Textos y Entrevistas

Textos y Entrevistas

¡¿DESERTEMOS?! – Por Graciela Ruiz

Miembro de la EOL-AME y de la AMP Participante del núcleo de incidencia: “Cuerpos, soledades y redes sociales”       Responsable del VEL, Violencia estudios lacanianos. Depto. de Investigación del CICBA Franco “Bifo” Berardi, es escritor, filósofo y activista. Fue un incansable militante de izquierda. Fundó la histórica revista A/traverso, promocionó la radio Alice, primera radio pirata de Italia, fundó TV Orfeo, primer canal de televisión comunitario italiano. Su actividad se completa con un número significativo de publicaciones, conferencias y entrevistas.  Es importante conocer este recorrido para comprender el impacto que produce Berardi, cuando en 2023, publica su libro Desertemos. Esta formulación que propone eludir el combate, contrasta con una vida de confrontación y de militancia activa. Bifo no llega fácilmente a esta formulación, se ha topado con la evidencia de imposibles en diferentes campos. Ya no hay acción voluntaria eficaz, la voluntad política no decide sobre el rumbo de una nación, por sobre ella están las finanzas y el poder económico. Lo inhumano ha ocupado el centro de la escena, los procesos de anulación humana y devastación ambiental no encuentran ningún freno. Por lo tanto, no hay futuro, solo tenemos una versión apocalíptica o distópica. La deserción es ética porque significa un desacuerdo, no colabora ni ser cómplice de un sistema asesino. La deserción es ya un síntoma del malestar contemporáneo, las cinco deserciones que plantea Bifo en su libro ya se detectan como tendencia. La deserción en la guerra, los desertores de Ucrania y de Rusia aumentaron considerablemente, solo que estos datos no se hacen públicos. La deserción en el trabajo, después del Covid, muchos decidieron no volver al mismo trabajo, se ha acelerado la productividad del trabajo especialmente cognitivo. Se padece la explotación de las energías mentales. Otra conducta que tampoco logró volver a la situación previa al Covid es la del consumo. Hay un cuestionamiento al consumo y propuestas para concientizar sobre el agotamiento de los recursos. La deserción política se detecta en los niveles de ausentismo electoral. Nuestra cercana experiencia electoral confirma esta tendencia. La quinta deserción es la deserción de la procreación.  A la decisión femenina de decir que no a la maternidad se suma el desplome de la fecundidad masculina. Se considera como su causa principal los microplásticos en la cadena alimenticia!!! La deserción podría asociarse a la resignación. Bifo toma este significante justamente para re-significarlo. Propone una re-significación de los valores, darle un nuevo significado a los signos que componen la vida social. “Hay que abandonar un horizonte para que se revele otro”[i] Si nos proponemos pensar un futuro que nos entusiasme, es imprescindible contar con el ejercicio posible de consentir y rechazar. Conviene decir que no a las respuestas automáticas y mantener una consciencia critica que nos evite caer en la obediencia oscura a los poderes del superyó. Es en esa obediencia donde Lacan ve los peligros del porvenir humano y no ve ningún peligro en la indocilidad humana. Lacan asocia esa obediencia a los poderes del superyó con los más cobardes abandonos de la consciencia que puede llevar a los hombres a una muerte aceptada por las causas menos humanas.[ii] Entiendo la “deserción” de Beradi como esa indocilidad humana que preserva una consciencia critica en la decisión y en el acto. En una vuelta más de las que damos interesados en captar el sujeto contemporáneo y su relación con la política, el psicoanálisis nos alcanza. [i] Las ideas aquí mencionadas se encuentran en el libro Desertemos. Autor. Franco “bifo” Berardi. Editorial Prometeo. 2023. Ciudad Autónoma de Bs As. [ii] Lacan Jaques, Otros Escritos, “La psiquiatría inglesa y la guerra” pág. 131. Editorial Paidós. 2° reimpresión. 2014. Ciudad Autónoma de Bs. As.

Ciencia, cuerpos y capitalismo, Textos y Entrevistas

EN ESTA CASA NO HABRÁ TV- por Marcelo Casarin

Escritor Dr. en Letras Modernas (UNC) Director del Centro de Estudios Avanzados (CEA) Cuento leído por el autor en la actividad Que quede entre nosotros, el día 27 de septiembre del 2025 en el Centro Cultural La casa de Pepino (Ciudad de Córdoba). Fue llevada acabo por el núcleo temático de Incidencia: Cuerpo, soledades y redes sociales a cargo de José Vidal. Cuento publicado en https://www.tierramedia.com.ar/l/en-esta-casa-no-habra-tv/

