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Democracia: paradojas y síntomas, Textos y Entrevistas

DIMENSIONES DEL FASCISMO – Por Roque Farrán

Investigador Independiente (CONICET) Director del Programa «El giro práctico en el pensamiento contemporáneo»(CIECS-UNC-CONICET) Miembro del Programa de Estudios en Teoría Política (CIECS-UNC-CONICET) Para pensar el problema del fascismo en las nuevas derechas o ultraderechas tendríamos que delimitar distintas dimensiones de análisis que habitualmente aparecen solapadas y confundidas en las discusiones actuales: la dimensión epistemológica, la dimensión ética, la dimensión política. Entender su especificidad también nos habilita pensar cómo se entrelazan efectivamente sin hacer de todo lo mismo. Dimensión epistemológica En primer lugar, deslindar la dimensión epistemológica de las otras dos nos permite entender la lógica del concepto sin necesidad de someternos a un rigorismo o rigidez historiográfica que no nos orienta para nada en el presente, como también nos evita caer en una relativismo o nominalismo caprichoso que nos deja aún más desamparados. Estoy de acuerdo con Feierstein[1] respecto que el concepto de fascismo -como cualquier concepto- no puede reducirse a una serie de características a verificar, como si se tratara de hacer una “check list” donde distintos elementos tienen el mismo valor y la decisión por si cabe o no el concepto en su aplicación sería meramente numérica o acumulativa (a tantas características cumplidas tanto más apropiado el concepto, etc.). Hay que pasar de la lógica del concepto construido por identificación rígida de predicados, por discernimiento y clasificación de casos en función de ellos, a la lógica estructural o relacional en la cual encontramos enlaces significativos entre lo que varía y lo que permanece invariante, como funciones recurrentes que ligan conjuntos genéricos. O bien, como he propuesto en sintonía con Lacan, a través del anudamiento y co-implicación de distintos elementos en juego que responden a heteróclitos registros de la experiencia (p.e. real, simbólico, imaginario). Esto permite tener en cuenta también potenciales, orientaciones y tendencias que no se han desarrollado o identificado plenamente, pero que implican una lógica de consecuencias anticipables y prevenibles. Asimismo, estoy de acuerdo en que la principal cuestión a tener en cuenta en la estructura de relación social que propone el fascismo es la orientación afectiva, allí predominan claramente el odio y el resentimiento, como el modo en que se organizan y retroalimentan estas pasiones: si se estimulan desde arriba hacia abajo en la escala social y se identifican sectores vulnerables o minorías a ser estigmatizadas y violentadas, etc. Añadiría que también hay que pensar el amor que predomina en estas formaciones, como mostró Freud en Psicología de las masas y análisis del yo: hay un amor idealista dirigido al líder que permite la identificación imaginaria entre los subordinados. Quiero señalar además que el componente idealista de este amor redunda en un purismo por el cual no solo los ajenos a la identificación masiva sino los propios son examinados permanentemente respecto a los atributos necesarios, lo cual conduce a la división intestina y, por último, a la autodestrucción, porque nunca se está a la altura del ideal proclamado. Dimensión ética En segundo lugar, la dimensión ética permite deslindar modos de conducirse y formas de vida, esto es, tomar posición y orientarse por un ethos que no es necesariamente conceptual, aunque también tiene su rigurosidad y modo de implicación diferencial. Como han propuesto Deleuze y Guattari, en clave filosófica, tendríamos que demostrar que existe una forma de vida no fascista; la carga de la prueba cae de nuestro lado, sea como sea que nos llamemos (socialistas, demócratas, populistas, etc.). Ejercitarnos cotidianamente en asumir los aspectos débiles y fuertes de las relaciones sociales en que nos insertamos, de los otros seres y de nosotros mismos, sin negarlos o rechazarlos, sin hacer valoraciones rígidas; poder encontrar la potencia en la fragilidad, la belleza en lo que no es habitualmente admirado, la perseverancia en medio de la precariedad, etc.; son cuestiones nodales para delimitar el pathos fascista o la forma de vida fascista que conduce de la violencia generalizada a la autodestrucción, distinguirlo de un modo de vida potente que se nutre de la diversidad y multiplicidad para sostenerse. La ética materialista en la que me inscribo excede las identificaciones ideológicas y doctrinarias, puede admitir distintas cosmovisiones, religiosas o ateas, porque se orienta por lo que efectivamente hacen los sujetos: el modo de relacionarse con los otros y consigo mismos, una coherencia existencial que no es purista, que no es moralista, sino producto de la consecuencia asumida por los actos y las propias afirmaciones, preceptos y concepciones de vida. El pathos fascista se retroalimenta en cambio de las inconsecuencias e incoherencias no solo argumentales, en tanto propone un modo de vida inconsistente que rechaza aspectos vitales de sí mismo y de los otros, sobre todo niega su propia fragilidad por quedar prendado de un ideal rígido y sacrificial al que no se adecúa ningún ser real. Dimensión política En tercer lugar, la dimensión política nos permite entender cómo organizarnos con conocimiento de causa, de manera práctica y no meramente reactiva o identitaria. Hay que entender que el fascismo puede ser pro-mercado, pro-especulación, pro-estado, pro-nación, pro-tecnológico, pro-bélico, etc., pero fundamentalmente se define más por la “contra” que por lo “pro”; es una formación reactiva que encuentra su fuerza en el enemigo a destruir, en ponerse en contra de algo determinado que debe ser eliminado; no es un movimiento afirmativo o potenciador de lo que existe y por eso puede pasar por renovador o revolucionario, pero en el fondo lo moviliza la destrucción de todo y, finalmente, de sí mismo. Entonces resulta clave no entrar en una dinámica circular competitiva, una lucha especular por quien detenta mayor destructividad, sino proponer modos de organización afirmativos donde se puedan articular de la mejor forma posible las diferencias. Por tanto, al responder políticamente lo importante no es generar miedo u horror, tampoco actuar desde una superioridad moral, sino dar lugar a modos de organización y coordinación donde las diferencias encuentren su potencia de acción concertada. Conclusión Al diferenciar estas dimensiones para abordar la problemática del fascismo, podemos entender por qué no hay que responder de igual manera en cada una de ellas y, no

