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La importancia de Pier Paolo Pasolini para el psicoanálisis

Durante este año, en diferentes países, se están llevando a cabo intervenciones que constan en conferencias, publicaciones, puestas en escena y diferentes actividades sobre la figura de Pier Paolo Pasolini a 100 años de su nacimiento. El 2 de noviembre de este año se cumplieron 47 años del aniversario de su muerte. Wikipedia lo describe como polifacético y controvertido; aggiornada esa definición al gusto de lo políticamente correcto que la época impone. Un verdadero provocador que pudo definir su gusto y elevarlo a un nivel superior “Escandalizar es un derecho, ser escandalizado un placer.” No negociaba con ninguna forma de censura moral. Sus películas y escritos eran fuertemente discutidos y censurados, sus entrevistas inolvidables por su virtud virulenta. Su enunciación apuntaba a un punto de diferencia absoluta, agujereando cualquier consistencia de enunciación colectiva. Os odio, queridos estudiantes es solo una muestra de su capacidad disruptiva dirigida contra una cultura enmohecida: “Que mi poesía sea malinterpretada no me importa en absoluto. Malinterpretada o no, lo importante es que nosotros estemos aquí hablando, y en términos nada canónicos. Yo, al menos. Vosotros, no sé. En mi poesía digo: vosotros, estudiantes, sois hijos de papá y os odio como odio a vuestros padres. Pero ¿por qué lo digo? Hasta mi generación, inclusive, los jóvenes tenían ante sí a la burguesía como objeto, como un mundo separado. Así, podían mirar a la burguesía objetivamente, desde afuera: el modo de verla objetivamente les era ofrecido por la mirada de quien no era burgués: obreros y campesinos. Para un joven de hoy el asunto se plantea distinto porque la burguesía está triunfando, está volviendo burgueses a los obreros y a los campesinos. En definitiva, a través del neocapitalsimo, la burguesía se está convirtiendo en la sociedad misma, está a punto de coincidir con la historia del mundo.” La movida Zadig nace entre otras cuestiones con una petición en contra de un intento de reducir a Pasolini como “intelectual orgánico.” Diferentes escritos e intervenciones de Jacques-Alain Miller apuntaban a responder a una iniciativa de un partido político de llamar con el nombre del poeta y cineasta a una locación de su partido.  En la petición firmada por Marco Focchi y Jacques-Alain Miller, describen a Pasolini como un bucanero de la cultura italiana que siendo el autor de Cartas luteranas recogió sus últimos escritos publicados, poco antes de su muerte, poniéndolos bajo la enseña del Gran herético de Eisleben, el hombre que abrió en Occidente la vía al colapso del principio de autoridad y que se encontró sosteniendo el valor de la propia palabra en contra de las dos máximas autoridades de su tiempo: el Papa y el Emperador. El Herético es el hombre de la Elección y, en las primeras páginas, dirigiéndose al destinatario ideal de su libro, Pasolini escribe: “Así como yo te he escogido tú me has escogido […] Si no eres un milagro eres una excepción […] ¿Qué otra cosa mejor podía encontrar para convertir mi texto en excepcional?” Agregan que, si a los políticos se los puede definir como “de raza”, Pasolini sería un Maverick, esos caballos que gozan de una libertad de no tener propietario, ni rinden pleitesía a ninguna iglesia ni sirven a ningún amo. En Perpetuar a la ninfa, otro texto publicado al calor de la creación de Zadig, Miller ubica a Pasolini como un amigo del discurso analítico y eximio representante de la República de las letras. Por intermedio de esta “el más bello ejemplar que Europa haya conocido, en mucho tiempo, del ´poeta maldito´ o más bien del artista hereje”. El gesto de Miller, que por intermedio de Pasolini y su figura intenta hacer renacer esa República virtual, aquella que nació gracias a los intercambios epistolares en la época de Petrarca y Erasmo de Róterdam según el intelectual Marc Fumaroli, y tiene un renacer en este siglo a través de ZADIG. Retomamos ese gesto a cien años del nacimiento del artista hereje. La carta llega a destino. Fernando Tarragó Psicoanalista en Córdoba Adherente del Centro de Investigación y Estudios Clínicos de Córdoba (CIEC) Participante del Nudo La Patria del Sinthoma Links de interés sobre el tema:  https://radiolacan.com/es/podcast/noches-de-la-eol-conferencia-pier-paolo-pasolini-la-mano-que-tiembla/3

