Al igual que otros países como Alemania, Francia, España, Dinamarca, Austria, Grecia, Italia, Holanda, Portugal, Japón y Corea del Sur, Argentina ha adoptado esta práctica para preservar su rica industria literaria y cultural. Sin embargo, la nueva propuesta del gobierno, que busca eliminar esta regulación, podría tener consecuencias graves, especialmente para las librerías más pequeñas, y se extendería al conjunto de la industria editorial. Si las cadenas y las grandes librerías tienen libertad para establecer sus propios precios, es probable que ofrezcan libros a precios más bajos y obtengan mayores ganancias debido a su capacidad para vender grandes volúmenes. Esto dejaría a las librerías independientes en una situación desventajosa, incapaces de competir. Además de afectar negativamente a las librerías independientes, esta medida tendría graves repercusiones en la industria editorial argentina, que es reconocida como una de las más importantes de América. Las editoriales de menos recursos, que a menudo se enfocan en mercados más especializados y diversos, se verían especialmente perjudicadas, ya que las grandes cadenas podrían imponer condiciones y precios que no favorecerían la diversidad editorial. En muchos casos, estas cadenas no muestran interés en libros con temáticas específicas, como el psicoanálisis o la poesía, lo que limitaría su disponibilidad y visibilidad. Son las librerías más pequeñas y comprometidas con la cultura las que realmente promueven y valoran estas producciones. La falta de regulación de precios llevaría a una disminución en la diversidad de títulos disponibles. Los libros más vendidos ocuparían el centro del escenario, con grandes descuentos, lo que relegaría a segundo plano a los libros que no sean bestsellers. Esto limitaría su visibilidad y, por lo tanto, su capacidad de venta, lo que podría resultar en la no reedición o impresión de una cantidad limitada de ejemplares. En resumen, la eliminación de la regulación de precios en la industria editorial argentina no solo perjudicaría a las librerías independientes y culturales, sino que también impactaría negativamente en la diversidad editorial, limitando el acceso a libros de temáticas específicas y autores menos conocidos. Es fundamental considerar el impacto de estas decisiones en el ecosistema literario argentino y buscar soluciones que promuevan la igualdad de oportunidades para todos los actores involucrados en defensa de la cultura argentina y, en particular, del psicoanálisis. En este contexto, la presencia de libros de psicoanálisis en la oferta cultural de la ciudad adquiere una gran importancia en el contexto de la política actual de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), que busca hacer accesibles las enseñanzas de la orientación lacaniana a las nuevas generaciones. Sabemos que las normativas del capitalismo y el psicoanálisis no van de la mano, y es probable que otras disciplinas aliadas al discurso capitalista (como las neurociencias o la autoayuda) sigan avanzando en copar un lugar preponderante en las estanterías de las librerías de las grandes cadenas. La diversidad de voces y enfoques en la cultura y la literatura deben ser protegidos y promovidos, ya que, como he leído en estos días: «Sin librerías independientes, siempre nos contarán la misma historia». *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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“Oh libertad de no ser libre”* – por Malena Alvarez

*Julio Cortázar Miembro condicional NPJEOL Delegación Mendoza Leo “política pública” Y tiemblo Temo Con nostalgia anticipada y un dolor inconmensurable Sobre lo que intuyo y advierto como desaparición Cómo anticipar una alternativa posible Y pasible de vivirse con dignidad Si el pueblo ya eligió la libertad del mercado. Es decir: el reino del mercado sin regulación Una muy distinta de aquella patriótica y soberana que se erigió en las banderas de las auténticas luchas “libertadoras” de nuestra historia latinoamericana De la que Solari ha dicho que “ha visto tanto hermano muerto, tanto amigo enloquecido” Si la hegemonía