¡AHORA!
Beatriz Udenio Psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Me costó tomar la pluma esta vez. Estaba desconcertada y molesta. Me hizo falta tiempo, para poder decir, para conversar con otros. Esperé, confiando en que algo se abriría paso. Y así fue. Una frase, un recuerdo, una referencia, me trajeron hasta aquí. “Despierta, rumano”, es el nombre del himno de Rumania. Su historia se trama en mi inconsciente. Canción popular, cantada por el demos espontáneamente, saliendo a la calle, variopinto, en cada ocasión en la cual una efracción social se producía. Con el nazismo, fue proscripta. Y retornó. En la pos-guerra, prohibida. Y resurgió. Fue aceptada, de hecho, en 1990. Desperté con su primera estrofa: ¡Despiértate rumano, del/Sueño de la muerte/En el que te sumieron los/Bárbaros tiranos!/Ahora o nunca, fórjate otro destino […] Su eco me tocó el cuerpo. ¡AHORA!, ese instante fortuito que sacude el “sueño de eternidad” – como en un análisis. La referencia corresponde a la elaboración de J.-A. Miller en 2007 sobre el tema. Retoma allí “Momento de concluir” de Lacan, señalando a la eternidad como el sueño de creer que podríamos salirnos del tiempo. (Miller, 06/06/2007) ¡Eureka! A partir de allí, se me ordenaron tanto los sucesos acontecidos desde el 13 de agosto como las voces y las letras que se hicieron oír. ¡Ahora!, es sin duda el tiempo de ´decir que no’ a esa voz que se coló en la fisura abierta hace tiempo, con un nuevo “sueño eterno”, de exterminio. ¡Ahora!, pero, es también el tiempo de tomar en serio la preocupación de los jóvenes (y no solo), cuando hablan de los políticos y sus discursos rancios, de los slogans repetidos, de líderes gastados, de fanatismos inconmovibles, de anacrónicas alabanzas propinadas a personajes de la historia, de la manipulación de una doctrina de los derechos, a uso de los de turno. Hay que oírlos, porque nos recuerdan la desvergüenza de los políticos, que, en su “sueño de eternidad”, ni se enteran de los problemas reales, imperturbables frente a un pueblo despojado de su dignidad. Políticos detenidos en el tiempo. ¡Fuera de tiempo! Cuando el demos resuena en ese colectivo de voces dispersas, pone el cuerpo, y la pluma, toma su responsabilidad, apuesta. ¡Exige política! Y que haya representantes que la ejerciten, no semblantes. ¡Exijamos política! Ejercitemos el hecho político, ¡que no reniegue del tiempo! Apostemos al tiempo, incierto, tempestivo, oportuno. Con actos deseantes, vez por vez. Cada vez, ¡ahora! Fotografía seleccionada por el editor del blog.









