CONTRE L’AMENDEMENT LIBERTICIDE

CONTRE L’AMENDEMENT LIBERTICIDE, Textos y Entrevistas

LOS CUATRO INCONSCIENTES FINANCIEROS Y EL DELIRIO DE GRANDEZA (FÁBULA) – Por Laurent Dupont

Analista Miembro de la Escuela (AME) de l´École de la Cause Freudienne (ECF) y (AMP) Secretario del Bureau de la AMP Texto escrito hacia el FORUM CONTRE L’AMENDEMENT LIBERTICIDE. Al momento de esta publicación en nuestro Blog tenemos la grata noticia de que la enmienda ha sido retirada tras la importante movilización impulsada en Francia por l´École de la Cause Freudienne.Compartimos el escrito que consideramos de valor epistémico, ético y político, que supo captar con sagacidad una interpretación de lo social. Había una vez cuatro inconscientes, con Lacan los llamaremos: los cuatro trumanos no incautos. Eran tan inconscientes que no creían en él. En lo que sí creían era en el ahorro que podía hacerse con lo neuro (en singular, podríamos decir. Un neuro, Una neurona, Uno solo), en resumen creían en el Uno. No creían en el número, creían en la cifra. Partieron a la cruzada contra el psicoanálisis gritando, como Hamlet: “¡Ahorro! ¡Ahorro!” Y entonces redactaron una enmienda. Como amos serviles de su ideal no estaban poco orgullosos de haber elaborado esa pequeña publicación incendiaria. Lo menos que podemos decir es, que es pequeña porque bendito sea el que encuentre la más mínima grandeza en este pendorcho (bidule como diría el general de Gaulle, porque siempre hay que citar a los grandes hombres cuando tenemos que vérnoslas con unos Bouvard y Pécuchet de carnaval). Mal escrita, con argumentos trillados e infinitas veces desarmados. Nada se sostiene. Aullaban: “Pero la ciencia, de todos modos!” Pero la ciencia misma permanece muda. En el silencio y la vacuidad de sus pensamientos, comenzaron a escuchar un estruendo. “¡Al fin! ¡Han reconocido nuestro justo combate!”, pensaron, pero cuanto más se inflaba ese estruendo, cuanto más se acercaba, más escucharon a la multitud. Ellos que solo creían en la cifra descubrieron el número. Porque había miles movilizándose, miles de Uno más Uno más Uno…que trabajaban, algunos en instituciones médico sociales, otros en psiquiatría al lado de los pacientes como los llamamos. Pacientes y practicantes que empezaban a perder la paciencia delante de estos cuatro Don Quijotes sin penacho ni discernimiento que querían economizar a costa de ellos e iban a destruir decenios de un trabajo de hormiga.  Tanto y tan bien que incluso aquellos que no se orientaban por el psicoanálisis, sino que trabajaban al lado nuestro encontraron a esos cuatro trumanos no incautos totalmente fuera de onda y se unieron al estruendo que iba en aumento. Nuestros cuatro fantoches tuvieron un movimiento de duda – como Louis de Funès en El delirio de grandeza, esperaban aclamación y tuvieron merecidos bastonazos. Entonces, miraron su pequeña enmienda pendulante, falo ridículo, ideal a media asta, y descubrieron que estaba repleta de sus propios inconscientes, denegación sobre la libertad, pulsión agresiva, rechazo de la realidad. Traducción: Silvia Baudini 

AMP, CONTRE L’AMENDEMENT LIBERTICIDE

COMUNICADO DEL CONSEJO DE LA AMP

El Consejo de la Asociación Mundial de Psicoanálisis acaba de ser informado del tenor de un texto legislativo que se debate actualmente en el Senado de la República Francesa. Constata con estupor que se trata nada menos que de un intento inaudito de desestimar y proscribir mediante una simple «enmienda» una disciplina que tiene más de un siglo de existencia, y cuya contribución al nacimiento del mundo moderno ha sido inmensa. El texto muestra una pretensión extravagante, y está redactado en términos odiosos, dignos de un régimen totalitario. La aprobación de tal enmienda constituiría un atentado contra el espíritu del estado de derecho. París, 19 de noviembre de 2025 Por el Consejo de la AMP, Christiane Alberti, presidenta

AMP, CONTRE L’AMENDEMENT LIBERTICIDE

CARTA DE LA PRESIDENTA DE LA ECF A LOS DIPUTADOS Y SENADORES – Por Anaëlle Lebovits-Quenehen. Traducción al español