del mercado impera, La libertad se reduce a un privilegio Y la sobrevivencia a una condición azarosa, Al menos al partir del punto real en el que confluyen las condiciones a las que cada quien adviene La desmemoria colectiva no es sino el síntoma de un pueblo sometido sistemática e intelectualmente diezmado. ¡Al gran pueblo argentino! ¿Salud? *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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El botellazo – por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Habeas corpus es una fórmula que proviene del derecho romano. El cuerpo debe aparecer. Hace algunos días se produjo la asunción presidencial. Todo ocurría con un rigor protocolar eficiente, más allá de algunos malos humores. Podemos decir que el espíritu era de alegría y conformidad.  El número de personas en la plaza de los Dos Congresos era razonable, ni mucha ni poca, llevaron bolsas de consorcio para recoger los deshechos, la plaza quedó muy limpia. La caravana en el descapotable y luego de a pie, sin euforia, con esperanza.  De pronto irrumpe un botellazo, alguien arroja a la caravana presidencial una botella de vidrio que impacta sobre un agente de seguridad. Hay sangre, hay sorpresa, hay silencio.  Habeas corpus, que aparezca el cuerpo. No siempre aparece de la misma manera, en esta ocasión el cuerpo se hizo presente por la vía de un pasaje al acto.  En la época se multiplican los pasajes al acto violentos que incluyen un nivel cada vez mayor de segregación social.  El discurso del presidente fue muy verdadero, ningún lugar para la ficción, ni para la esperanza, ni para la ilusión. El público aplaudió la frase pronunciada “no hay plata”, difícil de entender sino pensamos que, al aplaudir, cada uno no estaba allí en cuerpo, encore, encorps. El otro aplauso espontáneo fue coreando el término “policía”, justamente lo que Lacan menciona como lo que hace girar en torno de una ronda eterna, cuerpos bajo control. “Circule, circule”. Las ficciones humanizan los cuerpos, no es lo mismo la ficción que la mentira. Las ficciones son efecto de un real, el impasse sexual. Las ficciones permiten que el amor haga que el goce condescienda al deseo.  Olvidar las ficciones, decir toda la verdad, deshumaniza, retira el cuerpo. Forcluye el cuerpo. Pero el cuerpo hace su entrada de alguna manera.  *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Otra heroicidad es posible – por Roque Farrán

     Investigador Independiente (CONICET)   Director del Programa «El giro práctico en el pensamiento             contemporáneo»(CIECS-UNC-CONICET) Miembro del Programa de Estudios en Teoría Política (CIECS-UNC-CONICET) El muy sabio Spinoza había sugerido que antes de burlarse, lamentarse o detestar, conviene comprender. Nietzsche había tratado de mostrar que el conocimiento emerge del entrelazamiento de esas mismas pulsiones, no de su represión o denegación. Agregaría que hoy no sólo tenemos que entender las pasiones mencionadas, pensarnos atravesados por ellas in situ, sino también trabajar en torno a otras como el miedo, el catastrofismo o la derrota. Varias cuestiones a tener en cuenta.  Primero, entender que los mecanismos de poder actuales ya no son sólo disciplinarios o de control, sino que se encuentran vinculados a la modulación e incitación de la autoagresión: aprovechan el mismo deseo de autopreservación para volverlo contra sus agentes (las técnicas de policía que provocan la resistencia física para producir asfixia son un ejemplo cruel y dramático).  Segundo, entender que el poder real ya no depende de estructuras fijas, localizables o identificables, sino que es ubicuo y escapa al control de sus mismos agentes: las castas y corporaciones son puestos menores respecto al gobierno algorítmico que hoy impera (la creación de las plataformas digitales o la IA brindan un claro ejemplo de ello).  