Textos y Entrevistas

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Dormir con los ojos abiertos

Andrea Amendola* Un baño de sorpresa agitó a la población argentina luego del resultado de Las Paso. Bien sabemos con Freud que no hay dormir sin soñante. ¿Será que acaso dormíamos en la esperanza jubilosa que nada quiere saber de lo peor? Evidentemente, como dice Macedonio Fernández, no toda es vigilia la de los ojos abiertos. La falta de respuestas políticas para tratar el malestar actual, provocó que “libertad” y “casta” advinieran como significantes amos fecundos para seguir durmiendo. Con el significante “casta” Milei abrió una posibilidad concreta de identificar a un Otro malo, ésta es definida por él como aquellos políticos inmorales que sólo velan por sus propios intereses. Erige al liberalismo como Único sistema acorde a los valores morales de las buenas personas que generan crecimiento económico, respaldándose sobre Alberdi como aquel otro Único que hizo de la Argentina el país más rico del mundo. Parece que el vapor narcoléptico de este discurso ha sabido tocar la fibra íntima de muchos habitantes de nuestro país: la ilusión de riqueza. Ya Freud supo ver que frente a las pasiones e ilusiones los argumentos se desmoronan. La ilusión sembrada en los votos demostró que ésta no es sólo patrimonio de los pobres. La oferta de crecimiento económico es insuflada con las arterias del discurso capitalista que provoca sed y, lejos de suprimir el impulso humano hacia el placer, este sistema lo expande para perpetuarse. Ya Freud nos advertía que, cuando las reivindicaciones individuales están por encima de las voluntades colectivas, la vida con los otros se ve amenazada. Entiendo la sed de consumo como un goce que empuja a lo peor, generando la ilusión que se monta sobre la promesa de riqueza. Esta sed adormece a tal punto que tiene la fuerza suficiente para generar una comunidad de zombies. La pregunta de JAM ¿la libertad libera? me recordó algo que Zygmunt Bauman subraya: “el capitalismo define la libertad como la capacidad de guiar la propia conducta solamente por el cálculo de medios- fines, sin preocuparse por otras consideraciones”[1]. El psicoanálisis nos enseña en carne propia no sólo que el Otro malo no existe, sino que la libertad que promueve esta promesa de riqueza induce a seguir durmiendo juntos, haciendo del malestar una fiesta. ¿Estará dispuesto cada ciudadano a leer en su sed el germen de su goce y así advertir que el vapor adormecedor de esta ilusión puede ser su peor pesadilla? Consentir o no a este dormir, es un acto del cual somos responsables. * Andrea Amendola es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. [1] Bauman, Zygmunt: Libertad, Sobre la sociogénesis de la libertad, Ed. Losada, 2010, p. 114 Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Yocracia o democracia

Patricio Alvarez Bayón* Suele confundirse la figura del canalla con la del perverso, o del cínico, si bien Lacan diferencia los tres. El perverso extrae la angustia del Otro, mientras que el cínico percibe su inexistencia. Pero el canalla no busca angustia ni inexistencia. Lacan lo define en el S. 17: “querer ser el Otro, me refiero al Otro con mayúscula de alguien, allí donde se dibujan las figuras que captarán su deseo”.[1] Un canalla sabe ver las figuras que captan el deseo de alguien, y así erigirse como su Otro.Pero un canalla enorme, un gran canalla, es el que sabe percibir las figuras que captan el deseo de millones. No es fácil; para hacerse el Otro de millones hay que captar: Resumidas, las figuras que capturaron el deseo de millones son dos: economía y odio. Luego, se necesitan varios semblantes para encarnarlas: un rostro enrojecido de furia, unos ojos arios, unas camperas rockeras, unos trajes empresariales, muchas promesas de destrucción, y un discurso aparentemente consistente en materia económica. Debemos reconocer que no cualquiera puede captar las figuras del deseo de millones. No lo han logrado nuestros dos partidos gobernantes, tan alejados del sufrimiento de su pueblo como adormecidos por sus luchas palaciegas -las cuales no son contra un opositor, sino internas entre los integrantes del propio palacio-, al punto de paralizar a un país y generar ese odio que parecía un murmullo silencioso pero era un grito ensordecedor, grito que no logró ser un llamado porque no hubo un Otro que respondiera, y que un canalla pudo hacer resonar. No debemos menospreciarlo, ni ridiculizarlo, ni demonizarlo. Desde el momento que nos sorprendió surgiendo desde las sombras, repetimos esas tres fallidas respuestas. Por el contrario, como dice Sun Tzu, debes conocer bien al enemigo. Es Lacan quien nos da las claves para combatirlo: “el paso del discurso del amo antiguo al amo moderno, que llamamos capitalista, es una modificación en el lugar del saber”[2], “el Yo idéntico a sí mismo, eso es lo que constituye el S1 del imperativo puro (…) Del Yo que domina idéntico a sí mismo, (…) surge irremediablemente la Yocracia”[3]. La Yocracia tiene cuatro rasgos: Ante la Yocracia, debemos responder con democracia. Pero no democracia ingenua: una democracia advertida, donde algunos logren hacerse escuchar, a nivel de las instituciones, de las Escuelas, de los intelectuales, de los medios. Una democracia advertida que no menosprecie al enemigo, que diga NO, que luche en contra (JAM), que escuche, que dirija su mensaje a donde debe ser escuchado, y que calcule su voto útil, ya sea hacia una democracia de izquierda o una democracia de derecha, pero de ningún modo hacia una Yocracia. * Patricio Alvarez Bayón es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog. [1] Lacan, J., El S., libro 17, Paidós, pág. 64. [2] Ibid, p. 32. [3] Ibid, p. 66.