Entrevistas, Textos y Entrevistas

Entrevista a Guillermo Belaga

El día 19 de diciembre del 2020, se realizó una entrevista a Guillermo Belaga – Psicoanalista en Buenos Aires, Miembro de la EOL y la AMP, jefe de servicio en el Hospital San Isidro. Fue organizada por el Núcleo temático de incidencia “Compromiso y acontecimiento”, coordinado por César Mazza – Psicoanalista en Córdoba, Miembro de la EOL y la AMP. En esta ocasión, tenemos el gusto de compartir con ustedes el video de la misma. Y debajo encontrarán un link para acceder a la desgrabación de la entrevista. https://drive.google.com/file/d/1FrUCfQ5fXCMOWFTq1vX7dpZ5Bj9MTkkd/view?usp=sharing

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El consentimiento en nombre de La familia grande

En esta ocasión, compartimos el texto publicado en Lacan Cotidiano Nº910  LQ-910-BAT.pdf y difundido por este Blog con la amable autorización de su autora. Asimismo, y siguiendo nuestra conversación sobre Feminismos, los invitamos a la lectura de los siguientes escritos: Contra el neo-feminismo. Por Annie Le Brun, en Lacan Cotidiano 911 LQ-911-BAT.pdf Feminismo y transactivismo, ¿mismo combate?. Por María Paz Rodríguez, en Lacan Cotidiano 911 LQ-911-BAT.pdf Entre mi vida y el neo-feminismo. Por Cristiane Alberti, en Lacan Cotidiano 914 /LQ-914-BAT.pdf El consentimiento en nombre de La familia grande. Por Clotilde Leguil ¿En nombre de qué, el sujeto consiente a eso que, sin embargo, no desearía? ¿En nombre de qué se deja hacer, aunque tenga que pagar el precio de “una inmensa culpabilidad de existir”? [1] El libro de Camille Kouchner La Familia Grande, después del de Vanessa Springora sobre Le Consentement, nos conduce a las raíces de la experiencia enigmática del consentimiento. Porque el consentimiento no es solamente un hecho de sujeto libre y esclarecido. Toca a lo más íntimo de un sujeto que, para existir, tiene necesidad de confiar en alguien. En ese sentido, quien traiciona un consentimiento, manipula la confianza y la fe en la palabra. En este libro está, en efecto, la cuestión de un hecho de consentimiento que nos muestra que el abuso puede comenzar subrepticiamente, simplemente a partir de eso que se ha escuchado, eso que se ha sabido y que viene a inmiscuirse en el corazón de la vida íntima de un ser, aquí de una adolescente. “El entraba en mi cuarto y por su ternura y nuestra intimidad, por la confianza que yo tenía en él, todo delicadamente, sin violencia, en mí se instalaría el silencio”, [2] escribe ella. El abuso es así, el poder que hace callar al sujeto sin que siquiera él lo perciba. Lo que Camille Kouchner demuestra así, es que tener confianza, cuando se tiene catorce años, es una condición indispensable para albergar su ser. Tener fe en las palabras, de alguien a quien uno se remite, es creer en el Otro, pero también en el mundo. ¿Cómo existir si no? Entre ceder y consentir “Mi culpabilidad es la del consentimiento. Soy culpable de no haber frenado a mi padrastro, de no haber comprendido que el incesto estaba prohibido”. [3] Camille Kouchner se siente culpable de su propio consentimiento. ¿Pero debemos pensar que la adolescente que se calla, como le pide su hermano con sus palabras: “si tú hablas, yo muero”. [4] consiente