Tercero, entender cómo responden a este estado desesperante de la situación global modos de subjetivación improvisados que apelan a imágenes, consignas o significantes pobres, limitados, anacrónicos y específicos de cada lugar, que pueden infundir temor o esperanza pero que están totalmente desconectados de sus materialidades históricas (por ejemplo, las amenazas a partir de la circulación de imágenes de los “falcón verdes” que pertenecían a grupos operativos del ejército durante el terrorismo de Estado).  Nada de esto debe ser subestimado, por supuesto, pero tampoco sobrestimado; resulta necesario entender cuál es su efectividad real y cómo responder en cada caso. Organicemos nuestro pesimismo, y sobre todo entendamos nuestra potencia de obrar. Hace tiempo propongo una serie de ejercicios prácticos que ayuden al entendimiento, que contribuyan a liberarse de las significaciones comunes y apunten a modular la singularidad de cada quien junto a otros. El problema no es la “crisis de la narración” como dice Han, o la “imposibilidad de la crítica” ante la ausencia de lectores ilustrados, como dice Berardi; el problema es que los ejercicios de lectura y escritura, cualesquiera sean su forma o extensión, no ayuden a transformarse, no hagan cuerpo el pensamiento. Si las fantasías de omnipotencia contemporáneas alimentan el mito de los superhéroes, como dice Dessal, para sobreadaptarse a un sistema que permanece incuestionado y replica cada vez más sufrimiento, en lugar de rechazar todo tipo de heroicidad y dificultad de las instrucciones, propongo cultivar otro tipo de ethos. Concluyo entonces con algunas instrucciones para ejercitarse y habilitar el devenir héroe colectivo. O mejor: un gesto de heroicidad que solo puede sostenerse en el pensamiento del nudo solidario que nos constituye. Escucha, lee, escribe, piensa, interpela a los demás a hacerlo en función de lo que aumenta la potencia de obrar: podemos hacer más cosas y podemos hacerlas mejor en la medida en que otros participan y el contento en sí mismo se afianza, aún si el pronóstico resulta funesto. El relato siempre está en crisis para quienes no lo toman como algo natural o dado, porque encuentran las condiciones materiales para ejercitarse y transformarse en el uso de los saberes. Están los ‘saberes sabidos’ y los ‘saberes no sabidos’, el reparto entre lo consciente y lo inconsciente, pero también están los ‘saberes ejercidos’ en función del precio absolutamente singular que se ha pagado para acceder a una verdad. Una verdad que transforma es siempre singular y colectiva, histórica y ontológica al mismo tiempo: desea ser transmitida para que cada quien encuentre su modo. A la locura individualista de la autorrealización a expensas de los demás, responde en espejo el llamado a la eterna modestia del que debe confesarse a sí mismo su impotencia o su falta, volverse un hermeneuta del sufrimiento y un explicador omnisciente de los motivos, en lugar de afirmarse en aquello que le produce un verdadero contento, a partir de lo cual puede empezar a contagiar a otros. Hay momentos históricos que conllevan un peligro de tal magnitud para la existencia en común que llaman a juntarse para elaborar una respuesta entre todos, donde cada uno importa, no desde una igualdad formal sino desde el punto singular donde puede ejercer su importancia porque no se la cree en absoluto. Hay una heroicidad en marcar la diferencia que vale cuando no hay patrón de medida común sino anudamiento solidario de cada parte. El peligro de disolución del conjunto es lo que interpela a cada uno a asumir su lugar en la trama y el desenlace: entender lo que está en juego y jugar su parte. *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Imperialismo – por Anne Colombel-Plouzennec

