Argentina 2023

Argentina 2023, Textos y Entrevistas

Nessun dorma – por Ángel Orbea

Psicoanalista Fundador del IOM Tandil Votamos, ya no hay imaginación que resista, Milei presidente electo, acontecimiento a respetar. Mejor entonces decirlo así: “Nadie duerma”. Es lo que pedía la cruel princesa Turandot, que según el argumento de la Ópera, solo por tradición decapitaba uno por uno a sus pretendientes. Nadie duerma porque lo que se dice y se hace en gran medida ya se dijo y se hizo, nadie duerma porque hasta que no haya una cabal comprensión de lo que pasó con la elección estaremos en la nebulosa. Seguramente el antiguo escrito de Lacan, producto de su viaje a Londres en 1947, La psiquiatría inglesa durante la guerra, es hoy una guía indispensable en la encrucijada actual. Pero hoy resuelta la encrucijada, como en Edipo Rey, a mi juicio la nación puede que se arranque los ojos, y con sorna y sin vendas desde el suelo esos sanguinolentos ojos nos avergüencen con su yaciente mirada. Digo arrancarse los ojos por cuanto el gobierno entrante viene presidido de una serie de declaraciones y pequeños hechos y apoyos, que hace tiempo configuran lo que se podría claramente llamar “el pensamiento de la dictadura”, que desde entonces para LLA endosa sus posibilidades a favor de lo peor. Respecto a los fracasos de los gobiernos, no hay democracia que repare, hace 40 años que son letales para las mayorías, por cuanto la democracia es el verdadero significante vacío, un orden que produce desorden, que de la monotonía a la diversidad da para todos los gustos. Por algo Platón, al inferir que la democracia ateniense no salvo a la Polis, en el Libro VIII de La República afirmó que “la democracia es una forma de gobierno, agradable, bizarra, y anárquica”. No defiendo a lo que se va ni a Massa, a quien voté y no soy de izquierda, defiendo la democracia. Tengo en claro que lo que entra no es una dictadura, por cuanto desde hace 40 años el voto soberano designa al gobierno, y dictadura es aquel gobierno que se auto designa por la muerte, y por lo tanto sus actos están viciados de impunidad decidiendo vida y muerte de los ciudadanos. No habrá unidades militares que desplieguen grupos de tareas, claro está. En materia de política suele ser muy difícil liberarse de los fantasmas, y esto es un gran problema. Desde la época de Don Bernardino Rivadavia -primer hombre consagrado como jefe de estado, que además usaba zoquetes y calzones de seda francesa- suele ser cierto pensamiento el que está en el centro de la escena política. Así como hay un pensamiento populista, otro conservador religioso, hay también un pensamiento progresista impotente, que en algo tiene que ver con que Milei esté donde está. De Patricia Bullrich en paridad con la Vice Presidenta electa, el pensamiento de la dictadura encaja perfectamente. Lo han dicho, lo dicen, lo han amasado, los hemos escuchado, se los votó. No hay en esto “nosología de las voces” que valga. No hay “mensajes interrumpidos”, en menos de 10 días Milei y su combo estarán al frente de la república, y como decían los viejos sargentos cuando bailaban a la tropa, “ahora van a saber cuántos pares son tres botas”. Una vez más, ojalá me equivoque. La política centralmente es una cuestión de cuerpos, de cuerpos por la subsistencia, pero también por anhelos, por eso Jean-Claude Milner lo capta muy bien y redoblando la apuesta propone “una política de los seres hablantes”. Sobre esto comparto plenamente lo que en este mismo blog escribió la colega Ana Cecilia González, en su nota “Cuarto oscuro”, cuando afirma que “hay una insuficiencia de las categorías para explicar la catástrofe”. Agradezco a los colegas de este cordobés blog la encomiable tarea de permitir compartir la palabra libremente, sabiendo una vez más que “solo la ley trae libertad”. *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Las redes – por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Es vox populi la idea que Milei ganó porque ganó las redes. “Vox populi, Vox Dei”. ¿Será así? ¿Tendremos a partir de ahora un nuevo Dios? ¿Pero de qué clase de Dios se trataría? Tiene afinidades con la arbitrariedad de los dioses antiguos. Es vengativo, tiene el poder de crear semidioses y semidiosas y está sometido al poder del más allá. Aunque “las fuerzas que vienen del cielo”, frase utilizada por el presidente electo es una cita del libro 1 de los Macabeos, según wikipedia el nombre del autor de I Macabeos permanece ignorado, se trataba de un judío fiel y leal a su patria y su religión, y totalmente convencido de la justicia de su causa. Dioses del Olimpo, rabinos milagrosos, superhéroes, etc. Quiero señalar aquí el “totalmente convencido” que marca una certeza. Quizá esa certeza convenció a 14.476.462 personas que lo votaron. Es curioso escuchar a algunos votantes decir, cuando se los consulta por las propuestas dichas a los cuatro vientos de Javier Milei, que no lo va a hacer, que es algo que se dice nomás. Casi como si fuera un tiktok, del que nadie piensa que eso que se dice ocurre, son imágenes sonoras. En un reportaje que le hicieron a Michael Haneke en los años 90 sobre su película “Funny Games”, él dice que decidió hacer este film porque se daba cuenta que la violencia de los films americanos no trasmitía ninguna realidad de violencia. Todo el mundo sabía que el héroe se levantaría en el cuadro siguiente. En cambio su film, completamente inquietante y casi imposible de ver hasta el final, da una prueba de materialidad difícil de lograr en una pantalla. Quizá muchos de sus votantes piensen que Milei seguirá siendo un personaje de las redes, alguien que juega al León, a destruir maquetas del banco central, a disfrazarse de super héroe. Es posible que lo crean.  Lo que no es posible, nunca, es que eso no tenga consecuencias. ¿Cuáles? No sabemos. Por ahora escuchamos en el consultorio la angustia de algunos, el miedo de otros, la templanza, la sorpresa, el dolor.  Como psicoanalistas nos formamos en la materialidad de las palabras y ciertas palabras son performativas, es decir que por el solo hecho de decirlas producen lo que dicen. Por ejemplo, el juramento de un presidente de la Nación.  Y de ese juramento, pero no solo puesto que la República tiene tres poderes, van a depender muchos ciudadanos.  Esperemos que la dimensión humana tenga un lugar en la Casa de Gobierno y no solo los Dioses. *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Cuarto oscuro – por Ana Cecilia González