verdaderamente a ese silencio? ¿Es porque ella mantiene en secreto la confidencia que su hermano le ha hecho y por obedecer, bajo el golpe del poder, a ese silencio que le impone su padrastro, que ella consiente? Si el consentimiento puede abrir la vía al abuso y más precisamente a un “dejarse abusar” en todos los sentidos del término, también hay una zona imprecisa entre “ceder” y “consentir”. Yo querría volver, a través de la lectura de este libro, sobre el aforismo “ceder no es consentir”, para mostrar hasta qué punto la frontera entre “consentir” y “ceder” es a la vez necesaria y al mismo tiempo precaria. En un sentido y como ella lo dice, ha consentido, es verdad. Pero ella ha consentido sin saber a lo que consentía, ella consintió a lo que no comprendió ni eligió. Su consentimiento al silencio no se funda tanto en una insondable decisión del ser, como que, es ya el efecto del trauma. Ella ha cedido a la situación más que la ha consentido, forzada por su padrastro a elegir entre “perder el mundo que era el suyo”, el de la familia grande, o callarse. Este relato permite así aproximar esta frontera entre “ceder” y “consentir”, donde se revela a veces que un sujeto no dispone de medios para decir “no”. Respecto del suicido de Paula, su abuela, acontecimiento trágico que precedió al abuso sexual por su padrastro a su hermano mellizo, Camille Kouchner escribe: “Aquel día me escondí por el miedo”. [5] Desde entonces, luego de ese suicidio, vacilan los fundamentos de su mundo, es entonces que su madre se apaga y no está más para ella y su padrastro, adorado hasta allí, abusa de su hermano gemelo. La adolescente de catorce años queda entonces abatida, estupefacta, por el sometimiento a este hombre que vino a ocupar el lugar del padre faltante. Se atormenta por el miedo de que otro drama surja, que un suicidio se repita en la familia: el de su madre gravemente debilitada por la pérdida violenta de su propia madre. La culpabilidad de no haber sabido decir “no”, la culpabilidad de haber dicho “sí” a lo que no ha discernido, callándose, es a partir de allí lo que la habita, la hidra que la envenena, como ella la nombra. Bucear en las raíces del consentimiento, nos muestra que en el origen de la culpabilidad experimentada luego del traumatismo sexual y psíquico, una experiencia de “dejarse hacer” le vuelve al sujeto bajo la forma de enigma. ¿Por qué se deja hacer “por el otro? “Yo tenía 14 años y lo permití. Yo tenía 14 años y dejando hacer, es como si yo misma lo hubiera hecho. Yo tenía 14 años, sabía y no dije nada”. [6] El sujeto abusado por el otro, se reprocha posteriormente por haber cedido a una situación que forzaba su consentimiento. El sentimiento de la falta, de su falta, allí está el estigma de la experiencia de “someterse” bajo el golpe del que usa el poder. ¿Pero en nombre de qué finalmente el sujeto se somete?  En nombre de … Hay siempre un “en nombre de”, que hace consentir y cerrar los ojos. Hay siempre un “en nombre de” que empuja a someterse. Hay siempre un “en nombre de”, que invita a la dimisión de sí mismo. Pero es también “en nombre de” que el sujeto puede un día despertarse y desobedecer, en fin, sustraerse a la sumisión que se ha impuesto. Si es en nombre de la familia grande y