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AP de la École de la Cause Freudienne Doctora en psicoanálisis (Paris 8) El pasado 30 de noviembre, el diario Le Monde titulaba “La Corte suprema de Rusia condena a la clandestinidad a las organizaciones LGBT, designados como extremistas”[1]. La medida es seria, ya que “los participantes de una organización extremista se arriesgan hasta a seis años de prisión, los designados como organizadores, hasta diez años”. Los “movimientos LGTB” no son evidentemente los únicos concernidos, en tanto que “una modificación de la legislación en curso debería también permitir condenar toda “justificación del extremismo”. ¿Extremistas? Extremista es el nombre de todo lo que se opone a la muy larga “ofensiva ultraconservadora” actualmente implementada por el Estado ruso que, según los dichos del activista LGTB, Igor Kochetkov, citado por Le Monde, “continúa creándose enemigos imaginarios, en nombre de su ideología del ‘mundo ruso’ y de los valores tradicionales”. Esto testimonia, según la politóloga Tatiana Stanovaya, acerca de la necesidad de las autoridades “de una narrativa sobre la identidad rusa que la aleja siempre del Occidente hostil y que permite representar la confrontación con el Oeste como un combate de civilizaciones”. Claro que no podemos ignorar que esto se inscribe también en las circunstancias pre- electorales en un contexto de guerra que se estanca. Así se lanza la caza de chivos expiatorios”. Imperialismo En una serie de artículos titulados “Pequeña crónica del imperialismo”, Philippe Hellebois[2] vuelve sobre esta distinción. Él precisa cómo, a diferencia del Imperio, que se especifica por su referencia al padre y al poder de lo simbólico para organizar los modos de gozar, los imperialismos, tan característicos de nuestro tiempo, inaugurados por el advenimiento del discurso de la ciencia y del capitalismo que lo implica, no hace más que “yuxtaponer” los llamados modos de gozar “sin orden”, lo que tiene por consecuencia “el ascenso del racismo y la segregación”, que los modos de gozar estén en competencia y “apunten a la hegemonía”. Con Lacan, podríamos entonces concluir que el imperialismo es entonces el movimiento –económico, político, militar, etc.– que presenta más afinidades con la materia gozante, en tanto que semejante con el goce Uno, sin Otro, precisamente porque ella no es discretizada por el poder de lo simbólico. Eso se extiende, solo, más allá de todos los contornos se fabrican frentes, allí donde no hay fronteras, según la propuesta de Tigrane Yégavian[3], en el marco de la emisión Studio Lacan n°69, a partir de la situación actual de Armenia. Los frentes son hoy geográficos, religiosos, ideológicos… empujando al otro modo de gozar detrás de la barrera de la segregación. “Extremistas” entonces. Perspectiva Pero Lacan, frecuentemente citado allí, ya abrió en 1967 un camino decisivo. A partir de la situación específica de las psicosis del niño, extiende su propuesta a este tiempo que es el nuestro y que califica de “planetario” –lo que traducimos hoy, según France Jaigu[4], con el termino de “mundialización”– para hacer la pregunta, a saber: “¿cómo hacer para que las masas humanas agrupadas en un mismo espacio, no sólo geográfico sino a veces familiar, permanezcan separadas ?”[5] ¿Cuánto avanzamos hoy entonces en el campo de la invención, sin nostalgia de los poderes ancestrales del simbólico, para discretizar[6] de manera renovada? Dicho de otro modo, ¿cómo y dónde se establecen hoy los agujeros, y entonces los bordes, a partir de los cuales se puede atar de otro modo el goce ? El psicoanálisis aborda cotidianamente estas cuestiones en los dominios de su experiencia y de la clínica. Lacan extiende su lectura a la dimensión de las “masas humanas”. [1] Vitkine B., “ La Corte Suprema de Rusia condena a la clandestinidad a las organizaciones LGTB, designadas como ‘extremistas’”, Le Monde, 30 de noviembre 2023, disponible en internet para los abonados al diario. [2] Hellebois P., “Pequeña crónica del imperialismo”, Hebdo Blog, 1er Enero 2023, disponible en internet [3] Tigrane Yégavian, poeta y autor notable de “Geopolítica de Armenia”, Studio Lacan n°69, próximamente. [4] Jaigu, F. “1967 : Lacan y los imperialismos”. Studio Lacan n°69, próximamente [5] Lacan, J. “Alocución sobre la psicosis del niño”. Otros Escritos, Buenos Aires, Paidos, 2012 [6] Artículo Larousse, “discretización”: “operación consistente en reemplazar las relaciones relativas a las funciones continuas, derivadas, etc., por un número finito de relaciones algebraicas relativas a los valores tomados por esas funciones en un número finito de puntos de su conjunto de definición” Traducción: María