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ENGAÑABOBOS – Por Silvia Baudini

Miller nos decía, en el momento de la crisis financiera de 2008, que cuando uno se dedica al dinero, la verdad pierde todo sentido, no se ve allí más que un engañabobos[1].  16 años después ¿qué nos enseña esta frase hoy, en el momento en que la palabra de un presidente queda tomada en esta trampa engañabobos? El mismo mandatario lo dijo: es como jugar a la ruleta rusa, puede salir el tiro.  Lo que nos permite dar un paso más siguiendo el artículo de JAM: “Muerte, goce y repetición, son las tres caras de una pirámide cuya base está dada por la naturaleza inconsciente del dinero: este es del orden del objeto anal”. Muerte, goce y repetición, muerte, goce y repetición. La metáfora presidencial de la ruleta rusa es cristalina, la muerte está en juego en esta toxicidad de los activos.  Pregunta:¿Para qué sirve la verdad?  Respuesta: Para vivir. Para Freud era condición para un análisis, pero una verdad que nada tiene que ver con la exactitud sino con la relación con la propia palabra, hablar implica consecuencias, cualquier analizante lo sabe. Hablar es lo más difícil que hay, hablar con verdad, con esas palabras que se traban en la garganta porque decirlas cambiaría todo, y la repetición no quiere cesar. Hablar verdad implica al cuerpo, implica saber que hay un cuerpo. Lo social también tiene un cuerpo, por eso se habla de cuerpo social. Un cuerpo que las redes hacen olvidar a fuerza de parlotear sin tener en cuenta las consecuencias. Me decía un paciente que hoy no hace falta la tortura, ni la represión militar, que hoy están las redes para eliminar cualquier rebeldía. Aprendo del decir verdad de los pacientes, mucho.  El psicoanálisis trata al dinero como un objeto insensato, por eso se le hace pagar al paciente para que, luego de lidiar con su palabra deje algo allí que vuelva un poco más verdadero aquello que no vale nada.  (1)La crisis financiera vista por Jacques-Alain Miller Entrevista a Jacques-Alain Miller sobre la crisis financiera, https://elpsicoanalisis.elp.org.es/numero-27/la-crisis-financiera-vista-por-jacques-alain-miller/#:~:text=Una%20crisis%20es%20lo%20real,su%20precariedad%2C%20su%20debilidad%20fundamental (publicada en francés por el semanario Marianne en octubre de 2008)

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EL ARTE DE ESCRIBIR ENTRELÍNEAS- Por Fernando Tarragó

