Textos y Entrevistas

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Jorge Castillo* En mi opinión, si el fenómeno Milei nos angustia -él y su 30 % en las PASO-, no es por la incertidumbre que genera, es por su efecto de certeza, de retorno, de lo que vuelve siempre al mismo lugar. Quizás por eso cunda la idea de que “no lo vimos venir”. La repetición, efectivamente, toma la forma de lo nuevo. Nos lo enseña Lacan en el Seminario XI. Sin embargo, bien sabíamos que mientras más agudas son las crisis, más a la derecha se va el voto. Sabíamos también que en esos momentos los “dioses oscuros” toman la forma de payasos malvados, que ejercen su fascinación entre la risa y el horror. Payasos que atraen, como el fuego a los insectos. Su fuerza radica en la captura imaginaria, el anonadamiento del sujeto. De allí el desprecio por la coherencia de los argumentos en post de la verborragia, el lenguaje técnico ininteligible, los remates rimbombantes. Y todo a grito pelado pues es el sonido el que hace su truco. No busca ocultar lo que dice porque no quiere ser escuchado, quiere que se lo oiga. Así, muda, es como la cosa se esparce, crece, se contagia. A la vista de todos y con la complicidad de muchos. Se multiplica en stickers, memes, reels, tik toks, likes, visualizaciones, rating. Consumo irónico que es indistinguible del consumo a secas. Lo cómico que se apodera del humor. Los cachetazos entre el tony y el clown ganan los reflectores, mientras el bufón hace mutis por el foro. Imágenes que van directo al cuerpo, pasando apenas por el sentido y nada por la lógica. El triunfo de Milei es aquel del algoritmo sobre el lenguaje. En La Tercera, Lacan, respecto de lo real dice que “el analista tiene por misión combatirlo”. Hago mía esta frase. Creo que como psicoanalistas contamos solo con una herramienta: la palabra. Pero la palabra puesta en ese semblante al que llamamos discurso o también lazo social. Entiendo que es el único optimismo que podemos permitirnos, que en ese combate no estaremos solos. *Jorge Castillo es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: @daniel_garcia_art

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El huevo de la serpiente

 Manuel Zlotnik* Estamos mal, muy mal, y aparece un amo loco que dice poder salvarnos de este desastre por medios drásticos, extremos y violentos, es tan grande el malestar y el deterioro, que muchos, muchísimos le creen, en condiciones infrahumanas creen en el Otro del Otro salvador. ¿Qué uso hará el amo de esa creencia? Ese es el gran temor. El peligro del avance de esta figura que amenaza nuestra endeble democracia puede generar la emergencia de los aspectos más bestiales de la condición humana como el racismo, el odio y la segregación, convocando fantasmas de un pasado funesto. Sería bueno que desde el psicoanálisis de la orientación Lacaniana podamos pensar e interpretar esta situación, más allá de cualquier grieta o ideología, que sabemos, en el fondo es uno de los modos del fantasma. Por supuesto que así no se puede seguir, la crisis no es obra del espíritu santo o de un genio diabólico, es producto del fracaso del actual gobierno más tres gobiernos anteriores; pero el cambio no puede ser a cualquier costo, un límite ético dentro del marco de la democracia es importante tener, sino corremos peligro de terminar como dice Lacan en el seminario 3, sin lo simbólico que ordena y pacifica, lo imaginario tiende al despachurramiento general, la pura lucha a muerte, el hombre lobo del hombre. Aquí el tema se reduce a algo muy sencillo, o el Otro es una persona o el Otro es un sistema, si el Otro es una persona por ejemplo un líder, él es la ley por lo tanto hay forclusión y todos neologisamos alrededor de su relato, si por el contrario el Otro es un sistema de leyes, lo que tenemos son representantes de esas leyes y eso da lugar a interpretaciones de la ley, es decir dialectizamos. Si el Otro es una persona la forclusion lleva a la regresión tópica de lo imaginario lucha a muerte, por el contrario, si el Otro es un sistema impersonal lo imaginario se regula. El problema se da cuando los políticos dejan de ser representantes de la ley, lo que ocurre actualmente, sin embargo eso no es forclusión sino ausencia, tenemos que insistir y contribuir para que los políticos vuelvan a asumir su función de representantes y no eliminarlos. La ilusión libertaria es del yo, en realidad no somos del todo libres, del inconsciente por suerte no nos podremos liberar, es importante que desde el psicoanálisis de Orientación Lacaniana sigamos insistiendo y marcando como lo señaló anteriormente Jacques Alain Miller las paradojas de la libertad del yo. *Manuel Zlotnik es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Presidente actual de la EOL Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: @daniel_garcia_art