Paula Guzmán *Fotografia seleccionada por el editor del blog ———————————————————————— Impérialisme Le 30 novembre dernier, le journal Le Monde titrait « La Cour suprême de Russie condamne à la clandestinité les organisations LGBT, désignées comme “extrémistes” »[1]. La mesure est sérieuse, puisque « les participants à une “organisation extrémiste” risquent jusqu’à six ans de prison, ceux désignés comme organisateurs, jusqu’à dix ans ». Les « mouvements LGBT » ne sont évidemment pas les seuls concernés, puisqu’« une modification de la législation en cours devrait aussi permettre de condamner toute “justification de l’extrémisme” ». Extrémistes ? Extrémiste est le nom de tout opposant à la très large « offensive ultraconservatrice » actuellement mise en œuvre par l’État russe qui, selon les dires de l’activiste LGBT, Igor Kochetkov, cité par Le Monde, « continue de se créer des ennemis imaginaires, au nom de son idéologie du “monde russe” et des “valeurs traditionnelles” ». Ceci témoigne, selon la politiste Tatiana Stanovaya, du besoin des autorités « d’un narratif sur l’identité russe qui l’éloigne toujours plus de “l’Occident hostile” et qui permet de dépeindre la confrontation avec l’Ouest comme un combat de civilisations ». Bien sûr, nous ne pouvons l’ignorer, ceci s’inscrit aussi dans des circonstances pré-électorales dans un contexte de guerre qui s’enlise. Voilà comment la « chasse aux boucs émissaires » est lancée. Impérialisme Dans une série d’articles intitulés « Petite chronique de l’impérialisme »[2], Philippe Hellebois revient sur cette distinction. Il précise comment, à la différence de l’Empire, spécifié de sa référence au père et au pouvoir qui est celui du symbolique d’organiser les modes de jouir,

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Nessun dorma – por Ángel Orbea

Psicoanalista Fundador del IOM Tandil Votamos, ya no hay imaginación que resista, Milei presidente electo, acontecimiento a respetar. Mejor entonces decirlo así: “Nadie duerma”. Es lo que pedía la cruel princesa Turandot, que según el argumento de la Ópera, solo por tradición decapitaba uno por uno a sus pretendientes. Nadie duerma porque lo que se dice y se hace en gran medida ya se dijo y se hizo, nadie duerma porque hasta que no haya una cabal comprensión de lo que pasó con la elección estaremos en la nebulosa. Seguramente el antiguo escrito de Lacan, producto de su viaje a Londres en 1947, La psiquiatría inglesa durante la guerra, es hoy una guía indispensable en la encrucijada actual. Pero hoy resuelta la encrucijada, como en Edipo Rey, a mi juicio la nación puede que se arranque los ojos, y con sorna y sin vendas desde el suelo esos sanguinolentos ojos nos avergüencen con su yaciente mirada. Digo arrancarse los ojos por cuanto el gobierno entrante viene presidido de una serie de declaraciones y pequeños hechos y apoyos, que hace tiempo configuran lo que se podría claramente llamar “el pensamiento de la dictadura”, que desde entonces para LLA endosa sus posibilidades a favor de lo peor. Respecto a los fracasos de los gobiernos, no hay democracia que repare, hace 40 años que son letales para las mayorías, por cuanto la democracia es el verdadero significante vacío, un orden que produce desorden, que de la monotonía a la diversidad da para todos los gustos. Por algo Platón, al inferir que la democracia ateniense no salvo a la Polis, en el Libro VIII de La República afirmó que “la democracia es una forma de gobierno, agradable, bizarra, y anárquica”. No defiendo a lo que se va ni a Massa, a quien voté y no soy de izquierda, defiendo la democracia. Tengo en claro que lo que entra no es una dictadura, por cuanto desde hace 40 años el voto soberano designa al gobierno, y dictadura es aquel gobierno que se auto designa por la muerte, y por lo tanto sus actos están viciados de impunidad decidiendo vida y muerte de los ciudadanos. No habrá unidades militares que desplieguen grupos de tareas, claro está. En materia de política suele ser muy difícil liberarse de los fantasmas, y esto es un gran problema. Desde la época de Don Bernardino Rivadavia -primer