Textos y Entrevistas

NOTAS SOBRE LA “DERECHA ESOTÉRICA” – por Carlos Trujillo

Practicante del psicoanálisis 1. Hace tiempo trabajé sobre ideología y psicoanálisis, en particular el vínculo de las izquierdas con el cristianismo. La historia argentina ofreció ejemplos como Montoneros, que leyeron a Marx desde el Nuevo Testamento. En la clínica aparecía esa marca: pacientes sacrificados por las banderas, sostenidos en lo que llamé una pasión de Ideal. Sujetos que, en el afán de encarnar la causa, terminaban crucificados por sus propios romanos. 2. Hoy el foco parece correrse. El sacrificio por el Ideal da paso a otro fenómeno ligado a la endeblez de la democracia, a la obsolescencia del neoliberalismo como gestor del capitalismo tardío y al retorno de una señal —la del fascismo— que vuelve a encenderse en Argentina. 3. La expresión “derecha esotérica” circula en ámbitos académicos y políticos. Godwin distinguía un ocultismo de derechas y otro de izquierdas[1]. Hanegraaff ubicó un “ocultismo de la derecha” en el tradicionalismo católico tras la Revolución Francesa[2]. En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner advirtió que el gobierno de Javier Milei encarna una “derecha esotérica”: mezcla de ultraliberalismo con tarot, gurúes y religiosidad. 4. Esta derecha coagula sentido en tiempos de naufragio del discurso capitalista. Ya no se sostiene en ideales colectivos, sino en pastiches de misticismo y paranoia que prometen un orden desde un “arriba” inhumano y persecutorio. Casos regionales lo muestran: López Rega y su Astrología esotérica[3]; la influencia de Guénon[4] y Evola[5]; grupos brasileños como Nova Resistência, inspirados en Dugin[6]; y El Yunque en México[7]. 5. Un hilo común recorre estos ejemplos: todos apelan a un “afuera” trascendente para legitimar la política. Sea en la astrología de López Rega, en la Tradición de Guénon y Evola, en la geopolítica vitalista de Nova Resistência o en el misticismo de El Yunque, la política no se apoya en el contrato democrático sino en una autoridad invisible. Esa apelación a lo sobrenatural disimula la violencia bajo el aura de lo sagrado. 6. El discurso capitalista, en su circulación inagotable, produce intentos de fijación. Caídos los ideales, con una izquierda melancólica, la derecha esotérica busca tan atrás en la tradición que convierte el “atrás” en un “arriba”: desconectado de los vivos, sostenido en fuerzas inhumanas. 7. La lectura de Canetti sobre Schreber ilumina: “El dios de Schreber no es todopoderoso; es un dios menguante, que se sostiene solo en la medida en que Schreber lo necesita, y por eso debe acosarlo sin descanso”[8] . Ese dios que lo somete desde arriba, ajeno al mundo de los hombres, sirve de prisma para leer la escena actual. Freud señaló que los paranoicos buscan defenderse de la sexualización de las investiduras sociales[9]. Lacan, en su Seminario 3, subrayó que toda investidura social es, en última instancia, libidinal. 8. En este marco, la política se vuelve escena fantasmática donde el pueblo aparece reducido a un cuerpo de goce para el Otro, sometido a un vínculo impuesto desde lo alto. La imposibilidad de la relación sexual se dramatiza como cópula forzada: no hay contrato simbólico posible, solo violencia de un comercio sin consentimiento. De allí que imágenes de violación o abuso ritualizadas capten la imaginación esotérica, condensando la sensación de un orden persecutorio que no funda comunidad sino que la desgarra. [1] Godwin, Arktos (1994). [2] Hanegraaff, Esotericism and the Academy (2012) [3] López Rega, Astrología esotérica (1976). [4] Guénon, La crisis del mundo moderno (1927). [5] Evola, Rebelión contra el mundo moderno (1934) [6] Dugin, Fundamentos de geopolítica (1997). [7] Blancarte, El Yunque en México (2012). [8] Canetti, Masa y poder (1960/1981). P. 472. [9] 1911/1913, p. 58