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La silla vacía

Fabián Naparstek* Cuando la política no escucha el malestar propio de su momento se deja una silla vacía. A su vez, dejar dicha silla vacía en el ámbito de la política supone una crisis y puede convocar a los peores de los demonios. En efecto, el sistema no siempre está a la altura del malestar que predomina. Es allí que se puede reclamar -como ya ha sucedido en la Argentina- que se vayan todos o surgen propuestas mesiánicas que combaten al sistema mismo. La silla vacía y el mesías tienen un lazo estructural e inquebrantable. No hay mesías sin silla vacía. En efecto, el mesías se presenta por fuera del sistema, ya que no necesita asesoramiento alguno, puesto que tiene línea directa con un ser supremo y pretende responder todas las preguntas. Sin embargo, vale la pena distinguir aquel que tiene esperanza en la solución -el que vota- de quien cree que es el enviado a dar dicha solución -el votado-. Quizá, el psicoanálisis –junto con otros- pueda hablarle a los que tienen esperanza y alzar la voz para hacer escuchar que el malestar nunca tuvo soluciones mágicas y que solo en una conversación permanente, donde conviven las diferencias y los derechos, podremos hacer frente al malestar de cada época y cada lugar y aún en las peores de las crisis. *Fabián Naparstek es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: https://culturainquieta.com/images/Anna_Ad%C3%A9n/d4ad853192ba71ded11d9a1d70f6a7cb.jpg

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El León

Gabriela Grinbaum* El León Así se nombra a sí mismo Auto nominación La imagen del felino devino logo de su campaña Actos oficiales reversionan la canción de La Renga Un grupo de rock que demanda salirse de ahí Nada más distante de ellos Si el rey que se cree rey está loco, Nos advierte Lacan Qué del hombre que se cree león? Me crié con una famosa publicidad: El protagonista, un prometedor galán de televisión decía: “Soy un león vendiendo durax” Y la venta acá va lejos, muy lejos… Derechos humanos, Conicet, ministerios, leyes… Intento imprimir comedia a la tragedia, Una salida lacaniana.. Pero esta vez no sale, Y me viene una cita de François Regnault: “Los neuróticos se enfrentan con el malestar en la cultura, Mientras que la canalla lo ignora. Lo que hay de trágico en el sujeto nos hace reir… Hay que reir también del sujeto, el neurótico es el primero en reirse… Cuando no está demasiado triste.” El “león” dijo varias veces y con orgullo Que en el momento más triste de su vida lo acompañaron sus perros… Curioso pretender presidir a un pueblo, Alguien que no se deja acompañar por los hombres. Qué destino para el lazo social? *Gabriela Grinbaum es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente Pinterest

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¡CUIDADO!

Flory Kruger* El domingo de las elecciones, haciendo la cola para votar, un señor que estaba atrás mío sostenido en un bastón, acompañado por su nieta, me dijo: “yo tengo 95 años, nací en Galicia y me vine a la Argentina después de la guerra porque no había trabajo, ni alimentos, ni futuro en mi país. Llegué acá y todo floreció, encontré trabajo, me casé, me compré una casa, un coche, formé una familia, mis hijos pudieron estudiar y son todos profesionales, y esta nieta que hoy me acompaña, que tiene 28 años, el mes próximo se va a vivir a Europa porque acá no tiene futuro”. Su pesar y su tristeza me hicieron pensar que los argentinos hoy estamos frente a un serio riesgo. Los resultados absolutamente inesperados de las elecciones del último domingo, nos enfrentan con un personaje extraño, apasionado, que valiéndose de expresiones como casta, libertad, dolarización, nos asegura que salvará a nuestro país con su proyecto. Posición que invitó a que sus seguidores, en el cierre de campaña vociferaran: “que se vayan todos”. Esto marca el hartazgo del pueblo argentino frente a los diferentes gobiernos que en lugar de sacar al país de la pobreza, lo único que han conseguido fue profundizarla. Sorprende que Milei haya ganado en pueblos recónditos del país, donde sin lugar a dudas, desconocen su proyecto, sólo los alienta una esperanza, la de tener una vida mejor. No les importa sus ideas, ellas  ocupan un lugar secundario, lo que los seduce de este peligroso personaje mesiánico, disruptivo, un poco loco, es volver a tener trabajo, educación, salud y comida que es lo hoy está faltando. Este resultado es, no solo el emergente de realidades previas, sino que será también instituyente de nuevas realidades y es ahí donde tenemos que saber cómo  orientarnos. Recordemos que las PASO no significan una decisión electoral definitiva, sino que es un esquema pensado para ampliar la base participativa. Esto significa que todo está abierto. Lo importante es sostener una Argentina democrática que pueda realizar los cambios, no de la mano del mesianismo, sino desde una posición de control y moderación. *Flory Kruger es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: Pinterest

