Elvira Dianno “…En estos días no sale el sol, sino tu rostroY en el silencio sordo del tiempo gritan tus ojos¡Ay! de estos días terriblesAy! de lo indescriptible”[1 Hace casi una década leo y escribo sobre lo que hoy se anuncia como un futuro próximo que, como profecía autocumplidora, pondrá a la repetición en la misma platea que a la certeza. Curiosamente, escribir se me ha vuelto esquivo, asi que al estilo de las cartas de amor que mi amigo @Charly Rossi publica, a riesgo de sonar cursi, intentaré escribir una, citando un texto, de tinte irónico, que envié a una publicación que no es de la parroquia, y se titula Del fin del mundo, (O vivir en un mundo Barbie mientras Oppenheimer hace de las suyas) Hablar de amor, es hablar del odio. He leído vuestros preciosos textos y elijo poner ese par en el centro de la escena, de algún paupérrimo modo. Van paráfrasis de mis propias palabras “En los mundos paralelos de Barbie y Oppenheimer, podemos ubicar dos formas de ignorancia. Si le sumamos como pasiones del ser al amor y al odio, los resultados pueden ser asombrosos. ¿Qué predomina en Barbie y qué en Oppenheimer? Si suponemos que pueden presentarse el amor y el odio en estado puro, la muñeca rosa sería el símbolo del amor y el científico el del odio. Pero, si alguien se supone exento -en la ignorancia que nos hace mirar para otro lado acerca del lado oscuro del alma- que tire la primera piedra. Barbie, emblema de la mujer frívola, superficial pero nunca capaz de una masacre, se puede decir que es indiferente al sufrimiento de la humanidad, enamorada de su cuerpo y su imagen y Oppenheimer es un hombre serio, preocupado por la humanidad y su sufrimiento, enamorado de su talento, no alcanza a advertir de lo que sería capaz con su invento.” “¿Dónde está el mal, en qué sala se proyecta el film que mejor lo representa? La cartelera muestra la paradoja de la humanidad, solo que habría que recurrir al film: La Rosa púrpura del Cairo, de W. Allen. Allí, la protagonista se enamora de un actor que sale del celuloide y se va con ella. Ficción dentro de la ficción, permitiría que Barbie vaya a ver Oppenheimer este se enamore de ella, salga de la pantalla y el Proyecto Manhattan nunca llegue a concretarse. Moraleja, un poco de amor puede impedir un holocausto…La I.A. puede escribir cartas de amor, eso sí, nunca podrá enamorarse. Estamos a salvo.” Mientras balbuceo estas líneas, en mi ordenador suena, como en una vitrola rayada, Silvio Rodríguez y pienso. “¿Será que el odio podrá con un poco de amor de tantos?”Hope not. elvira dianno, calmar me escribeagosto del ‘23 * Elvira Dianno es psicoanalista en Santa Fé. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. [1] En estos días, Silvio Rodríguez .https://www.youtube.com/watch?v=u4j35y4rNeE&ab_channel=trovacubana Fotografía seleccionada por el editor del blog.