Adherente al CIECParticipante del Nudo La patria del sinthoma Zadig Córdoba “hay que prohibir el autotune, muchas gracias”. Ch. García Tres pecados después. Milo J Un joven artista se propone realizar la presentación de su obra en una institución pública de manera gratuita con libre acceso salvo teniendo en cuenta variables de orden organizativo. El lugar que eligió está ligado a una política de la memoria y recuerda el trauma social sufrido en la Argentina durante la última Dictadura Militar. El gobierno actual decide intervenir y no dejar actuar al artista porque “no estaban dadas las condiciones de seguridad” y, en palabras del Ministro de Justicia a cargo: “ya nadie tiene privilegios para realizar este tipo de actos políticos al margen de la ley”. Claramente una posición de censura. Christiane Alberti en Contra-censura “de lo prohibido, hacer novela” trae a colación de la censura algunas de las cuestiones ligadas al discurso psicoanalítico. Especialmente resalta el rostro que toma la función de la censura en la actualidad. Citando a Roland Barthes, la censura no es la prohibición de hablar, exponer una obra o leer, sino de lo que se trata es de una obligación a hablar. Esto queda explicito en la frase del Ministro cuando se hace referencia a los privilegios de hacer actividades políticas al margen de la ley. Esa “ley” es la de un grupo que gobierna el Estado y quiere imponer vía la prohibición, el terror, la censura mediante las fuerzas del Estado, montando un teatro de la crueldad. Historia esta, que por suerte ya esta guardada en la memoria transindividual más allá de cualquier ideología. ¿En la censura que es lo que está en juego? Alberti se remite a otra referencia importante en la obra de Lacan: Leo Strauss en La persecución y el arte de escribir (1952). Este autor plantea que cuando se impone un régimen de persecución hay “una compulsión a coordinar el discurso con los puntos de vista que el gobierno considera oportunos o sostiene con toda severidad”. El tema será como se responde a esa compulsión. El autor advierte que “un gran sector del pueblo(…)acepta como ciertos los puntos de vista promovidos por el gobierno, sino de inmediato, al menos después de un tiempo”. Él va decir que no se los ha convencido por compulsión sino por allanar los caminos a la convicción vía el silenciar la contradicción. Vía el silenciar el otro decir, se allana el camino al único decir, o como lo dirá Barthes ahí está enraizada la obligación a hablar. Strauss continua planteando que cuando esto se pone en juego, “la libertad de pensamiento” esta en peligro, porque esta solo se desarrolla en un campo donde estén en juego diferentes contradicciones y cada uno tenga que tomar un partido por alguna de ellas sin eliminar a la fuerza al otro. La importancia política de la contradicción y la elección como una manera del ejercicio de la libertad en la ciudad. Según el autor, cuando esto no se da la “lógica equina” se impone: “La verdad de una declaración del jefe de gobierno, que se repite en forma constante y nunca se contradice, es absolutamente indubitable”, pero hay países, como el del arte o la poesía, también el del psicoanálisis, donde esta lógica equina no tiene lugar, por ello la persecución no impide el pensamiento independiente y la no abyección ante los avances de lógicas equinas que lo único que tienen como objetivo es la unificación de un decir, una intolerancia al No-todo. Por ello la persecución tampoco puede impedir la expresión pública heterodoxa. Cuando el decir llega a ser un ejercicio de replica astuta, como dice Strauss, el arte de escribir entre líneas produce un nuevo lector(los Escritos de Lacan estarían bajo esta clasificación). Bibliografía Leo Strauss. La persecución y el arte de escribir (1952). Amorrortu ediciones. Bs As. 2009 Christiane Alberti. Contra-censura “de lo prohibido, hacer novela”.  Revista Mediodicho número 50. Revista de la Sección Córdoba de la EOL. Año 2024. También en https://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC-cero-843.pdf Milo J. Tres pecados después en https://www.youtube.com/watch?v=3BdTNRISww0&list=RD3BdTNRISww0&start_radio=1&rv=N0HVRSVphTM

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¡AL GRAN PUEBLO ARGENTINO SALUD! – Por Paula Suárez López