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EL SEÑOR ESTÁ CON NOSOTROS

Gustavo Dessal* Entre los numerosos movimientos que apoyaron al presidente Donald Trump durante su campaña y contribuyeron a su llegada a la Casa Blanca, existe la New Apostolic Reformation (NAR), integrada por líderes que se autodenominan apóstoles y profetas que proclaman mantener un contacto directo con Dios. La señora Tami Barthen, una estadounidense que pertenece a esa Iglesia, escuchó un día que Dios le ordenaba comprar una montaña. En ese momento sintió que su vida daba un vuelco. Acababa de divorciarse y vuelto a casar, un proceso que le reportó un sustancioso arreglo económico. En junio de 2017 comenzó a comprender el significado de la orden divina. Decidió entonces emprender el mandato de Dios, y junto con su nuevo marido adquirió una inmensa finca que contenía una montaña, con el fin de acercar a la tierra el Reino de los Cielos. En un país tan religioso como los Estados Unidos, es bastante frecuente que los psicóticos -y muchos otros fieles que no lo son en sentido estricto- expliquen y sometan su vida a la autoridad bíblica, con la contribución indispensable de las redes sociales. Estas juegan un papel decisivo en la difusión de toda clase de ideas delirantes que penetran en una parte muy extensa del tejido social. Algunos de estos colectivos delirantes comienzan a exportar sus estrategias a otros lugares del mundo. La triangulación delirio-religión y política es muy convincente, puesto que permite dar sentido y prometer remedio a las grandes calamidades que nos azotan. Tiene a su favor el hecho de que la distinción entre lo verdadero y lo falso carece ya de toda importancia, al haber sido literalmente disuelta por el paradigma del tecnocapitalismo, convertido en el discurso normativo de gran parte del planeta. No es de sorprender, por lo tanto, que el fenómeno haya alcanzado también a un país como Argentina, donde muchos sectores de la población viven en una extrema pobreza, mientras son testigos directos del enriquecimiento obsceno de una minoría que responde al menos a dos grandes modalidades. Por una parte, los canallas decididos, y por otra, los que sin serlo han elegido rodearse de un muro de ignorancia, a fin de que los pobres y carentes no les amarguen los fines de semana, ni las vacaciones, ni su acceso a los bienes de consumo. El comunicado que ha hecho público “Llamamiento Argentino Judío”, que representa a una parte importante de la colectividad judía en la Argentina, dice literalmente: “El candidato Javier Milei, expresión de un ultraliberalismo limítrofe con el fascismo, se ha empecinado en utilizar de forma espuria la simbología del judaísmo, y apela en forma frecuente a justificar sus totalitarias propuestas políticas apelando a la Torá y al Talmud, dos de los textos centrales de la tradición espiritual judía […] Denunciamos y repudiamos su forma categórica de proceder”. Se verifica que en una sociedad salvajemente diezmada (como ocurrió en Alemania) el recurso al mesianismo religioso de cualquier índole es una invocación al ascenso de un Amo absoluto (obviamente Milei es un iletrado que cuenta con un equipo de asesores, y que mañana cargará a los judíos con el peso de los males endémicos del país, o a los bolivianos, o a los paraguayos). Mientras tanto, el lazo delirio, religión y política sirve para que a él se aferren -como dirían Fanon- los condenados de la tierra. * Gustavo Dessal es psicoanalista en España. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela Lacaniana de Psicoanálsis. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: Pinterest

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El malestar en la cultura, hoy.