Textos y Entrevistas

LA INJURIA EN LA ERA DIGITAL – por Graciela Abrevaya

Analista practicante en Gran Buenos Aires Integrante del Círculo de Carteles de la Escuela de Orientación Lacaniana del Conurbano Sur. La palabra se opone a la violencia. Donde la palabra dimite dice Lacan, empieza a dominar la violencia incluso sin que se la provoque. En el caso de la injuria, la palabra misma ejerce violencia. Veremos qué características tiene esa palabra injuriante. De acuerdo al diccionario injuria significa: -agravio, ultraje de obra o de palabra. -acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.  En el contexto digital las injurias e insultos son muy frecuentes y escalan de manera exponencial esparciéndose como un virus, gracias a la aceleración y la velocidad de la comunicación tecnológica. No se discuten ideas, ni creencias, no hay reflexión ni debate sobre los dichos, solo una palabra disruptiva, inmediata, que busca la ofensa y la denigración. Zurdos, ratas, putos, chorra se replican y multiplican sin parar.  En la Argentina en caso de ser víctima de injurias en redes o aplicaciones, se puede presentar una querella ante la Fiscalía General de la Nación. Pero no es nada fácil probarlo por la volatilidad de los datos en las plataformas. La injuria no es una palabra cualquiera, queda sola, no encadena, siendo un ataque sistemático al lazo. Promueve el desamparo, la soledad, lo opuesto a la colectividad. Vehiculiza el odio que ataca la dignidad humana. El uso de la palabra en nuestra época tiene carácter literal. Hay una reducción de su función, un lenguaje sin equívocos, desprovisto de metáforas. Apunta a lo idéntico, exacto y fiel. No admite la contingencia, el tropiezo, los accidentes de la palabra. El tiempo digital al ser fragmentario, no permite relacionar términos, producir enlaces, historizar. A diferencia del tiempo analógico que admite el relato y la ficción. El modelo neoliberal promueve que cada uno debe arreglárselas solo. Yo soy yo, sin mediación del Otro. Soy lo que digo. Si el Otro no existe, Yo existo. Lacan lo llama delirio de identidad, un modo imperativo, impone su ley respondiendo a la moral del super yo. El super yo en este caso, no en su faceta de Ideal del yo, sino comandado por el objeto a como plus de gozar.  Cuando el objeto a está en el lugar del ideal no es nada apaciguador. Acentúa la insensatez de la ley, que es pura tiranía. En lugar del goce concentrado en el fantasma, el goce se ubica en el lugar del Ideal. Bajo este modelo la injuria asesta el golpe. Va más lejos que un comentario agresivo, apunta al goce del Otro. Se dirige hacia lo más real. Como señala Leonardo Gorostiza citando el Seminario Las Psicosis de Lacan. “Y al ser por la incompatibilidad radical entre el ser y la palabra, no puedo sino indicarlo por medio de la injuria o la alusión”. Son dos formas que buscan nombrar el ser, llegar a lo real, a lo imposible.[1] Miller en su seminario El banquete de los analistas subraya “el insulto es el esfuerzo supremo del significante para llegar a decir lo que el otro es como objeto a, para circunscribirlo en su ser. Dado que justamente este ser escapa al significante, intenta obtenerlo de un flechazo”[2]   Volviendo al mundo digital, este tipo de violencia es un instrumento de manipulación y de poder. La guerra también se juega en este terreno, con un ejército de trolls como soldados lanzándose a un ataque brutal, descarnado, cruel e iterativo. En muchos casos se esconden en el anonimato o en perfiles falsos, se amparan en una impunidad donde nadie es responsable de lo que dice. Junto a las fake news son armas muy poderosas en estos tiempos digitales y de ultraderechas. Para concluir tomo las palabras de Leonardo Gorostiza donde apunta a la misión del psicoanálisis: “recordar que lo más íntimo de la subjetividad nunca podrá ser traducido totalmente en términos de saber o sentido, y que siempre, el núcleo opaco del síntoma de cada uno, deberá persistir como refugio ante la crueldad de una mirada que se entroniza, como el panóptico de Jeremy Bentham, en nombre del bien de todos”.[3] [1] Gorostiza, Leonardo Conferencia “La Injuria y su opacidad” dictada en la sección La Plata (2019) [2] Miller, Jacques Alain Seminario El banquete de los analistas Ed. Paidós, Pág. 95. [3] Gorostiza, Leonardo. Op.cit.