* Paula Suárez López nos hace llegar una reflexión sobre los despidos masivos en salud de este mes. Siendo trabajadora del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, nos cuenta en primera persona cómo transita este momento en su hospital. La autora se detiene en de qué modo el discurso capitalista se introduce y hace estragos en el derecho universal a la salud. Escribo. Escribo angustiada. Escribo indignada. Escribo con furia. Me hierve la sangre. Escribo y me duele.  Escribo. Este escrito es producto de una noche de desvelo a pura angustia por las acciones que llevan adelante quienes destruyen aquello en lo que creo, en lo que quiero para mi país y para todos aquellos que lo habitan. El pasado 15 de enero el Ministerio de Salud de la Nación informó que no se renovarán 1400 contratos en el sector de salud a partir del siguiente mes. En el Hospital Bonaparte, para el cual trabajo, despidieron a 200, por lo tanto, actualmente cuenta con 360 empleados.  De la nefasta comunicación llaman la atención algunas cosas: se habla de reestructuración, reordenamiento, redireccionamiento. Pero estos no son más que eufemismos para lo que realmente está ocurriendo: desregulación y vaciamiento. Este no es el primer intento de cierre del hospital. Dejemos en claro algo, vaciar una institución es lo previo a cerrarla, pero como dije, no es la primera vez que pasa. El día 20 de septiembre del año pasado, el vocero presidencial informó que los hospitales nacionales pasarían a ser sostenidos por sus jurisdicciones y mencionó específicamente al Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte (ex CENARESO). A principios del mes de Octubre se indica el cierre del Servicio de internación por orden ministerial y hubo desvinculaciones: lo que frenó el cierre inminente de nuestro querido Hospital fue el apoyo de la gente, movimientos sociales, colectivos de derechos humanos, la colaboración de otras instituciones y gremios. Y ahora, nos enfrentamos a este nuevo golpe disfrazado de eficiencia. Por otro lado, el comunicado menciona que este recorte, no afectará el normal desarrollo de las funciones de la cartera sanitaria. Me detengo precisamente en este punto, lo leo, lo vuelvo a leer, me esfuerzo pensando en que tal vez hubo un error de tipeo, que tal vez fue la ignorancia de no saber cómo funciona un hospital público lo que los lleva a actuar de este modo. Freno mi esfuerzo, ya que es en vano. No hay que ser muy lúcido para saber que la atención de pacientes necesita de profesionales y de sus administrativos, como también son fundamentales personal de limpieza, técnicos, mantenimiento, cocina y seguridad. Así como hace años nos encontramos irónicamente con un Ministerio de Educación sin escuelas, lo cual ha tenido pésimas consecuencias, al parecer ahora quieren que pensemos que una guardia, una sala de internación, una farmacia, una enfermería, un dispositivo telefónico de asistencia en la urgencia, en fin, que un hospital entero puede funcionar sin trabajadores. Pero claro, supongo que esto ya lo sabían antes de tomar estas medidas y en realidad que algo comience a no funcionar favorece el proceso, se vacía para luego sostener que es necesario privatizar o cerrar.  El comunicado finaliza sosteniendo que el objetivo es ser eficientes y cuidar de este modo los recursos de todos los argentinos. ¿Ser eficientes? ¿Todos los argentinos? Lo que queda evidenciado es una política de sálvese quien pueda, que abandona a quienes más lo necesitan. Como si realmente alguien pudiera salvarse solo. Me cuesta pensar simplemente en cifras, 1400, 200, 30%. Me resulta imposible no pensar en las historias que hay detrás de cada número. Pienso en los que se quedaron sin el único ingreso mensual, en cómo pagarán el alquiler el mes próximo, en las madres con bebés de apenas meses, en quien se reincorpora después de una enfermedad grave, en el que recibió la notificación de despido durante una licencia. El hospital no tiene manera de funcionar sin sus empleados. De muchos servicios solo han dejado a los coordinadores…que no tienen ningún equipo al cual coordinar.  También puedo hablar de los pacientes que asisten al hospital ¿A dónde van ahora? A algunos parece no importarles la respuesta. Yo no puedo dejar de pensar en todos ellos. Me desvela. Frente a este estado de las cosas me pregunto ¿qué dice la Constitución Nacional sobre la salud? ¿De qué modo se resguarda al pueblo para que acceda a un derecho elemental como lo es la salud? ¿En qué lugar queda el estado argentino con las últimas decisiones que se han intentado tomar respecto al mantenimiento de los Hospitales Nacionales? Lo que se deja ver es un ataque sistemático a la Salud pública y a sus trabajadores. No quisiera pasar por alto el examen de idoneidad vergonzoso a los que los empleados estatales con cierto tipo de contrato nos vimos sometidos. Un examen anunciado en noviembre del año 2024, para rendirlo a partir de diciembre con la promesa de que si se aprobaba, tendríamos un contrato anual, ya que desde el cambio de gestión los contratos son trimestrales. Un examen de idoneidad en el cual a quienes trabajamos en Salud Mental no se nos evaluó sobre la ley de Salud mental n°26.657 promulgada en el año 2010. Llamativamente tuvimos que estudiar el Código Electoral Nacional, la Ley de Administración Financiera, la Organización del Estado Argentino, Constitución Nacional, la Ley de Ética en el desempeño de la Función Pública y la Ley de Procedimiento Administrativo. Sumado a lógica matemática, comprensión de texto y matemática. La mayoría de los que se encuentran despedidos tienen ese examen aprobado, de hecho hasta hace unos días el 96% de los trabajadores lo aprobó. No puedo dejar de pensar en el pibe de administración que me contó que el miércoles 15 rindió el examen a la mañana, festejó que lo aprobó y a la noche le llegó su despido.  Buscando en la constitución, me detengo en la modificación del año 1994. En la cual se incorporó el artículo 75, inciso 22 donde se indica que declaraciones, pactos, convenciones y protocolos

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APUESTAS EN LÍNEA EN JÓVENES – Por Marianela Moretti

Participante de la Red Zadig La patria del sinthoma Las apuestas en línea en jóvenes son cada vez más frecuentes. El informe Apostar no es un juego, con encuestas a jóvenes entre 15 a 29 años de todo el país, indica que 4 de cada 10 jóvenes están apostando o lo hicieron recientemente. Encuentro entonces necesario leerlo como fenómeno en lo social. Dos puntos sobre este fenómenoLas apuestas no son algo nuevo. Desde los casinos a las apuestas en una riña de gallos, apostar suponía un tiempo y un lugar, ciertas reglas y el cuerpo desde el cual hacer existir el encuentro con otros.Estas apuestas tienen algo nuevo: en línea. Por su acceso a través del dispositivo tecnológico, están disponibles en cualquier momento y lugar y hacen posible la inmediatez.El cuerpo, pegado al gadget, está al margen del encuentro con otros.El segundo punto significativo de este fenómeno es la frecuencia en jóvenes aunque también aparece en la niñez o en adultos. Me interesa pensarlo en ellos en particular. Efecto pos pandemiaEn la pandemia, fue posible escuchar en las/os jóvenes el aburrimiento y angustia que supuso para ellos el aislamiento, la dificultad para encontrar espacios fuera de lo familiar y la interrupción del lazo con los pares y con las instituciones. También, fue posible advertir yescuchar en ellos/as, el incremento considerable del uso del celular o la computadora.En la pos pandemia, para muchos jóvenes, el encuentro con otros fue anhelado pero también trajo nuevas dificultades. Tanto tiempo aislados había un insoportable que suponía volver a la “presencialidad” de los encuentros. Es posible que, las apuestas en línea hayantenido en ese terreno, un lugar fértil para que cada quien eligiera quedarse a solas con su goce. Los otros en la apuestaEn la época del Otro que no existe, hay otros. En las apuestas en línea, con o contra los que se apuesta o aquellos de la misma comunidad virtual. Otros con los que no se hace lazo sino que lo que predomina es la agresividad ya sea por las deudas que los involucran o como acto seguido a perder. Un empuje al objeto en clave de épocaPuede leerse este fenómeno por una predominancia del empuje al objeto sin mediación del Otro. Me interrogo acerca de qué lo distingue de otras modalidades de consumo. Lo distingue el tener por objeto ganar dinero inmediato. Si bien para algunos se tratará derepetir la experiencia o la pérdida, para otros podría estar asociado a tener dinero y consecuentemente, al éxito, imaginario que reitera en las redes sociales y que se complementa con la incredulidad de los/as jóvenes respecto del trabajo o los estudios como vías para servirse de un Nombre. Nuevas respuestas a lo realAnte lo real de la pandemia, ante lo imposible de la relación sexual en la época de la caída del nombre del padre, ante el imperativo capitalista del empuje al objeto en detrimento del Ser, el Un-dividualismo, “sintagma que crea Jacques-Alain Miller para decir que en la civilización actual, en la que el Otro no existe, lo que existe es el Uno del goce” tal como se señala en el Argumento del próximo Seminario Internacional del CIEC.La apuesta en línea parece tratarse de uno de los nuevos modos de respuesta a lo real. Referencias Informe “Apostar no es juego”. Puede leerse aquí:https://ugc.production.linktr.ee/cd2596a8-1dce-4f38-b151-a217d61227f1_informe-resultados-apostar-no-es-un-juego-2024-final-IMPRENTA-v2.pdf Un-dividualismo. Las nuevas respuestas del sujeto. Argumento Hacia el XVI Seminario Internacional del CIEC. Puede leerse aquí: https://cieccordoba.com.ar/ya-esta-disponible-el-argumento-del-xvi-seminario-internacional-del-ciec-un-dividualismo-las-nuevas-respuestas-del-sujeto/