Paula Gil* Frente a las circunstancias, se me hizo necesaria la vuelta a Freud. Me encontré con esta clave de lectura que comparto: “Lo que en una comunidad se agita como esfuerzo libertario puede ser la rebelión contra una injusticia vigente, en cuyo caso favorecerá un ulterior desarrollo de la cultura, será conciliable con esta. Pero también puede provenir del resto de la personalidad originaria, un resto no domeñado por la cultura, y convertirse de ese modo en base para la hostilidad hacia esta última. El esfuerzo libertario se dirige entonces contra determinadas formas y exigencias de la cultura, o bien contra ella en general. ”[1] Dos panoramas para pensar el “agite libertario” en una comunidad: si se dirige contra sí misma estaremos siendo testigos de un pasaje al acto con consecuencias impredecibles, si por el contrario, pensamos la situación actual como “una rebelión contra lo injusto”, entonces hay chances de advertir esto como acting out y corregir la posición. La reivindicación radicalizada recoge lo que no fue atendido en la realidad efectiva. Parecen lejanas las conceptualizaciones de Freud sobre el sentimiento de culpa que restaba luego de la sofocación de la agresividad; por el contrario, terminar con el otro y con sus instituciones parece ser el alivio que los sujetos ensayan frente a la compresión a la que están sometidos. Así asistimos impávidos a un atentado atroz contra la vida de la Vicepresidenta de la Nación, o a la represión y el asesinato consumado de ciudadanos ejerciendo su derecho a hacerse oir. La libertad de la palabra es cercenada con el terror, mientras se esgrime la libertad de portar armas. Echando mano de un concepto complejo, aventuro que la barbarie es eso: quedar impávidos frente al exterminio del otro, o bien, pedirlo exaltadamente a un Otro ilimitado. Lo joven es rebelde al poder. Hemos cedido ese lugar. Ahora lo joven se rebela a la política, construyendo así un falso enemigo para resguardo del verdadero. Es necesario mecer a la sociedad en el mar de la increencia para que se deje arrastrar mansamente por el tsunami. A quienes pensamos la política y las relaciones sociales desde el campo nacional y popular nos cabe una parte en el reparto de las responsabilidades: perdimos el brillo, se maniobró sin denuncia y con resignación, nos peleamos entre nosotros más que con aquello que enfrentamos. Los torniquetes del capitalismo corrupto y feroz nos acorralaron y no se dieron las respuestas que las mayorías necesitadas requieren. Freud nos deja otra advertencia: “No es fácil comprender cómo se vuelve posible sustraer la satisfacción a una pulsión. Y en modo alguno deja de tener sus peligros; si uno no es compensado económicamente, ya puede prepararse para serias perturbaciones”. [2] No obstante lo dicho, tengo una idea clara sobre el reparto de las responsabilidades: es la derecha salvaje la que manipula las voluntades del mundo a través del hambre y la desarticulación del altruismo. [1] Freud, S. (1930); El malestar en la cultura, Amorrortu editores, Bs. As. p. 94 [2] Freud, S. Ibid. p. 96 * Paula Gil es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: sergioingravalle.de

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El Arte Del Oscurantismo

César Beltrán Miembro 2023, política juventud “Tenemos la disociación entre el Moisés racionalista y el Moisés inspirado, oscurantista, del que apenas se habla. Pero fundándose en el examen de las huellas de la historia, Freud solo puede encontrar una vía motivada al mensaje del Moisés racionalista, en la media en que ese mensaje se transmitió en la oscuridad; es decir, en la medida en que ese mensaje estuvo relacionado, en la represión, con el asesinato del Gran Hombre” (Lacan, 1959/60, p. 217) Del que apenas se hablaba, al menos hasta antes de las elecciones primarias, era del candidato a presidente J. Milei. El fenómeno Milei, como lo nombran los medios de comunicación, sorprendió a los periodistas especializados y, a la población en general, que no supieron leer el mensaje que se transmitía en la oscuridad. El mensaje de Milei porta la disociación ¿de un Moisés moderno?: por un lado, el mensaje racionalista con argumentaciones como: “La justicia…quiero lograr independencia total en lo económico, el Ministerio de Educación queda dentro de Capital Humano, el CONICET en manos del sector privado, serás exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad y mejor precio como hace la gente de bien” y, por otro lado, la transmisión por una vía motivada: el odio, como la pasión del ser. La pasión del ser -o el negro arte del oscurantismo- encuentra las expresiones de la cultura, de la cual se sirve, para representar la expresión de Libertad como el deseo del Gran Hombre moderno, que Avanza, librado del Otro. El virtuoso hace de semblante de la existencia del Gran Hombre Libre a sabiendas de que ya ha sido asesinado. Lacan, en La ética del psicoanálisis (1959/60), en la clase XIII, deja abierta una pregunta: “¿Cómo debía estar construido ese templo para evitar todas las trampas del arte?”  (p.218) Bibliografía: •             LACAN, J. (1959/1960). Libro VII: La Ética Del Psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: “Behind the mask “- A. Lab

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Al rigor del rugido, un esfuerzo de poesía