Textos y Entrevistas

EL EXCEL COMO SUPERYÓ. DE LA «EFICIENCIA» A LA DESRESPONSABILIZACIÓN POLÍTICA- por Alejandra Glaze

Miembro de la EOL y la AMP Miembro del Consejo Estatutario de la EOL Dirección Ejecutiva del IOM3 1. En Argentina, hoy la “libertad” se volvió mercancía y coartada: en nombre del libertarismo se promete emancipación mientras se suelta la mano al débil y convierte derechos en “costos” y el lazo social en estorbo. No es sólo un programa económico: es un tratamiento del Otro que empuja a cada uno a arreglárselas solo con su desamparo. Se juega allí la tensión entre “libertad” y “causalidad”. Pero no hay libertad sin asumir la causalidad que nos determina. Se normaliza la autodeterminación sin interlocutor y se reduce el cuerpo a propiedad y a valor de planilla: cuerpo-Excel, goce sin lazo. La libertad no es sin Otro: la decisión aparece cuando se asume la alteridad que nos causa. 2. Desfinanciar educación y salud es parte del plan. Escuela y hospital públicos son lugares donde el Otro transmite y encarna el cuidado; pero el libertarismo los convierte en “servicios” a demanda, erosionando el mínimo de equidad garantizado para todos, y forzando la privatización del riesgo. No es “menos Estado”, es más dispositivo: aseguradoras y plataformas reemplazan garantías por contratos opacos, selección por billetera y algoritmo. Se produce un doble efecto político: se ataca la educación (escuela del contradictor[1]) y el hospital (sostén de cuerpos que no rinden). Resultado: una ciudadanía endeudada para aprender, curarse y obedecer. “Menos Estado” no significa menos mando, sino mando distribuido por métricas, contratos, algoritmos y plataformas. Gobiernan las redes, las apps, los scoring, el empleador, la prepaga…: una regulación sin responsabilidad común y obediencia sin escena política. La deflación del Estado en educación y salud acelera que esa maquinaria regulatoria capture el cuerpo y la palabra. 3. Llamemos las cosas por su nombre: la derecha racional es la que, como discurso político legítimo, disputa prioridades con la izquierda dentro de un marco de garantías aceptando la pluralidad de contradictores. La extrema derecha, en cambio, opera por expulsión: convierte el disenso en “ineficiencia”, reescribe derechos como “costos”, privatiza el riesgo, terceriza la coerción en plataformas y planillas, y detesta el pathos de la vida. Su combustible es la posverdad, su retórica el agravio y su coartada la desresponsabilización política: “no lo decidimos nosotros, lo arroja la fórmula”. No hay contradictores; hay enemigos. Y eso degrada la democracia que sostiene la vida en común. Del otro lado, el extremismo de izquierda también desdemocratiza: borra contradictores, absolutiza la causa y legitima expulsiones; pero no es la escena que analizo aquí. 4. La lección democrática es concreta: defender instituciones que limiten al más fuerte y hagan lugar a la singularidad. Ni “todos iguales” ni “todos rivales”, sino cada uno con su modo de desentonar con la norma y no cerrarse en la cifra. Resistir la contabilidad de vidas con una política del no-todo que no confunda diferencia con descarte. Educación y hospital público sostienen el lazo y resisten la mercantilización del cuerpo y la palabra. 5. ¿Qué le resta al psicoanálisis?: poetizar el cuerpo, con consecuencias públicas. Allí donde se reducen vidas a celdas de Excel, inventar dispositivos de palabra que restituyan al sujeto su derecho a no encajar; e introducir tiempos y conversaciones que suspendan la crueldad contable de los universales. En clave republicana –no en la lógica del Imperio– preferir la pluralidad de contradictores a la unidad por cancelación del disenso, y sostener garantías para los cuerpos vulnerables como política del no-todo, no como política asistencial. Defender educación y salud pública es defender las condiciones de posibilidad de esa política. 6. Entre el Uno del mercado y la incomodidad de la conversación, elegimos esta última. Porque hoy el Excel hace de superyó: ordena, puntúa y manda bajo la coartada de la “eficiencia” y una disciplina fiscal que habilita daño social. Frente a esa obediencia sin escena política –fuera del ámbito donde el conflicto se discute y decide públicamente–, optar por otra gramática: volver habitable la fractura, sostener contradictores en lugar de enemigos, y las condiciones institucionales de lo singular. Devolver la palabra allí donde la celda quiere decidir por todos; religar libertad y causalidad para que el sujeto no sea solo contado. En tiempos de crueldad eficiente, insistir en una política del no-todo –ni heroica ni asistencial– es ya una forma de resistencia. 18 de septiembre de 2025 [1] Miller, J.-A., “Intuiciones milanesas”, Simplemente, el inconsciente es la política, Capelli, W. (comp.), Grama ediciones, Buenos Aires, 2024, p. 17.