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UN LUGAR PARA EL AMOR – Por Elisa Bégué

Adherente al CIEC Participante de La Patria del Sínthoma, Zadig. En este 2024 nos encontramos con la edición del Seminario 14 de Lacan de 1967, acontecimiento en la vida de la Escuela de Orientación Lacaniana. Con sorpresa encuentro allí la siguiente cita: “Francamente, en un contexto social dominado por la función del empleo del individuo-ya sea que este empleo este regulado por la medida de la pura y simple subsistencia del individuo, o bien por la de la productividad- ¿Qué margen se deja a lo que sería el tiempo propio de una cultura del amor?” (p.180) Vivimos un tiempo que leemos bajo la lógica del “yo soy yo”, lo que se traduce en un ascenso de la violencia, segregación, prácticas crueles, es decir, el rechazo al otro. Se escucha hablar de discursos de odio, considero que se trata de narrativas o prácticas de odio, ya que un discurso hace lazo, se sostiene por la presencia de otro. Si el amor es un cambio de discurso toma relevancia la propuesta de Lacan, esa de restablecer el lugar del Otro como el lugar de la palabra, abriendo la posibilidad de una dialéctica. El psicoanálisis como discurso y cómo práctica, apuesta a ubicarse como un reverso del Uno solo. Se termina un año muy difícil en el campo de lo social, nos deseo, como dijo un amigo, un poco de cursilería, que con palabras se le de lugar a la ternura o siguiendo el Seminario 14 un gesto de amor, que, aunque sabemos puede ser una ilusión, vale la apuesta. Bibliografía Miller, J.A. El lugar y el lazo. Paidós. Bs. As. 2013. Lacan, J. El reverso del Psicoanálisis. El Seminario 17. Paidós. Bs. As. 2009. Lacan, J. La lógica del fantasma. El Seminario 14. Paidós. Bs.As. 2023.

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EL LOBO DE LOS LIBROS – Por Valentina Minieri