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¿Para quién hablamos, entonces?

Inés Sotelo* Uno de los momentos preciosos de la Conferencia de Lacan en Lovaina, en 1972, será el de la vida y la muerte en psicoanálisis, allí dirá que la muerte pertenece al dominio de la fe, pero que la verdadera cuestión es pensar la vida, lo que significa pensar el goce, es decir, tener un cuerpo. El resultado de las elecciones nos ha dejado a muchos entre la perplejidad y la angustia. Lacan en su Acto de Fundación (1964) sostiene que hay un deber que le toca al psicoanálisis en nuestro mundo. ¿Qué psicoanalistas queremos? Por su parte, Miller nos advierte acerca de las paradojas de la libertad y sostiene que el psicoanálisis necesita de psicoanalistas para existir, bien orientados frente a los impasses de la civilización (Miller, 2000). Son tiempos que bajo el gobierno del superyó que ordena ¡Goza! “Imposible es nada”, irrumpen los gritos de: “Libertad, libertarios”, más cercanos al padre de la horda con su imperativo de gozar sin medida, sin ley, presentando una realidad manipulada en la información. El psicoanálisis sustituye la voluntad de goce por el deseo del analista quien, en   su consultorio, o en el hospital, en la urgencia, en un bus itinerante, juzgado o escuela, sin estándares, pero con rigor ético, aloja al sujeto que, intentando alcanzar la satisfacción que la época propone, no lo logra, fracasa, sufre, sintomatiza. El deseo del analista se articula en un discurso. El impasse de la civilización es imputable al movimiento perpetuo del superyó, a diferencia del acto analítico que localiza el momento de concluir. ¿Que tenemos hoy para decir? ¿A quiénes? Los modos de llegada no están garantizados y están en riesgo las condiciones que posibiliten el porvenir del psicoanálisis, ¡lo vivo! Graciela Brodsky en Vociferación (2023), ha dado una respuesta: “al imperativo de goce, es en vano oponerle argumentos” Esta lectura me orientó y causó para escribir, ya que tal como lo enunciara Laurent en Comandatuba “El psicoanalista no cesa de dirigirse al interlocutor benevolente, a la opinión ilustrada, a la que anhela conmover y tocar en favor de la causa analítica” Cada texto, cada letra, se transformaría entonces, en un espacio simbólico que  posibilitaría que la vociferación no nos aturda. 23 de agosto de 2023 *Inés Sotelo es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Miembro actual del Consejo Estatutario de la EOL Referencias Miller, J.-A. (2000). El banquete de los analistas, Bs. As. Paidós. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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El rugido

                                                                  Patricia Moraga* En las elecciones primarias del 13 de agosto, Javier Milei fue el candidato a presidente más votado. Un 30% del electorado eligió al líder de un partido fundado un par de años antes. ¿Acaso esto es un síntoma, un acontecimiento del decir en el cuerpo político? Sin duda, es un rugido que vino de lo real, se incrustó en lo simbólico, y desde aquél día no hemos parado de intentar darle sentido y de buscar su causa, infructuosamente. Aunque parezca paradójico, este acontecimiento se ha puesto en cruz frente al discurso del amo, y desde entonces este síntoma se ha agrandado. ¿Nace del fracaso de los grandes partidos? Puede ser. ¿Estado, salud y educación eran sólo palabras vacías? Quizá también. ¿Sus votantes son ignorantes, suicidas, violentos? Tal vez. ¿La izquierda tampoco los representa? Así parece. Milei respondió a la multitud con un significante, “casta”, que no dejó de circular. Frente al silencio del Otro político, este significante localiza la furia, y permite aferrarse a él. Sí es un síntoma, habrá que leer este acontecimiento sin ahogarlo en el sentido, no como sociólogos improvisados, sino como psicoanalistas. *Patricia Moraga es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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El poder memético