Democracia: paradojas y síntomas, Textos y Entrevistas

FAR WEST EN LA ÉPOCA DEL PADRE EVAPORADO.- Por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Verifico, no sin cierta sorpresa, que hemos vuelto discursivamente a la lógica de los “buenos” y de los “malos”. Están los buenos hombres de blanco (color preferido del KKK[i]) y los malos hombres de rojo (lo humano como realidad de lo vivo). Eso, visto desde occidente. Un discurso sin modulación nos dice que ha llegado el momento de hacerlos pagar por sus maldades. La batería de improperios, injurias, fake news, o la nueva era de la “libertad de expresión” [1]dan rienda suelta a la caza del hombre rojo. Kirk uno de los blancos, dos k en su apellido, fue abatido impunemente. Había dicho que bien valía pagar el precio de algunas matanzas para defender la segunda enmienda, el derecho de poseer y portar armas. Hace una hora el asesino de Kirk, un joven de 22 años, fue entregado por su propio padre. ¿Dónde y cuándo fue más importante un párrafo de la constitución (por más americana que sea) que la vida de unos niños en la escuela o la del mismo Kirk? Otra sorpresa fue escuchar a una representante de la política argentina, conocida por su lucha contra la corrupción de los gobiernos, hablar de Lacan y del concepto de “perversidad ”. Ella, la Sra. Carrió, se refirió con bastante precisión a lo que podemos ubicar como la perversión del uso de la retórica actual de los gobiernos blancos. La cito: “la perversión es gozar la crueldad, el perverso goza de la perversión que ejerce; en términos de Lacan, el perverso es quien da vuelta el significado de las palabras hasta gozar en la crueldad”[2] La grieta ya no es cuestión de votos, sino de muertos, nunca hemos leído en las noticias de nuestro país la feroz incidencia actual de pasajes al acto homicidas y suicidas del Uno totalmente solo. JP Deffieux[3] nos dice que cuando existía el padre en lo simbólico se lo mataba simbólicamente, pero cuando se ha evaporado se lo mata en lo real. Una de las tres formas de hacer existir la relación sexual en la época: el asesinato del otro. ¿Será entonces que está lógica de blancos y rojos que quieren hacer imperar, es un modo flagrante de hacer existir la relación sexual? ¿De hacer olvidar que el sujeto está dividido de su cuerpo? ¿Que no es un cuerpo autosuficiente, autoprogramado, autopercibido, sino que de su cuerpo no sabe nada y no puede identificarlo con su ser? Un engaño de masas que haría creer que existe un ser hablante sin división y, que al igual que la rata de la portera que Lacan cita en el Seminario Aun[4], no escapará nunca a su escoba, solo que ahora la escoba es un rifle de asalto o, como en el caso de la adolescente de Mendoza, una 9 mm de su padre. Ese que está evaporado. [1] Dupont, L, Un-dividualismo, Col. Grulla, Cordoba, 2025 [2] https://youtu.be/9q2lqVcjurA?si=6QfWDVXlFi3b0QdU [3] Deffieux J.P., No hay relación sexual, Lacaniana 35, Julio 2024, Grama, Bs As. [4] Lacan, J, Seminario 20 Aun, Paidós, Bs As. [i] Ku Klux Klan (KKK) es un grupo de odio terrorista supremacista blanco estadounidense de extrema derecha, conocido por promover por medio de actos violentos y propagandísticos el racismo, la xenofobia y el antisemitismo, así como la homofobia, el anticatolicismo y el anticomunismo. Ver https://es.wikipedia.org/wiki/Ku_Klux_Klan

Textos y Entrevistas

SENTIDO-SINSENTIDO.BREVE REFLEXIÓN.- por Florencia Menseguez

Miembro de la Asociación Mundial de PsicoanálisisMiembro de la Escuela de la Orientación LacanianaParticipante de Zadig Recientemente en un streaming en  el marco de la presentación de un libro,  escuchaba a jóvenes, escritores, politólogos, intelectuales de hoy,  conversando  sobre cómo  bajo el régimen de estas nuevas formas de gobierno,  buscan respuestas a preguntas tales como, el sentido de la vida, el sentido de las cosas, se preguntaban por ejemplo;  “¿ qué sentido tiene lo que hacemos? ¿ qué sentido tiene lo que hacen otros, lo que no hacen otros? Las omisiones, las acciones, el Sinsentido de forzar la vida del otro y la propia”(1). Hablaban de una experiencia de mucha liquidez en los lazos, como en el trabajo, la educación, los afectos y  también de poco por-venir. Es cierto, tenían una mirada fisheriana, una mirada un tanto pesimista del asunto. También es cierto que Mark Fisher se preguntaba por el sentido y el futuro; y de cómo se ha limitado la posibilidad de otra perspectiva para estos jóvenes a partir de la incidencia hegemónica del Neoliberalismo y de la lógica del mercado (2). Y que tiene como una de las consecuencias el ascenso del Uno, del Un-dividualismo(3) . Estos jóvenes buscan  respuestas frente a este malestar. La pregunta por el sentido en una época de Sinsentido generalizado. Que es algo diferente y no tanto respecto de lo que escucho en la Clínica, por ejemplo, en adolescentes angustiados  cuando se refieren a un “… total para qué…”  (estudiar, terminar el colegio, tener un trabajo fijo) no recurren al Otro, no se “agarran” al Otro, entonces se toman de lo que disponen, el cuerpo. Llegan así a la consulta, deprimidos, cuerpos caídos,  con cortes, con golpes. La brújula “Todo el mundo es loco, es decir delirante” que orienta la ultimísima Clínica nos permite a los psicoanalistas leer  la época de otra manera, por ello es importante la presencia de los psicoanalistas en estos debates. Esta brújula como nos lo enseña J.-A. Miller, está llamada a tener una  cierta incidencia (4) Las preguntas de los streamers, no está orientada por el sentido vía el Nombre Del Padre, no buscan descifrar el problema de la significación,  no están buscando el oro en el sentido. Todo lo contrario, como nos enseña J. Lacan “…todo sentido es una opacidad.” (5) Es porque es una experiencia de lo real, del más allá de la ley con su voracidad y sin límites. Es un retroceso frente a lo real del resurgir de estas nuevas formas de gobierno, de la que surgen como respuestas  para estos jóvenes, significantes como, migrante, debilitamiento,  precarización, nulidad, soledad. Son rasgos constitutivos de estas  formas extremas  que horadan al sistema democrático. Pienso que el resurgir de estas nuevas formas son un síntoma de la democracia actual, es decir, de una democracia en un tiempo, sin Otro, sin Padre. A diferencia de las derechas o el fascismo clásico del siglo xx, ellas no reconocían la democracia. En cambio estas nuevas formas  intervienen desde dentro de la democracia misma. Son parte de la democracia, que deja en evidencia la fragilidad que el aparato simbólico tiene para atemperar ese real caótico de la época, de la cual estas nuevas formas que se pretenden disruptivas usan, para mayor caos. Este tiempo, no da lugar a la oscilación entre el sentido y el Sin sentido en los sujetos (6). Es una época  de rechazo al Inconsciente. No hay ese  “tal vez eso quiere decir algo”. Sin embargo por su parte, en una experiencia analítica, hay un tiempo que lo pone al sujeto, no en el sentido vía el Nombre Del Padre  que es una dirección única; que va en un mismo sentido para todos, como quien podría indicarlo con una flecha sobre  un plano, sino en lo que se desarrolla a partir de lo  real que excluye el sentido. De hecho en nuestra práctica escuchamos las consecuencias de la locura del sentido. Los psicoanalistas contamos con la topología de esta Orientación, es decir, Todo el mundo es loco… es el envés de lo singular del parlêtre, es decir, del modo de gozar de cada quien (7). Perspectiva que le permitirá a cada uno un arreglo singular con  su modo de gozar y de hacer lazo, y también de su propio por venir en esta época de locura generalizada… Referencias:

Textos y Entrevistas

UN REEL PARA SOÑAR – por Eliana Llanos

Participante del núcleo temático de Incidencia: “Cuerpo, soledades y redes sociales.” Adherente al CIEC Practicante del psicoanálisis Estamos hechos de palabras, estamos hechos de historias dice un poeta. La era digital-virtual atraviesa nuestra vida, la nombra, pero no solo nombra, también muerde los cuerpos. La hipótesis que me interesa transmitir es que si el lenguaje es lo primero que horada a un sujeto, la época ofrece nuevos instrumentos, nuevos nombres que inciden en los cuerpos. A los niños de hoy se los llama nativos digitales. Los niños, niñas y adolescentes juegan en red, se nombran youtubers, crean contenidos, videos. Tres redes sociales de aplicación de citas, Tinder, Bumble, Badoo, ¿cuáles son sus significados? Tinder significa “yesca, algo que se usa para prender fácilmente un fuego. Match significa que encajas con el otro, pero también cerilla. El ícono de Tinder es una llama y todo es un juego de palabras con la cerilla, la yesca y la llama de la pasión que se produce al juntarse todo”[1] Vamos a Bumble, su significado en inglés es “andar de forma vacilante, andar a tropezones, hablar torpemente, trastabillar”.[2] Badoo significa “alguien extremadamente malo, especialmente socialmente». [3] Las redes de citas, las redes sociales invitan, ofrecen, dan a ver objetos de “deseo”, pescan los gustos, los goces según las búsquedas de cada uno. Los reels son videos cortos que uno tras otro pueden continuar y seguir, pueden producir risas sin ningún otro -más que la pantalla- y repetirse en forma interminable. ¿Es el triunfo del capitalismo, de la tecnociencia, en la oferta ilimitada de objetos-mercancía? Quizás sí, pero también sabemos que eso fracasa, lo sabemos porque en ocasiones lo que emerge es la angustia cuando la cita falla, cuando lo que se encuentra no condice con lo buscado. El psicoanálisis permite que estemos advertidos de que esa metonimia se vuelve infinita, permite alojar esa imposibilidad  porque el miedo de nuestro cuerpo[4] no se resuelve con objetos de consumo. Pero también es posible pensar que son objetos a usar, que podrían servir como el anzuelo en la pesca, que lanzamos con un reel, para salir de la soledad. Así, brindan una ilusión de satisfacción que por momentos nos hace dudar sobre qué es realidad y qué es ficción y dejarnos soñar para luego despertar. [1]https://www.lowi.es/blog/feliz-san-valentin-como-funciona-tinder/#:~:text=Cuando%20dos%20usuarios%20se%20han,ambos%20pod%C3%A9is%20empezar%20a%20chatear. [2]https://diccionario.reverso.net/ingles-espanol/bumble [3]https://naijalingo-com.translate.goog/words/badoo?_x_tr_sch=http&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=rq#:~:text=Naijalingo%3A%20badoo-,Badoo,Socially [4] Lacan, Jacques. “La tercera”. En los confines del seminario. Bs. As: Paidós, 2022. Traducción de Gerardo Arenas. Pág. 137.