IOM3 Delegación Ushuaia 1 Ayer un libro, mañana otro. Novelas, ensayo. Por ahora, todos escritos por mujeres. El gobierno denuncia públicamente sus contenidos y que estén al alcance de los adolescentes en las bibliotecas de secundaria, reeditando además el ataque sistemático a los libros que, viviendo en democracia, algunos creíamos perimido. Dice la autora de uno de ellos: “Si tienen un hijo que está creciendo: la escuela tiene que abrir el espectro (…) a esos niños, esas niñas, esos adolescentes, porque eso es protector, les da la oportunidad de poner palabras a las cosas que les preocupan y no saben cómo decir y les da la posibilidad de poner distancia con esas cosas a través de la ficción.”[1] “Ruego a las madres, a los padres, a las familias, que no se hagan eco de esta antigua trampa (la censura) que no hará sino empobrecer la experiencia de los chicos y las chicas, además de dejarlos desprotegidos frente a los desafíos que se les presentan o se les presentarán tarde o temprano”.[2] 2 “Se les presentan o se les presentarán”. Perrault lo ha escrito en los versos finales de Caperucita Roja, en los que advierte que la adolescencia corre un gran riesgo, “especialmente las señoritas”, si oye al lobo que, mañoso, paciente y zalamero, la hará su presa. Éxito editorial ininterrumpido desde 1697 porque, lejos de ser una historia anodina, el cuento presta ficción a ese lado del otro, ese Homo lupus homoni tan bien invocado por Freud en El malestar en la cultura que ve en el prójimo la tentación para “…satisfacer en él la agresión,(…) usarlo sexualmente sin su consentimiento, (…), humillarlo, infligirle dolores (…)” Se podría prohibir Caperucita. Perdón; no es buen momento para hacer esos chistes. 3 “Desprotegidos frente a los desafíos” El ataque de hoy se dirige puntualmente a textos referidos a la sexualidad, pero no es raro que se ataque a la literatura que relata escenas de sometimiento y violencia, de muerte, ya sea por enfermedad, asesinato o suicidio (o sea, toda la buena literatura). Expresa el rechazo propio de una subjetividad que no puede tratar con las ficciones necesarias. Claro que La cerillera de Andersen, el cuento de la niña que muere de frío en la noche de una ciudad que le da la espalda, es enormemente triste. Pero esa crueldad y esa indiferencia están ahí en la noche de la ciudad. Disney lo entendió hace mucho y nos arrojó de un segundo a otro a la orfandad de Bambi, así como hay más muertes y más huérfanos en sus filmes que en el resto.[3] 4 “Poner palabras a las cosas” Además y fundamentalmente, las ficciones ofrecen un soporte a la pulsión, una trama simbólica, una imaginarización posible. Su lugar es segundo respecto de un goce que nos parasita desde que llegamos a este mundo de lenguaje. Gérmenes de la pulsión sexual, observaba Freud, se manifiestan desde el comienzo mismo de la vida humana. El mito responde por un punto en el cual desfallece el saber por estructura, el punto de origen, pero no solamente. Mitos y cuentos tradicionales, cuyas formas permanecen atravesando los continentes y los siglos, así como la mejor ficción de autor, lidian también con ese otro agujero, el de la pulsión. Ocupan, por lo tanto, un lugar equivalente al del fantasma (o la fantasía inconsciente en Freud) pero en la cultura. Por eso las buenas ficciones no son banales ni edulcoradas. Con intuición propia de escritor genial, decía Borges que no sentimos horror porque soñamos con la esfinge; soñamos con la esfinge por el horror que sentimos. La pulsión es un lobo del que no podremos huir. Mejor empezar por contarle un cuento. Referencias bibliográficas: Freud, S.: Tres ensayos de teoría sexual. Bs. As., 1990, (AE) Tomo VII. Freud, S.: El malestar en la cultura, Bs. As., 1992, (AE) Tomo XXI. [1] Entrevista con Ernesto Tenenbaum en Radio con vos 18 de noviembre de 2024. [2] Carta a las familias difundida por Sol Fantín en sus redes sociales. [3] Se trata de un dato objetivo que ha sido medido por más de un estudio, a lo largo de los años. En las producciones Disney hay un 30% más de muertes y la mayor parte de los personajes protagónicos pierden o perdieron a  madre o padre.

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URGE PENSAR, COMO RESPIRAR – Por Roque Farrán