Rosana Aldonate IOM Tucumán Este “personaje a gran escala” en el que se convirtió Milei, comenzó como invitado en el programa de entretenimiento Intratables, luego participó en obras de teatro, libros, videos por YouTube (1) y Tik Tok.                                                                           Se documenta una relación fluida entre Milei y las comunidades online, en la que se basó ya para la elección de 2021, la “operación cocker”, cuyo objetivo era hacerle creer, con memes de “bajísima calidad”, a las señoras votantes de Macri que éste apoyaba a Milei y no a Ma. Eugenia Vidal (2). Así como en la actualidad dijo que Macri lo apoya a él, en desmedro de Bullrich. Ya en dicha campaña, según J. Ruocco, resultó el candidato bendecido por internet; eso se ve en la “proliferación de memes que lo tenían como centro, lo muestran como el mesías, el hombre gris de las profecías de Parrravicini, con el gorro de boca o tomando un vino en cartón” (3), como león, según su autopercepción. La escalada de violencia verbal que ejercita ante cámaras, el candidato, apuntan a sacar de las casillas al oyente políticamente correcto, a causar exasperación; se hace vehículo de un odio orientado hacia lo que él denomina la casta política y una diatriba sistemática que promete destruir el populismo, el estado, el kirchnerismo. La violencia verbal que ejercita el candidato actúa de manera destituyente del Otro, el que ha sido ubicado como enemigo. Violencia que no se detiene ni ante la máxima autoridad de la Iglesia católica, el papa Francisco, de quién dijo graves improperios. La incorrección política que practica el candidato es propia de una época que en el psicoanálisis llamamos la época del Otro que no existe. Pero no se priva por ello de estar atado tanto a ideales políticos como seudo-religiosos. Por un lado la exaltación y adhesión a un pasado menemista que terminó en amplio fracaso, como a cierto esoterismo espiritista –entre otros- que lo lleva a conversar con su perro muerto.  “Vótenlo, no tardarán en recibir su castigo. Con el tiempo será su vergüenza”, como escribió Émile Zola. (4) Citas.- Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Embrollos

Gustavo Stiglitz* “Deseas saber lo que pienso de los estudios liberales: esas artes deben ser nuestros estudios elementales y no nuestros verdaderos trabajos. Ya ves por qué fueron llamados estudios liberales: porque son dignos del hombre libre. Por lo demás, sólo hay uno que sea verdaderamente liberal, el que hace libre: el de la sabiduría, estudio elevado, fuerte, magnánimo. Todos los otros son pequeñeces y puerilidades.» Jacques Alain Miller cita así a Séneca en su Carta 88 a Lucilius en Para introducir el efecto de formación, en 2011. Por otro lado, en las protestas en el Conicet estos días, leímos en una pancarta: “La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”. ¡Qué embrollos señores candidatos! * Gustavo Stiglitz es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Milei – Mi Ley

Nicolás Katzer Miembro 2023 Nueva Política Juventud Por celular, en el trabajo, en el hospital, con la familia, Milei está en la orden del día. Se está hablando de él. Entre muchos de los enunciados que escuché respecto de su persona, su pareja, sus propuestas, hay uno que me llamó mucho la atención: “el macrismo y los peronistas ya nos cagaron, de última si nos caga él, es alguien nuevo”. ¿Cómo leer este enunciado? Entre algunas de las posibles lecturas, se me ocurre la siguiente: Este hombre político liberal supo captar, articular, re-producir y fomentar el descrédito absoluto a la política. Y en ese vacío, y atreves de él, opera. Vale decir, ¿Qué nos queda como colectivo humano si el significante “política” está vaciado de sentido hasta el punto que se vuelve casi inoperante? “Que se vayan todos, que no quede, ni uno solo” Ese es el grito de este león posmoderno. Ahora bien, hagamos el esfuerzo de leer, en este desconcierto, aunque sea un deseo ¿Qué lo mueve, qué lo motiva? Si ya nadie queda en pie, si el desfondamiento de sentido es radical, la única solución, fiel reflejo de los narcisismos de la época, es operar desde la propia Ley como excepción… vale decir, “para ustedes la regla Liberal, para mí, Mi Ley-Milei”. Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Cantos de sirena