Ciencia, cuerpos y capitalismo, Textos y Entrevistas

LAS REDES SOCIALES Y LA CONECTIVIDAD- Por Graciela Ruiz

Participante del núcleo temático de incidencia: Cuerpos, soledades y redes sociales. Miembro de la EOL y la AMP “Hace 15 años, internet nos sacaba del mundo real. Ahora el mundo real nos saca de internet” [i] La hiperconectividad se califica rápidamente como una adicción pero razonablemente se dice “la tecnología no es una droga”[ii]. Nuestras vidas están tan atravesadas por la conectividad que valorar como adictivo su uso no aporta nada, solamente la sanción moral y una aspiración imposible de realizar: “aléjense de las redes” Pero, no se puede negar que existe una “pegajosidad”[iii] de la que no es fácil escapar. ¿Qué es lo que produce esa adherencia, esa tendencia a permanecer conectados? ¿Cuál es la causa? No es una sola. Partamos del reconocimiento de que las redes sociales se vuelven idénticas a “lo social”. Por el aburrimiento, la soledad y el interés de salir de nuestra propia realidad nos entregamos a que el espacio “tecno social” nos sorprenda. Es una entrega sin riesgos, anónima, manejada a discreción, sin otros cuerpos en dimensión real, internet es un espacio donde reina la impunidad. Una vez conectados se desata el frenesí metonímico, siempre hay algo más por ver. No hay punto de capitón. Finalmente lo que queda es el sentimiento de pérdida, esencialmente de tiempo. La conexión puede definirse como “un distanciamiento de corto plazo de la inmediatez circundante durante el cual el contacto con la realidad se difumina”[iv] y hay un repliegue posible en la fantasía. El algoritmo nos devuelve nuestro propio mensaje en forma invertida, aunque no se trate de un mensaje articulado por el lenguaje de manera explícita. Los datos que el algoritmo ordena dependen de un procedimiento constante atento a cualquier movimiento, cualquier acto, clic o deslizamiento. Los datos no se producen conscientemente.   Cuando Malena Pichot es interrogada sobre su maternidad, relata que su algoritmo insistía con enviarle monitos vestidos, ante lo cual un amigo le dice, vos querés tener un chico. Y así fue. Una sujeto comenta que el algoritmo le hace ver todas las escenas de películas en las cuales la mujer descubre a su marido con otra mujer, no puede ignorar el goce en la humillación y en la venganza que para ella originan esas escenas. Una forma sutil del goce autoerótico del objeto técnico.[v] El algoritmo da a ver el deseo, da a ver el fantasma, da a ver la ideología, da a ver la modalidad propia de goce. Hace 15 años internet nos sacaba del mundo real, ofrecía un acceso democratizado transversal que ingenuamente creímos como una verdadera revolución. Lejos de eso se acentuaron más las jerarquías, el poder se concentró y para peor ya no es ubicable. El Otro no existe pero “hay Otro que funciona regido por la Técnica y el Capital y que ha alcanzado un orden capaz de subsumir a los cuerpos y a las subjetividades en la forma de mercancía”[vi] Más allá de las descripciones generales en torno a los efectos de la conectividad a las redes solo podemos alcanzar nuestro verdadero interés en la singularidad de su uso de acuerdo al pathos del sujeto. [i] Lovink Geert “Tristes por diseño” Editorial Consonni pág 65 [ii] Op. cit. Pág 17 [iii] Op. cit Pág. 51 [iv] En .wikipedia.org/wiki/Daydream. Citado por Lovink Geert Pág.74 [v] Alemán Jorge. Soledad: Comun NED Ediciones. Pág 45 [vi] Op. cit Pág.46