[*] Investigador Independiente (CONICET)   Director del Programa «El giro práctico en el pensamiento contemporáneo»(CIECS-UNC-CONICET) Miembro del Programa de Estudios en Teoría Política (CIECS-UNC-CONICET) Todavía guardo un viejo casette, grabado en el 87, donde se escuchan las voces de mis hermanos pequeños contando anécdotas, chistes, haciéndose cargadas y yo, el mayor, leyendo aquella grave declaración del jefe indio Seattle que anticipaba toda la debacle ecológica que vendría, legible ya en los modos de ser del hombre blanco: “Aquí termina la vida y comienza el sobrevivir”, concluía la declaración. Era una preocupación clave en las militancias de la posdictadura, cuyas consignas y contradicciones absorbía en mi infancia como esponja: el problema medioambiental que hoy nos incinera el rostro, nos reseca la garganta y nos desangra las narices.  Pero más acá de los negocios y voracidades que siempre han existido, de las responsabilidades y omisiones estatales que las han apañado, el viejo jefe indio ya había dado en la tecla: el problema mayor era –y sigue siendo– el modo de ser del hombre blanco. Lo que con el tiempo y el estudio entendí, gracias a varios, se trataba de un problema material de subjetivación que nos atraviesa a todos: no importa la ideología, la formación, el color de piel o el género. Lo más grave es que en la distracción permanente, ante el terror a la angustia y la estupidez mediatizada, aun no pensamos, aun no nos subjetivamos; esa es la marca indeleble del hombre blanco. Durante estos días circulan muchas fotos del desastre ecológico, como en años anteriores, fotos dantescas de la tragedia que estamos viviendo, y entonces pensaba en el problema de que hasta fuesen terriblemente bellas esas imágenes: un goce estético que se alimentaba como los mismos incendios imparables. La naturaleza política y económica de los incendios es inocultable, donde se quema un bosque nativo luego nace un country, el problema es cómo seguimos echando nafta al fuego con nuestras idealizaciones típicas: la naturaleza no es el idílico lugar donde cantan los pajaritos, corren libres los arroyos y los árboles dibujan hermosos paisajes; la naturaleza es la base material concreta de nuestra subsistencia, donde sea que vivamos necesitamos del agua y el aire como insumos básicos. Las inundaciones y contaminaciones que van a venir con mayor intensidad nos van a terminar extinguiendo, probablemente; luego, como hemos visto, la naturaleza renace de las cenizas, poco importa lo que hagamos nosotros.  En fin, nos dañamos a nosotros mismos, eso es lo terrible de la estupidez humana. Y si bien hemos visto mil veces la misma película, hay algo irreductible que insiste pese a todo, imposible de relatar o anticipar: cómo iba a ser la temporalidad múltiple, difusa, desfasada y abrupta a la vez, de eso que llamábamos fin del mundo. Ahora lo estamos viviendo: nuestras subjetividades se acomodan, como pueden, a sostener las rutinas diarias y el mediano plazo, a sobrevivir, mientras el futuro se abisma cada vez más en los terribles acontecimientos del presente.  Pero quién sabe: quizás aun quede algún margen, que no vendrá, seguro, de contarnos bellas o catastróficas historias sobre el final anunciado, al menos no como esas películas que vimos miles de veces. “No contarnos historias”, como decía el viejo Althusser, nos dispone a pensar materialmente los acontecimientos en cualquier lugar donde ocurran. Y yo que temía tanto de niño convertirme en apenas un sobreviviente, que ya pasé la prueba, que ya lo soy, ahora trato de transmitir que no es tan terrible: el que estemos todos sometidos a esa condición tendría que volvernos más solidarios, menos estultos, más atentos a lo que está pasando, cómo nos afecta y cómo actuar. Claro que lo real es que no hay progreso y volvemos siempre al mismo lugar; pero no estamos obligados a hacerlo de la misma forma. Si el psicoanálisis como la crítica ideológica o la filosofía práctica inquietan, no es porque sustituyan las cómodas explicaciones o racionalizaciones de la buena conciencia burguesa por contenidos ilustrados inconfesables: alienación, explotación, servidumbre o goce incestuoso; sino porque señalan algo mucho peor: la causa está irremediablemente perdida, es la torsión misma del espacio simbólico donde se halla –y se pierde– el sujeto, tan próxima que da pavor, tan vacía de contenidos que no hay goce que la colme (el psicoanálisis no propone una nueva perversión, ni la crítica ideológica una sociedad sin clases, ni la filosofía práctica un sabio sin problemas). Pero el movimiento de pasar por ahí y no sucumbir, pese a todo, nos da una alegría inconmensurable, expresable, transmisible como un virus: ideas mucho más consistentes que las estupideces que se cuentan los neuróticos –junto a los canallas– para gozar de sus pobres terrores –o de los otros.  No es que la intervención filosófica crítica sea exagerada por puro gusto o placer, que apele a la anécdota personal por gusto autobiográfico, es un problema ideológico de base: ¿Cómo hacer notar a un pez lo esencial que es el agua, el medio dónde vive? Siendo el filósofo igualmente un pez sumergido en las mismas aguas ideológicas, solo podría exponérselo a los demás saliendo del medio y mostrando el ahogo que en efecto se produce. Imaginemos la caverna platónica sumergida bajo el agua: no hay salida completa de la caverna, como fantaseaba Platón, porque la apnea no se soporta demasiado tiempo; el asunto es entender dónde nos encontramos y la calidad del medio que nos circunda. Todos los impulsos autodestructivos y conspiranoicos están ligados a esa falta de entendimiento, a la idealización fantasmática de los espacios que es su correlato. Urge pensar, tanto como respirar.  Córdoba, 23 de septiembre de 2024 [*] Texto escrito hace cuatro años, apenas actualizado ante lo que se repite.

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NI ALARMISTAS NI ANGUSTIADOS. DECIDIDOS- Por Camila Hebe González Quiroga

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela deOrientación Lacaniana. Adherente al CIEC.Participante de Zadig, La patria del sinthoma. Que el progreso, al igual que la ciencia, no conduce necesariamente al bien es algo que no pasó inadvertido para Lacan. “No habría progreso”, “se da vueltas en círculos” “…solo hay progreso marcado por la muerte”, nos dice Lacan en el seminario 23, refiriéndose al Triebfreudiano. Antes de que terminemos de pronunciar que esta afirmación es demasiado pesimista lo real nos asesta un golpe. Este real puede tomar la forma de un fuego devorador que ya consumió en Córdoba, como todos los años, miles de hectáreas y que pone en evidencia que de la naturaleza como sinónimo de medio ambiente tal vez quede solo una ficción. Ese real al que, al igual que al Pacífico de Marguerite Duras, resulta fútil ponerle diques. Jacques-Alain Miller nos orienta: «la Naturaleza era el nombre de lo real cuando no había desorden en lo real». El psicoanálisis es una práctica que se ocupa de lo que no anda. Hay una “gran fatiga de vivir, como resultado de la carrera hacia el progreso. Del psicoanálisis, se espera que descubra hasta dónde se puede llegar arrastrando esta fatiga, este malestar de la vida.” Como psicoanalistas, ante lo real, “esa cosa monstruosa que no existe” y que amenaza con “tomar la delantera”, ni alarmistas, ni angustiados, o incluso a pesar de la alarma y la angustia, es crucial tomarnos la molestia, como dice Lacan, más aun cuando las condiciones mínimas para la vida se ven en peligro.  Quizás sea el momento de hacernos cargo de esa invitación de Judith Miller en “Delicadeza”: “¿para cuándo el ensayo de un psicoanalista consagrado al movimiento ecologista que se inquieta por los estragos destructores que amenazan a la Tierra y a los equilibrios naturales de su fauna y se sus climas?”