Franco Masi Miembro 2023, política juventud Aún interpelado por los resultados de las paso, estuve en Buenos Aires varios días. Tuve la suerte de conversar, en más de una oportunidad, con personas, sujetos de derecho, ciudadanos de a pie como se dice, en taxis, aeropuertos, hoteles y cafeterías. Aproveché los momentos para dialogar con varios de ellos.  Mi objetivo era claro; intentar, mediante esas conversaciones, comprender algo de lo que había pasado el domingo 13A. El nudo La patria del sinthoma y su iniciativa con la creación del Boletín ¿Qué paso?, le dio marco a mis reflexiones. De las conversaciones que tuve esos días, me resonó especialmente un significante que se repetía en cada una de ellas; COHERENCIA, en todos los casos referido al ganador de las elecciones del 13A. Este significante que retuve, me llevó a una referencia de J.-A. Miller: La psicosis en el texto de Lacan. Allí Miller pone en tensión, con similitudes y diferencias, lógica y psicosis. En el contexto del delirio generalizado, aparece una precisión, cito: La verdad – y esto es lo que la lógica nos enseña – es verificada por la coherencia. Mejor aún, el saber en discusión no es un saber referencial, sino textual.[1] Si un sujeto tiene una enunciación coherente, es verdadera, lógicamente. Y su saber puede no ser referencial. Vuelvo a pensar con esta orientación el fenómeno de las elecciones y reflexiono; más allá de sus dichos, terroríficos por cierto, que pueden brindarnos claridad sobre una parte el universo votante (los que entran dentro del voto bronca, el que se vayan todos, el volvamos a empezar), me parece que hay otra parte de ese mismo universo, que si tiene esperanzas en que la Argentina puede estar mejor con él, y cree no en sus dichos sino en el rigor en su decir, que sustenta la coherencia, que al parecer, han captado. Quizás, algo más para aportar, me pregunto ¿estamos ante un posible retorno sensacional del discurso del amo?[2] Vemos al menos uno que no es de la casta, la excepción que posibilita el conjunto y que no se hace representar por la Ley, sino que es la Ley. En ese caso, más que nunca, y para que sea nunca más, tendremos que hacer un esfuerzo de poesía, ya que la patria es el Otro, para colectivizar la defensa de la democracia y los derechos existentes; quizás el único escenario posible para la práctica y el porvenir del psicoanálisis. [1] Miller, J.-A. (1989). La psicosis en el texto de Lacan en La psicosis en el Texto. Buenos Aires. Ed Manantial. 1990. Pág 122. [2] Miller, J.-A. (2003). Los cursos psicoanalíticos de J.-A. Miller: Un esfuerzo de poesía. Buenos Aires. Ed Paidós. 2016. Pág 203. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Solturas peligrosas…

Fabiana Montenegro Responsable Local IOM2 Delegación Conurbano Sur “El ímpetu libertario puede surgir del resto de la personalidad originaria que aún no ha sido domeñado por la cultura, constituyendo entonces el fundamento de una hostilidad contra la misma […] Buena parte de las luchas en el seno de la Humanidad giran alrededor del fin único de hallar un equilibrio adecuado entre esas demandas individuales y las culturales”[1]. S. Freud escribió esto en 1920, reconocido como los textos políticos, de entre guerras. Luego sobrevino el peor Holocausto de la Humanidad, donde se construyó la figura del enemigo en lo racial-religioso. ¿Cuáles son los elementos en la subjetividad de las diferentes épocas, donde se hay “terreno fértil” para repetir estas construcciones? Bajo el significante “libertad” al que nadie podría oponerse, se amasó la idea de la desaparición de los derechos del otro, en tanto atenta contra la libertad individual. Una vuelta complicada de entender, aunque sí la pensamos con la clave freudiana, también desde El malestar en la Cultura, ubicar cómo la pluralización de imágenes y discursos por los medios actuales de difusión, apps y diferentes formatos convoca a soltar aquellos nuditos que nos hacen posible la vida con el otro. El significante “libertad” se convirtió en el espolón de soltura, donde no es ya el sujeto con el propio goce, sino también contra el otro. ¿Qué es sino aquella arenga a desarmar la estructura de un Estado que regula con políticas de protección? Significantes vacíos que no se interrogan y se repiten, donde justamente al decir de Freud, las reivindicaciones individuales, los micro-colectivos encuentran un límite necesario en lo colectivo-cultural. Límite que en el actual momento político en la Argentina parece estar elidido, malos ruidos para Latinoamérica…dos asesinatos políticos en Ecuador, uno en Brasil…La muerte y no metafórica… [1] Freud, S., “El Malestar en la Cultura”, Obras Completas. Vol. XXI,  Amorrortu, Buenos Aires, 2001, P.94. Fotografía seleccionada por el editor del blog. Fuente: https://streetartutopia.com/2022/01/09/strok-in-paris-france/

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