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CUERPOS HABLANTES, POLISEGREGACIÓN, LOS GUETOS CONTEMPORÁNEOS

                                                                            La imágen es del artista Sebastián Pastorino Conservo en mi memoria mi primera visita a Israel hace ya más de 30 años atrás. En esa oportunidad habíamos alquilado un dpto. para quedarnos por el tiempo que duraría nuestra estadía. Al lado vivía una señora cuya edad era indefinida. Un día en que fuimos a solicitarle una información y como mi madre hablaba Yiddish única lengua posible con esta señora, tocamos en su puerta y creo que la sorprendimos en las tareas de la casa, sus mangas se encontraban arremangadas. Mi mirada voló hacia su brazo donde se encontraba el número grabado. Fue un instante, el instante de ver, su mirada siguió la mía, levantamos los ojos en el mismo momento, nos miramos, ninguna de las dos habló. El tiempo de comprender duró los segundos de las miradas. No había nada para decir. Ella supo que yo sabía. Tiempo de concluir. A medida que la conversación proseguía, lenta y disimuladamente bajaba la manga de su pullover. Cuántos libros había leído sobre el Holocausto?  no lo recuerdo. Sin embargo ese número era más de todo lo leído. Estaba allí un cuerpo marcado para toda la vida, un número que señalaba con indiscutible precisión su sufrimiento, su pasaje por algún gueto, el campo de concentración, las máquinas de la muerte de las cuales, de alguna manera había sobrevivido. La conclusión de que un Otro había planificado, precisado, sistematizado este cruel y brutal acontecimiento inédito y no-contingente dentro de la pretendida llamada humanidad. El problema judío se convirtió prontamente en la Solución final. Era el espejo hegeliano “nosotros” o “ellos”. Imposible realizar la más mínima comparación. Ninguna segregación ha tenido, ni tendrá jamás los ribetes del Holocausto. LAS MÚLTIPLES SEGREGACIONES  Después de un año de estar en una inédita situación en el mundo a raíz de un real que se nos ha impuesto, el covid-19, éste ha cambiado. Algunos aún esperan que de aquí surja un “hombre nuevo”,  que existan “nuevas normalidades” expresión que me produce un malestar profundo puesto que parece que vivíamos en una “normalidad” aparentemente aceptada. Vivíamos un “eso marcha”. Una sociedad antigua e inmóvil. Una aceptación de que el mundo era inmutablemente así y que atravesados por esta pandemia, habríamos “entendido”, vaya uno a saber qué, la fantasía de que seríamos “mejores”, cuando ahora es otra igual y caprichosamente desigual. Las segregaciones se han multiplicado. Lo que antes era una cuestión étnica o religiosa abarca hoy, segregaciones que van desde los géneros, las raciales, religiosas, políticas, las franjas etarias, los sintomáticos, los asintomáticos, los pobres, inmigrantes, refugiados, parias y así podríamos seguir agregando categorías. Dentro de nuestra “hiper civilización”[1] el espectro es  muy amplio. Los objetos de desecho del mundo se amplían. Nos olvidamos que lo real es sin ley que no se domeña. Distintos eventos surgidos como consecuencia de este hecho absolutamente contingente y sin Otro. Un innegable hecho científico puesto que sólo la ciencia podría poner fin a esta situación. Y subrayo lo de “sin Otro” del no hay quien haya planeado diezmar la población mundial o asesinarla e inventar un método para ello. Los cuerpos comprometidos, vulnerables, expresión de Judith Butler que significa que lo común se convierte en la ausencia de lo común.  Cuerpos sufrientes pero también hablantes, hoy sometidos a la incertidumbre. Aislados sin que nadie se pregunte por la angustia que los abraza. En el hombre el cuerpo habla, porque tiene un cuerpo se rebela, grita, pelea por sus derechos, los derechos del hombre que tan finamente Jean Claude Milner[2] separa de los derechos del ciudadano. Los derechos del hombre, es un para –todos-iguales. Un derecho a sobrellevar, en estos tiempos inéditos, con dignidad, a reclamar un ex –sisto!! “Hacer una demanda con el cuerpo, una reivindicación corporal en el espacio público y una demanda pública a los poderes políticos”[3]Por ende se entrevé lo real de los derechos. Los derechos del cuerpo examinando lo que le ocurre cuando les son negados a los individuos.[4] LOS GUETOS El término proviene del barrio judío de Venecia, establecido en 1516.  Durante la supremacía nazi, los guetos eran distritos urbanos cerrados donde obligaban a vivir a centenares de personas hacinadas. Con un distintivo, la estrella judía en amarillo, que ya había sido establecido por primera vez con la Reina Isabel La Católica para diferenciar los judíos con un listón bordó, bajo la insistencia de la Iglesia Católica, que se consideraba la verdadera y única religión. En el siglo XX los guetos establecidos por los nazis, consideraban que, los “residuos humanos” debían convivir  con una policía adentro y otra policía afuera más un consejo que dirigía y también establecía quienes serían llevados a los campos de exterminio.  Bauman,[5] nos habla de otra modalidad absolutamente diferente de aquellos horrorosos guetos cuyo final programado era la muerte. Para él hoy existen guetos voluntarios, guetos involuntarios y me atrevo a agregar una tercera categoría los guetos invisibles que pueden ser tanto voluntarios como involuntarios. Los primeros  aquellos que recurren a los barrios cerrados para que todo lo que no quieren ver quede por fuera, burbujas de aparente seguridad. No se consigue evitar lo paradojal, es decir donde lo familiar se torna finalmente siniestro.   Después están los involuntarios, los campos de refugiados padecidos por los emigrantes sobre todo. Los centros de aislamiento que, por la pandemia, proliferan con una cuarentena que va más allá de lo aceptable. Cuerpos encerrados y parlantes. Esta contingencia en lo real ha despertado como correlato, el tomar medidas autoritarias por parte de los gobiernos y por ende ha generado los guetos invisibles. Fronteras cerradas, fronteras nuevas.  Conjuntos A y no-A. El “resto” se confunde también allí. Quien es el “resto” ahora.? Se difuma. Son invisibles.  Las vallas internas y externas señalan ambos lados. Quien está afuera, quién adentro? Acaso ésta es la “nueva normalidad” de la que se habla?. Hay un nuevo “nosotros “y “ellos”.? Jorge Cafrune cantaba: “estamos prisioneros carcelero, yo de estos torpes barrotes, tú de miedo.”[6] Rosa Edith Yurevich Psicoanalista en Córdoba.