Democracia: paradojas y síntomas, Textos y Entrevistas

LO INQUIETANTE EN EL LAZO – Por Alejandra D’Andrea

Practicante de Psicoanálisis en Córdoba Participante de Zadig  “¿Qué mayor sinceridad que hacer a un lado aquello que se sabe y dejar que hable en uno, aunque sea sin uno, aquello que no se sabe?”  Roberto Juarroz 1-Para comenzar tomo como punto de referencia, una clave de lectura, que sitúa Miller[i]     para pensar la política y la práctica lacaniana:  Cuando el discurso del analista era el reverso del  amo, se convertía en el analizador del inconsciente. Podía analizar el discurso del inconsciente, porque ese discurso coincidía con el discurso social, el de la civilización, cuyo principio era “eso marcha”. El psicoanálisis respondía a un malestar de la civilización, un malestar del sujeto sumergido en la civilización. El cual podría enunciarse así: “para hacer existir la relación sexual, hay que frenar, inhibir, prohibir el goce. La práctica freudiana abrió la vía a lo que se manifestaba (…) como una liberación de goce” (JAM, Una fantasía. Conferencia en Comandatuba, 2004) Es decir que en el inicio de la operación freudiana, el psicoanálisis impulsó el derecho a gozar, frente a un discurso que prohibía, reprimía el goce.  El derecho a gozar es el triunfo actual que prevalece en la cultura. Entonces ya no se trata del reverso, sino de una relación de convergencia con el discurso hipermoderno, cuyo principio es“eso fracasa”. Hoy, el discurso del analista coincide con el discurso hipermoderno de la civilización. Y operan en la dimensión del fracaso- “el plus de gozar ha subido al lugar dominante y comanda. Sin embargo el plus de gozar es correlativo de lo que llamaría (…) un estado del cuerpo propio, y como tal, el plus de gozar es asexuado. Comanda, pero ¿que comanda? No comanda un eso marcha, sino un eso fracasa que, precisamente escribimos: $”. Este fracaso no es contingente, es la manifestación de la relación a un imposible. El psicoanálisis existe sobre el fondo de un imposible. En este sentido aparece como contingencia, habrá que saber esperar la falla para la chance de la operación analítica. En este contexto ¿cómo pensar una incidencia?  Miller se pregunta en El lugar y el lazo, cap. V  cómo el psicoanálisis puede marcar la diferencia en un mundo que no lo rechaza, lo acoge y que lo interpreta en el sentido del individualismo, del perspectivismo, del estilo de vida, del semblante, etc…[ii] “¿Qué respuestas ante lo que se presenta como un individualismo que autoriza al sujeto a reivindicar como un derecho del hombre, el de gozar a su manera?” 2-En su seminario Punto de capitón [iii]Miller reflexiona siguiendo a LacaN en el Informe de Roma en torno a la subjetividad como lo transindividual.  Señala: -El sujeto no es el individuo. El sujeto es el negativo del individuo. El individuo se designa por propiedades, cualidades y atributos, pero lo que llamamos el “sujeto”, es en este sentido, un vacío.  -Clasificar a alguien siempre es rebajarlo y tratarlo como un individuo -Podemos decir que existe la subjetividad de una época porque la subjetividad es transindividual. El sujeto no se confunde con el individuo. Podemos considerar que la realidad transindividual del sujeto, tiene un índice allí con la lógica colectiva. En el carácter transindividual se trata de apuntar al punto sujeto del individuo, en esta vía, algo se pone a circular, toma relevo una comunidad de trabajo. 3-En la pág. 458 de Escritos 1 Lacan refiere sobre la tensión hostil constituyente de la relación de individuo a individuo, que se puede reconocer bajo el término de narcicismo de las pequeñas diferencias  y que traduce de manera más directa por “terror conformista”[iv], una mirada congelada al servicio del narcicismo como lugar establecido, situando una lógica donde habría un atributo de orden fijo.  Esto bien podría equivaler a lo que triunfa hoy en lazo social que se traduce en un-dividualismo moderno, con la desvalorización del deseo, que vuelve problemático todo lo que es relación y comunidad.   Este modo de relación que podríamos ubicar bajo el estatuto del  plus de gozar, encuentra su apoyo en un motivo narcisista, armadura hostil, que obtura la división del sujeto, se adelanta a toda vivencia de desgarradura, de indecisión del sujeto, es decir, de subjetividad, cerrando paso a toda experiencia de vacío. Concebir un lazo social, es concernir al sujeto a no segregar aquello inquietante que habita en él y en el lazo mismo, para hacer existir el inconsciente.  Alejandra D´Andrea  Lic. en Psicología Participante del nudo La Patria del  Sinthoma. Zadig Córdoba. Notas [i] Miller, J.A., “Una fantasía”. Revista Lacaniana de psicoanálisis 3, EOL, 2005. [ii] Miller, J-A., “La trayectoria analítica”, El lugar y el lazo, Paidós, Bs. As, p.55 [iii] Miller, J.-A., Seminario Punto de capitón, Curso “Año cero” en Polémica y Política. [iv] Lacan, J., “Situación del psicoanálisis”, Escritos 1, Siglo XXI, Bs. As., 2014, p. 458-459

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