Gloria Sensi* Al ritmo del grito que se vayan todos, se fue cocinando el objeto maldito, la casta, conjunto que convoca todo tipo de posiciones. Pero sobre todo despierta pasiones de los que se alinean cómo de perjudicados de la casta, localizando así un movimiento de masas encendido por la pasión del rechazo más extremo. Para un país atravesado por el fútbol- y sobre todo por el último campeonato mundial-, nunca le ha sido ajena la pasión… ahora bien, sus efectos son variados dependiendo del objeto y el ámbito. Algunos han sabido notar y usar la adhesión que la pasión provoca para las masas: “No se tenía la menor idea de que el entusiasmo, una vez apagado, nunca más puede ser provocado cuando se desee. Es una embriaguez y debe ser mantenido en ese estado. ¿Cómo, por el contrario, se podría mantener una lucha sin esa fuerza de entusiasmo, principalmente tratándose de una lucha que iba a poner a prueba, de una manera inédita, las cualidades morales de la Nación? Conocía lo suficiente sobre la psicología de las grandes masas para saber que con sentimentalismo estético no se podría mantener encendido ese ardor cívico. A mi modo de ver, era una locura rematada no atizar el fuego de esa pasión.” (Adolf Hitler, Mi Lucha). Este es el abc temprano de un delirante que llegó a tener uno de los mayores poderes de destrucción. Estudiar los acontecimientos históricos y sus protagonistas, es importante, nos da posibilidad de leer la historia por su función anacrónica. El secreto de atizar las pasiones de un pueblo no es nuevo, y tampoco es nuevo los desastres que eso puede generar cuando se le da un uso político. Bajo la lupa de “… A mi modo de ver, era una locura rematada no atizar el fuego de esa pasión…”, no es difícil entender lo que poluciona a un sector del pueblo Argentino hoy. Y se pueden analizar algunas frases proferidas por Mílei como: “…Si seguimos trabajando con esta pasión y profesionalismo, estamos en condiciones de ganarle a la casta en la primera vuelta”. * Gloria Sensi es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Adherente al CIEC Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Ante la ley 

                                                                             Gabriela Basz* En su cuento “Ante la ley”, Kafka pone al descubierto que el hombre tiene la puerta abierta para ingresar a la ley, pero no puede hacerlo. No sabe que la ley lo incluye y lo excluye al mismo tiempo. Lo excluye porque no ha podido pasar la puerta para encontrase con ella, y lo incluye porque la puerta estaba destinada únicamente a él. Javier Milei propone una libertad sin ley. Y es sabido que la libertad sin ley es lo más parecido a la barbarie, el caos, la muerte. Si el personaje del relato de Kafka franqueara la puerta habría hecho uso de su libertad. Pero su libertad tendría en ese caso el deseo de ingresar a la ley, la única manera de poder disfrutar, en la medida de lo posible, de la libertad. Vociferar proyectos incumplibles, tener como asesores a algunos perros vivos y otros muertos, sí muertos. Encontrarse tres veces con Cristo y escuchar voces que le ordenan que sea Presidente de la Argentina, no parece la propuesta de un político sujeto a la ley. Milei no espera que se abra la puerta de la ley porque no cree en ella. Debido a esta posición de increencia, me permito conjeturar también que su “misión” es precisamente la de destruir la ley. Por eso se anima a decir cualquier cosa. Para él no hay límite; por lo tanto no hay ley. El supone que puede crear la ley como lo hicieron todos los dictadores del planeta. Notablemente en su apellido está esa clave: si Milei es Mi Ley, es decir, la barbarie. Esto produce de un lado fascinación, del otro, angustia. Se trata de ese Dios oscuro que evocaba Lacan y que con su increíble genialidad anticipó Freud. *Gabriela Basz es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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El fenómeno “Milei”

 Diana Paulozky* Es un hecho, Milei es un fenómeno. Un fenómeno que se alza en el vacío. Es un grito que surge en medio del silencio. Pero como bien nos orientó Lacán en el 64, es el silencio el que produce el grito.!!! ¿Pero acaso es un fenómeno natural? ¡No! No cae del cielo con promesas mesiánicas, borrando el mal de la faz de la tierra!!! La historia ya nos ha dado ejemplos nefastos de esto. Digo que Milei es un producto. Producto de una clase política que mientras se enredan en vanas luchas narcisísticas, le preparan el escenario justo para que este ‘rock star’ haga su show con un grito que encarna promesas de libertad, que pondrían fin al ‘todo sigue igual’. En ese vacío de gobierno, en el desamparo del sin ley, aparece Milei como Mi-ley. (el juego es justo). Digo rock star, y pienso en el “Joker” que surge del caos provocando más caos mientras él hace su danza triunfal. ¿Cómo psicoanalistas podemos hacer algo? Pienso que poner en valor nuestros espacios de conversación para buscar las causas, los resortes que han producido este fenómeno y trabajar sus efectos para hacernos escuchar afuera. Para mí, el foco no está en “todoscontraMIllei” sino en el escenario que le dio lugar. * Diana Paulozky es psicoanalista en Córdoba. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Adherente al CIEC Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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