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Infancia, S.O.S

Vayan estas breves reflexiones, en torno a un tema sensible en lo social y complejo por sus diferentes aristas como es la Infancia. Me interesa transmitir y ubicar algunas coordenadas a partir del discurso analítico. Infancia proviene de infans (in-fari) alguien incapaz de hablar no así de articular palabras, sino más bien de hablar en público, de representarse públicamente como sujeto de la palabra, es decir de contar con una enunciación propia como válida. El niño como integrante de ese tiempo subjetivo propio a cada uno, debe permanecer a cargo del Otro, sin hacerse sujeto de una responsabilidad social. En este siglo XXI y atravesados por la pandemia tenemos en nuestro país dosis muy elevadas de historias trágicas cuyos protagonistas son niños y cifras alarmantes de “extrema vulnerabilidad” (316 mil niños- La Voz del Interior 19 de marzo 2021) Comprobamos que el lugar del niño se ha desplazado a lo largo de estos años, dejando ese lugar de ideal en el deseo de sus padres para trastocarse en su dimensión de objeto de goce. En algunas circunstancias es un objeto sexual y pasional, donde el abuso, la corrupción y la producción pornográfica ocupan ese lugar central y obsceno, para otros será un objeto de lujo y fascinación para llegar a un objeto de consumo y terminar consumido. Debemos como analistas, estar atentos a lo que el momento actual acentúa y genera como malestar, donde asistimos a una infancia en permanente control y evaluación. Así el niño puede convertirse de un polo al otro, tanto en un objeto deseado como rechazado, excluido y segregado.! Fácil de desechar ¡ya nada avergüenza y lo que se vive muchas veces en el seno familiar, repercute y/o resuena en el ámbito social en el que cada uno se mueve. En estos momentos y luego de haber pasado un año de pandemia que aun continua y el consecuente confinamiento, inesperado, contingente el cual ha dejado tras de sí un estado de angustia, agobio, hartazgo, incertidumbre y transgresiones a toda norma que intente regulaciones en lo social. Nombres del malestar donde la política sanitaria y el comité de expertos nos han indicado restricciones y un control de los cuerpos que ha rayado en algunas circunstancias con cierta locura e insensatez. La cuestión es el exceso en las medidas que pretende normativizar en un para todos que produce ese efecto de intolerancia. Hoy en día nos confrontamos con niños más solitarios, que han pasado y pasan más tiempo en un encierro y conectados en Red, con todos los medios tecnológicos a su alcance, que con sus pares. También encontramos su reverso, niños que cuentan como hogar la calle, solos con sus normas y reglas propias para marcar la enorme brecha de la desigualdad social y exclusión. Considero que la pandemia no constituye una excusa y no todo corre por su cuenta ya que ha puesto al desnudo situaciones graves y delicadas que no son nuevas por cierto, sin embargo han impactado cobrando una mayor notoriedad con los medios de difusión. Entiendo que merecen ser interrogadas por los diferentes actores sociales, buscándose nuevas respuestas que vayan a contramano de la segregación. Ejemplos sobran a lo largo y ancho de nuestro país. Ahora bien J. Lacan se ha referido en diversos momentos de su enseñanza a la segregación, donde lo segregado es lo excluido, lo que se aparta de una comunidad, es ese resto que en lo que vengo planteando es el niño mismo, convertido en ese objeto manipulable y manipulado como efecto del discurso ya sea familiar, proveniente de lo social y/o de la civilización misma. Me parece que no hemos extraído aun todas sus consecuencias. Me pregunto a que está expuesto el niño hoy, cual su SOS de este, su tiempo de Infancia; y es en la lectura que realizo, mandar al olvido y al silencio lo que un niño en su singularidad tiene para decirnos con su palabra, el permitirle que dé cuenta y responda por sus síntomas y elecciones que lo habitan. En otros términos, es acallar su dimensión y su dignidad como sujeto, aun en casos muy graves como es el autismo, donde ningún corset disciplinario, desde una lógica higienista y/o autoritaria podrán atemperar sus crisis. Entonces ante ese Otro cada vez más inconsistente o como paradoja aquel que aplasta como un elefante y asfixia al niño, apostamos al trabajo con él, sin ignorar ni ser indiferentes a su sufrimiento, como tampoco a sus invenciones y elecciones sobre su deseo, como de sus repeticiones de goce. Nuestra orientación clínica es el síntoma donde al hacernos partenaire del niño y acompañarlo en sus elaboraciones, podremos separarlo de aquello que desde su sentido lo hace sufrir convirtiéndolo en algo más llevadero, aunque debemos saber que hay males incurables. Si bien las cartas le fueron dadas, con esas que le han tocado en suerte, podrá aventurarse a saber en qué se las arregló o no, en que se apuntaló o no para construir un lazo vivible y diferente fuera de toda norma o ideal.