hombre consagrado como jefe de estado, que además usaba zoquetes y calzones de seda francesa- suele ser cierto pensamiento el que está en el centro de la escena política. Así como hay un pensamiento populista, otro conservador religioso, hay también un pensamiento progresista impotente, que en algo tiene que ver con que Milei esté donde está. De Patricia Bullrich en paridad con la Vice Presidenta electa, el pensamiento de la dictadura encaja perfectamente. Lo han dicho, lo dicen, lo han amasado, los hemos escuchado, se los votó. No hay en esto “nosología de las voces” que valga. No hay “mensajes interrumpidos”, en menos de 10 días Milei y su combo estarán al frente de la república, y como decían los viejos sargentos cuando bailaban a la tropa, “ahora van a saber cuántos pares son tres botas”. Una vez más, ojalá me equivoque. La política centralmente es una cuestión de cuerpos, de cuerpos por la subsistencia, pero también por anhelos, por eso Jean-Claude Milner lo capta muy bien y redoblando la apuesta propone “una política de los seres hablantes”. Sobre esto comparto plenamente lo que en este mismo blog escribió la colega Ana Cecilia González, en su nota “Cuarto oscuro”, cuando afirma que “hay una insuficiencia de las categorías para explicar la catástrofe”. Agradezco a los colegas de este cordobés blog la encomiable tarea de permitir compartir la palabra libremente, sabiendo una vez más que “solo la ley trae libertad”. *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Las redes – por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Es vox populi la idea que Milei ganó porque ganó las redes. “Vox populi, Vox Dei”. ¿Será así? ¿Tendremos a partir de ahora un nuevo Dios? ¿Pero de qué clase de Dios se trataría? Tiene afinidades con la arbitrariedad de los dioses antiguos. Es vengativo, tiene el poder de crear semidioses y semidiosas y está sometido al poder del más allá. Aunque “las fuerzas que vienen del cielo”, frase utilizada por el presidente electo es una cita del libro 1 de los Macabeos, según wikipedia el nombre del autor de I Macabeos permanece ignorado, se trataba de un judío fiel y leal a su patria y su religión, y totalmente convencido de la justicia de su causa. Dioses del Olimpo, rabinos milagrosos, superhéroes, etc. Quiero señalar aquí el “totalmente convencido” que marca una certeza. Quizá esa certeza convenció a 14.476.462 personas que lo votaron. Es curioso escuchar a algunos votantes decir, cuando se los consulta por las propuestas dichas a los cuatro vientos de Javier Milei, que no lo va a hacer, que es algo que se dice nomás. Casi como si fuera un tiktok, del que nadie piensa que eso que se dice ocurre, son imágenes sonoras. En un reportaje que le hicieron a Michael Haneke en los años 90 sobre su película “Funny Games”, él dice que decidió hacer este film porque se daba cuenta que la violencia de los films americanos no trasmitía ninguna realidad de violencia. Todo el mundo sabía que el héroe se levantaría en el cuadro siguiente. En cambio su film, completamente inquietante y casi imposible de ver hasta el final, da una prueba de materialidad difícil de lograr en una pantalla. Quizá muchos de sus votantes piensen que Milei seguirá siendo un personaje de las redes, alguien que juega al León, a destruir maquetas del banco central, a disfrazarse de super héroe. Es posible que lo crean.  Lo que no es posible, nunca, es que eso no tenga consecuencias. ¿Cuáles? No sabemos. Por ahora escuchamos en el consultorio la angustia de algunos, el miedo de otros, la templanza, la sorpresa, el dolor.  Como psicoanalistas nos formamos en la materialidad de las palabras y ciertas palabras son performativas, es decir que por el solo hecho de decirlas producen lo que dicen. Por ejemplo, el juramento de un presidente de la Nación.  Y de ese juramento, pero no solo puesto que la República tiene tres poderes, van a depender muchos ciudadanos.  Esperemos que la dimensión humana tenga un lugar en la Casa de Gobierno y no solo los Dioses. *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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