Ciencia, cuerpos y capitalismo, Textos y Entrevistas

¿QUÉ SIGNIFICA NO QUERER DESEAR?- por Pablo Godoy Quiroga

Participante del núcleo temático de incidencia: Cuerpos, soledades y redes sociales Practicante del Psicoanálisis en Córdoba El filósofo italiano ‘Bifo’ Berardi señala que en el modo de vida actual asistimos a una expansión enorme del campo de la estimulación y una aceleración del ritmo del deseo[i]. Escuchamos, cada vez más, a pacientes que declaran no poder parar: claro ejemplo en el terreno de las Toxicomanías, pero también en sujetos cuyos síntomas manifiestan la incapacidad para desligarse del trabajo, poner freno al pensamiento o conciliar el sueño sin la ayuda de medicamentos (o incluso con ellos). En este sentido, Fisher, nos acerca el concepto de “hedonia depresiva” definiendola como la incapacidad para hacer cualquier cosa que no sea la búsqueda del placer[ii], allí siempre queda la sensación de que efectivamente algo más hace falta, creandose una impotencia que se experimenta en un no-poder-parar. Presenciamos el malestar fundado en un no poder parar y la imposibilidad de dejar de hacer, de producir, de movilizarse, de medicarse o pensar[iii]. Se hace cada vez más, pero lo que se profundiza son las frustraciones e insatisfacciones en el trabajo, en los vínculos y en el lazo social en general. El terror, toma los cuerpos en su cara depresiva de la mano de la impotencia y en su vertiente maníaca al no consentir parar. Presencia de un cuerpo aterrorizado por el miedo a frenar, como si el hecho de que el cuerpo pare de producir o de hacer implicase un detenimiento de la vida. De este modo, el malestar no desaparece pero se disimula en la metonimia del no-poder-parar-de-hacer. Hay algo que no marcha, pero se está imposibilitado a responder y actuar de modo diferente. ¿Cómo maniobrar con las respuestas del sujeto en este estado actual de la clínica? Aquí, la enseñanza de Lacan toma toda su relevancia, pues como expresa Laurent[iv], su interrogación a este malestar y a la dificultad moderna con el goce hace valer la respuesta del discurso analítico. Primero, porque es una respuesta que sigue siendo novedosa frente a la tendencia actual de todos los discursos por querer ocupar el lugar de la verdad y denunciar la posición fake del otro, como señala Dupont[v]. En esa línea el analista, al decir de Lacan[vi], se priva —o lo intenta— del poder que da el lugar de Otro. Desistir, en acto, a ocuparlo reintroduce al sujeto en el discurso de la falta de goce estructural y provoca un deseo no orientado por objetos plus de goce que prometen la solución al malestar. ¿No invita esta posición a los analistas a hablar un poco más? Sin dudas, hay algo para decir. Hablar a otros o con otros no siempre es colocarse en posición de saber. ¿Se corre el riesgo? Si, pero como en la clínica. Allí también se habla para interrogar al sujeto: ¿Es este un modo de vida posible? ¿Es ese un estilo de vida al que vale la pena aferrarse? Hay que interpelar a ese discurso, explorar una dialectización posible. Y es, justamente, en el encuentro con un analista que este intentará, cada vez, encarnar una posición de vacío —un vacío de goce— donde el discurso del todo pueda encontrar, quizás por primera vez, un intersticio que invite a parar, no sin angustia ni terror. Es en este punto que podemos ensayar un respuesta a la pregunta del título, si el terror es a no-poder-parar esto quiere decir que hay un terror a toparse con la propia falta y el sujeto sabe que no querer desear encierra en sí mismo aquello que no tiene revés y que al ser recorrido se regresa a ese lugar que constituye lo que supuestamente debería ser otra cara[vii].  Por lo tanto, si no querer desear es querer no desear[viii] encontramos ahí el forzamiento que hace a la respuesta del sujeto y sobre la cual es posible incidir, allí es citado el analista a conmover ese discurso arraigado del sujeto. De este modo, estaremos quizás, un poco más cerca de que algo del propio deseo del sujeto pueda comenzar a bordearse o al menos que la frustración sea la del sujeto por su implicación en los embrollos del ser hablante con su propio deseo. La invitación es a indagar como el analista puede, en cada caso, ocupar el lugar de vacío entre el sujeto y los objetos plus de goce. [i]       Berardi, F., “Entrevista a Bifo: “Las redes sociales, postergación infinita del placer erótico” en https://lobosuelto.com/entrevista-a-bifo-las-redes-sociales-postergacion-infinita-del-placer-erotico/ [ii]      Fisher, M., “Realismo capitalista: ¿No hay alternativa?”, Caja Negra, p.50, [iii]     Guggiari, S., “Cuerpos y mentes aterrorizadas por los cambios económico y políticos” en https://www.pagina12.com.ar/729811-cuerpos-y-mentes-aterrorizadas-por-los-cambios-economico-y-p [iv]     Laurent, E., “Lacan y los discursos”, Manantial, p.15. [v]  Dupont, L., “La dominación de la verdad”, Conferencia, XVI Seminario Internacional del CIEC, Córdoba, 2025. [vi]     Lacan, J., “La dirección de la cura y los principios de su poder”, en Escritos 2, Siglo XXI, 2014 p.570 [vii]    Lacan, J., “El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis”. Paidós, Bs. As. 2010, pp. 242-243. [viii]   Ibid., p. 243.

Scroll al inicio