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INCIDENCIAS POSIBLES EN LO SOCIAL

La imagen es del artista Sebastián Pastorino   Rosa Edith Yurevich                                                           Carmen Llarens                                                           Cecilia Mariani                                                           María Carlota Nocetti                                                           Natalia Rovera ¿Cuál es la ideología que sostiene un psicoanalista cuando quiere incidir en lo social? ¿Qué segregamos cuando segregamos?Con estas preguntas partimos para investigar el tema: La segregación y los cuerpos. La frase de la Proposición de 1967 donde Lacan transmite que la extensión depende de la intensión con “s”, es un axioma que hizo impronta. Al transitar la experiencia analítica, la intensión, sería posible incidir sobre el otro, la extensión. La segregación es inherente al ser hablante en tanto estructural. A pesar de ello, no estamos exonerados de la responsabilidad que nos compete frente al malestar en la civilización y por ende, de ser posible, incidir en la contingencia que se ha producido en lo real. Encontrar una “nueva brújula” tal como lo plantea Miller en Una Fantasía.   En un coup, un golpe, los velos se desgarraron, aquello que estaba escondido salió a la luz de manera bruta. Bruto en tanto lo más real. Acontecimiento traumático, “acontecimiento de tierra» como dice J.A. Miller, un colectivo.              Mientras la pandemia producía una perplejidad inédita, nos sumergía en una incertidumbre jamás vivida y la cuarentena se reglamentaba como una medida de prevención, asistíamos a los primeros momentos de la segregación (establecimos un orden pero sucedió todo al mismo tiempo, no fue evolutivo): 1-Psicosis-autismo             Los Centros de día y los hospitales de día fueron cerrados, sin mediación alguna.  Sujetos fuera de discurso, psicosis y autismos en todas sus modalidades, quedaron a la vez fuera de lo que les daba un cierto asidero a la vida, un cierto lazo con el otro que lo soportaba en su pesada carga de angustia.  Incidimos allí. ¿De qué manera? Nadie tenía experiencia en ello. ¿Cómo inventar un sistema de contención? Sostener a las familias ,a los sujetos, acercarles material, conservar las sesiones, las llamadas o video llamadas aunque no quisieran hablar, del otro lado del teléfono estuvimos para cada uno. Las reuniones entre los Centros fueron muchas.  Inventar, crear. Los  practicantes del psicoanálisis no retrocedieron y pusieron su cuerpo.  A la distancia física, promovimos el acercamiento social.   2.1 Niños y adolescentes La segunda franja de segregados estuvo encarnado en los pequeños y los adolescentes. Las escuelas cerraron bajo el lema: «los niños son portadores”. Se volvieron “invisibles” al sistema y de ese modo, ¿podríamos pensar que  se les “robó” algo de su goce? Las consecuencias las comenzaremos a ver prontamente. Con asombro asistimos a las aperturas de los casinos pero no las escuelas. Una pregunta que nos formulamos fue: ¿no debía considerarse al docente un trabajador esencial?  2. 2 Cambiar lo necesario en la escuela. A  partir de la entrevista que realizara Hilda Vittar a Francesco Tonucci  “llevamos la escuela al núcleo”  Abrimos el diálogo pensando en ¿cómo puede incidir el psicoanálisis en estos tiempos donde los niños, jóvenes, docentes y padres se ven desafiados a “hacer escuela” bajo estas nuevas coordenadas?  