Señoras Senadoras, Señores Senadores, Señoras Diputadas, Señores Diputados La enmienda redactada el 14 de noviembre de 2025 propuesta por las Señoras senadoras Guidez, Jacquemet y Vermeillet, y el Sr senador Canévet en el marco del proyecto de ley de financiamiento de la Seguridad social para 2026, exigiendo que “a partir del 1ro de enero de 2026, los tratamientos, los actos y prestaciones que se refieran al psicoanálisis o se basen en sus fundamentos teóricos psicoanalíticos no sean ya reembolsados, ni tengan participación financiera del seguro de enfermedad”, presenta un peligro considerable para los ciudadanos que las dos Cámaras se ocupan de proteger. En nombre de una ideología cuya coherencia solo se sostiene de su odio probado al psicoanálisis, constituye un ataque indignante en su contra. Numerosos profesionales en instituciones públicas eligen los aportes del psicoanálisis para orientarse en su práctica. No todos. La libre elección de los practicantes como de los pacientes sigue siendo esencial para mejorar la oferta de tratamientos. Por medio de una prodigiosa denegación la enmienda pretende no afectar la “libertad de elección de los pacientes” ni “la libertad de prácticas de los profesionales”, cuando indica muy claramente que esas libertades son exactamente lo que apunta a prohibir. Además, si esta medida llegara a adoptarse, desorganizaría el conjunto del dispositivo público de tratamientos en salud mental (hospitales psiquiátricos, centros médico-psicológicos, hospitales de día, institutos terapéuticos, educativos y pedagógicos, institutos medico educativos, etc.) dejando sin tratamiento a niños, adolescentes y adultos con importantes sufrimientos que, en el mejor de los casos, producirían un atascamiento en las guardias, o peor aún, traerían aparejado graves consecuencias en su vida y la de sus conciudadanos. Lo que se presenta como una caza del derroche tiene, a todas luces, consecuencias costosas para la nación. Esta enmienda quitaría del campo de la salud mental pública, donde está instalada – incluso legalmente (1) -,  y donde sigue dando pruebas, sin que ningún argumento lo justifique. Apelando a la Alta autoridad de Salud, esta enmienda no se basa en ningún rigor científico. Desde hace veinte años, los oponentes del psicoanálisis reciclan un informe del INSERM de 2004 cuyos desvíos fueron demostrados. Los estudios contemporáneos que se someten a los criterios científicos más rigurosos (ensayos randomisados, meta análisis) muestran más bien la eficacia del psicoanálisis a corto y largo plazo para la casi totalidad de los trastornos. Se lo presenta como equivalente a otras formas de psicoterapia, especialmente a las terapias cognitivo comportamentales (TCC). Mientras que en numerosos países reconocen el psicoanálisis como una oferta de tratamiento válida entre otras, ¿cómo los senadores podrían ignorar la importancia de estos estudios internacionales? Lo que distingue los enfoques orientados por el psicoanálisis es que no pretenden conducir a los sujetos a una supuesta norma reeducándolos, sino que les permiten por el contrario encontrar la vía de su singularidad en un vínculo de palabra – es una cuestión de ética para los practicantes que se orientan por este discurso. Esta enmienda, deseando no rembolsar a todas las prácticas orientadas por el psicoanálisis, revela una ignorancia flagrante de la organización de los tratamientos psíquicos en Francia. Contrariamente a lo que dejan pensar los redactores de la enmienda, el psicoanálisis no es una práctica marginal reservada a algunos consultorios privados. La orientación analítica está presenta en una parte muy significativa de los lugares que reciben el sufrimiento psíquico. La enmienda no afecta por lo tanto solo a prácticas específicas: amenaza la organización general del sector psiquiátrico público ya fragilizado por años de desfinanciamiento y de escasez de personal. ¿La enmienda se ampara en una racionalidad económica? Su aplicación provocaría catástrofes que costarían muy caras, humanamente y financieramente. Bajo el pretexto de “racionalizar el gasto público”, este texto apunta a imponer una visión única de la salud mental y querría deslegitimar todo lo que allí quebranta. Se trata entonces de un principio totalitario que manifiesta una voluntad de normalización y de empobrecimiento. Al designar a los profesionales que utilizan el psicoanálisis como aquellos que derrochan fondos públicos, cuestiona la libertad de práctica de los clínicos, la libertad de elección de los pacientes y la pluralidad de los referentes terapéuticos que responde sin embargo  a la complejidad del psiquismo humano al que ninguna consigna podría reducirlo salvo aplastándolo. Si bien la Caja nacional de seguro de salud no ha reembolsado nunca los actos de psicoanálisis, sí rembolsa, financia o cofinancia actos de psiquiatras, y de psicólogos o de las instituciones que emplean a ese personal para quienes la referencia al psicoanálisis es esencial. Pero mientras esos profesionales (que están en formación continua y certificada) acompañan cotidianamente a los ciudadanos que sufren – y especialmente con mucha regularidad a los grandes traumatizados (como ocurrió luego de los atentados del 13 de noviembre o como ocurre en ciertos hospitales militares franceses) – quisieran suprimir de repente esa posibilidad. Suponiendo que solo sea posible sin poner en peligro a todo el sistema sanitario francés y dejar abandonados a los más frágiles de nuestros conciudadanos (algunos de los cuales pueden volverse peligrosos para sí mismos o para los demás cuando no reciben más tratamiento), ¿cómo se haría concretamente? ¿Se procedería a una caza de brujas? ¿Se exigiría la auto denuncia y la renuncia de ese personal? ¿Se retiraría su título de médico a los psiquiatras que se orientan en el psicoanálisis cuando sabemos hasta qué punto hay pocos psiquiatras para absorber las necesidades? Y entonces, se decidiría también, con toda lógica, que conviene prohibir la enseñanza del psicoanálisis en las facultades universitarias de psicología y más allá? ¿Se pondría a esta disciplina ilustre, que documenta en abundancia y muy rigurosamente sus resultados, en el rango de práctica esotérica? Entre las grandes figuras de la cultura – sean artistas, científicos, escritores, investigadores, médicos, actores, abogados, periodistas…,- muchos de ellos han hecho público lo que le deben al psicoanálisis, numerosos testimoniaron deberle incluso la vida. ¿Se querría privar a los más desprovistos de nuestros conciudadanos de esta orientación tan preciosa con el argumento de que no tienen los

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