Evocamos a Freud en su conferencia 34 dejándonos orientar por los superlativos que escribiera respecto de la aplicación del psicoanálisis a este campo: “…es importantísimo, ofrece grandísimas esperanzas para el futuro, quizás  es lo más importante de todo cuanto el análisis cultiva. Me refiero a la aplicación del psicoanálisis a la pedagogía” Volvimos a pensar en las tres profesiones imposibles, la de educar es una de ellas y estamos  en  tiempos donde esta tarea pareciera tornarse más irrealizable aún. La eterna  búsqueda del cambio en  la escuela, se impone hoy como  urgente. La educación entró en emergencia. La pandemia mostró en “carne viva” lo obsoleto de muchas prácticas que en poco o nada respondían al deseo de aprender. Sin embargo hay muchos docentes, niños y familias que se han atrevido a cambiar sin que ninguna Ley de Educación marque por dónde ir. Prácticas creativas, orientadas por la brújula de la educabilidad, por el creer en no saber cómo educar frente a esta contingencia.Si la escuela no ha respondido a las necesidades educativas por ser concebida para educar a todos los ciudadanos por igual, pensarla hoy, en la virtualidad, como el instrumento más fuerte que un país democrático tiene para recuperar las diversidades alojadas en cada ciudadano, constituye un desafío mayor. “Tarea para la casa” que no podrán afrontar solo docentes, niños y familias desde el distanciamiento entendido como  soledad.  3-Adultos mayores “Edad media” El tercer grupo segregado fueron los de 65 años en adelante. ¿Cómo fue posible incidir? Rosa Yurevich fue invitada a escribir junto a otros, para un diario, La Voz del Interior  y este breve texto tuvo resonancias. Lo tituló “Es necesario el tiempo” y dice :”el tiempo es una variable presente desde el nacimiento. Sin embargo, es sólo cuando toca algún límite, para cada uno distinto, que se produce una contracción del mismo y se entiende su plus de valor. La pandemia ha puesto sobre el tapete ese plus de valor, principalmente para los +65años. Tiempo para vivir, tiempo para morir, es una elección del humano. Nos autorizamos en nosotros mismos, somos autosuficientes. La eliminación o la reducción de los derechos ganados nos conducen a un fenómeno de segregación. El distanciamiento es físico, no social. Es precisamente el social al cual el de “mayores de 65” no le es posible resignar porque es su valoración del tiempo, ya sabe, ya ve que “le queda poco hilo en el carretel”[1] 4- Last but not least el “Virus analítico” La decisión de continuar, esa especie de “virus analítico” que padecemos también. Continuar desde el consultorio privado para aquellos que aceptasen llamada o video-llamada. Cada uno eligió lo que prefería. También algunos eligieron suspender.  La brújula que nos sostuvo fue que el psicoanálisis es una práctica sin estándares pero no sin principios. Y este principio creemos que es la única “ideología” posible para un psicoanalista: la de la orientación lacaniana. 5-Hacer conversar el discurso científico con el del psicoanálisis. Transitando el curso Extimidad de Miller nos encontramos con que la experiencia analítica demuestra que

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Entrevista al Dr. Oscar Atienza por Cesar Mazza

El pasado 26 de septiembre del 2020, se realizó una entrevista al Dr. Oscar Atienza – Dr. en Medicina y cirugía, Magister en Salud pública, Profesor de la UNC. Fue organizada por el Núcleo temático de incidencia “Compromiso y acontecimiento”, coordinado por César Mazza – Psicoanalista en Córdoba, Miembro de la EOL y la AMP.

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El cuerpo que tenemos los humanos no es el organismo animal

La pandemia viral que nos afecta mundialmente nos posibilita deslindar dos lecturas diversas: la del cuerpo y la del organismo biológico. La Ciencia Infectológica se apoya en el concepto del organismo biológico, ocupándose de prevenir la infección viral mediante protocolos conductuales higiénicos y de aislamiento social para las personas. En esa perspectiva, para la Ciencia, hasta que no se obtenga la decodificación del Covid 19 para armar y poner a prueba la solución vacuna, el aislamiento social, la higiene de manos y el uso del barbijo son las medidas de protección y prevención de la infección viral. “Cuídate, quédate en casa”, es uno de los slogans que alimentan el interminable confinamiento en Argentina. Para el Psicoanálisis, el cuerpo que tenemos los humanos no es un organismo animal, gracias al baño de palabras de la madre que ha transformando nuestras necesidades en un deseo y el gusto por vivir la vida. Por ejemplo, el órgano anatómico corazón deja de ser una cosa cuando hablamos de él.  Se lee en los dichos: Esa mina no tiene corazón, aquél maestro le pone corazón a lo que enseña, te abrazo con todo mi corazón, Brunito es un gran corazón, esa cuestión es el corazón del problema, etc. Es decir, que cuando hablamos haciendo uso de la palabra corazón enlazándola a otras palabras, la despegamos del órgano biológico, provocando múltiples sentidos. De allí que esta pandemia viral nos confronta a los límites vitales del cuerpo que tenemos, el de cada uno, más allá de que el virus ataque a los pulmones, al corazón u otros órganos biológicos. Las diversas respuestas de los cuerpos al virus ponen el acento en la importancia de la defensa de los cuerpos. Desde la perspectiva psicoanalítica, lo determinante no es tanto la causa del padecimiento sino la respuesta sintomática de cada quien, ese síntoma singular que armamos en nuestra vida y que nos sostiene en el mundo como nuestra columna vertebral, nuestro GPS, ya sea el aprendizaje que sostiene el escolar, el maestro con sus enseñanzas, el saber hacer del músico, del cirujano, del psicoanalista, del agrimensor, del albañil, del Ingeniero programador de internet, etc. En la misma línea es la enseñanza que extraen de sus pacientes infectados del Coronavirus los médicos y enfermeras. Lo determinante no es el por qué del Coronavirus, sino la respuesta de los pacientes.  Los jóvenes médicos de trinchera, los que siempre están para sus pacientes, residentes muchos de ellos en Hospitales y Sanatorios, encuentran que los enfermos del Covid 19 son inclasificables en las tradicionales categorías clínicas de las enfermedades médicas. De allí que los practicantes van siguiendo las reacciones de sus pacientes a los tratamientos medicamentosos y eso mismo los orienta en la cura. Es una nueva clínica donde el practicante se orienta en su acción desde el caso por caso, en la medida que no todos los cuerpos reaccionan igual al tratamiento. De los testimonios médicos se destaca la sorpresa ante las diversas reacciones de los cuerpos a los tratamientos médicos: Pacientes jóvenes, sin problemas previos de salud, no logran salir airosos de su lucha contra el virus. Por el contrario, gente mayor de edad y con severas enfermedades pre-existentes se infectan del virus y sus cuerpos responden favorablemente al tratamiento médico. Consuena con el slogan publicitario: “Cuídate, tú eres tu propia vacuna al virus” El siglo XXI también confronta a los practicantes del psicoanálisis al desafío de responder a problemáticas subjetivas que resultan inclasificables al modo tradicional, presentándose como casos raros, pero de los cuales podemos aprender que la solución curativa del padecimiento la construye cada analizante. El analista es el partenaire que acompaña al analizante en su trabajo de invención sintomática, más allá de que su solución la realice al modo neurótico o psicótico, y más allá de la edad cronológica del analizante. El médico clínico que le está poniendo el cuerpo a esta pandemia viral se encuentra con que los cuerpos afectados por el Coronavirus no responden de la misma manera, de allí que esté muy atento a los síntomas de cada paciente, alojando las diversas defensas curativas que dan sus pacientes en la batalla contra el virus. Eso mismo los orienta en su acción para realizar los estudios y tratamientos médicos correspondientes. Graciela Giraldi, psicoanalista. Reflexiones testimoniales, Rosario, 4 de octubre/2020 gracielagiraldi@hotmail.com gragiraldi@fibertel.com.ar

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