Psicoanalista en Buenos Aires Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana De nuevo, desde el inicio de estas elecciones eternas, y estimo que así será por los próximos años, experimentamos lo inexorable de la repetición en sus versiones más siniestras. Voy a referirme aquí a una, la que atañe a este foro, que es la insuficiencia de las categorías conocidas para explicar la catástrofe. Ni los conceptos de nuestra teoría ni los de nuestra triste historia política. Ni la freudiana pulsión de muerte, ni los dioses oscuros de Lacan, mucho menos la falaz teoría de los dos demonios, explican el escenario que enfrentamos. Sin embargo, el ejercicio de intentar comprender es una ética que nos concierne. Quizá se trata, como en la práctica, de perforar el concepto, manipularlo, deformarlo para hacerlo decir un poco mejor lo que no cesa de no escribirse, pero también, lo que irrumpe como acontecimiento inédito. Tras las PASO ensayé una operación de ese orden en este mismo foro, injertándole al viejísimo concepto de hipnosis la hipótesis del algoritmo como mecanismo que impide el retorno del propio mensaje en forma invertida, alimentando así, de modo incesante, la insensatez y el aislamiento del goce. Hoy descubro en Twitter una cuenta abierta en la víspera dedicada a recopilar y replicar los tweets de votantes de Milei arrepentidos. Quedé estupefacta: A DOS DIAS de la elección más significativa desde el retorno de la democracia, son muchos los que ayer, tras escuchar al presidente electo anunciar lo mismo que dijo una y mil veces en su campaña, se sorprenden y despiertan azorados al entender, por fin, el perjuicio enorme que se cierne sobre sus propias vidas. Tras las PASO recordé también la inquietud que me producía, cuando era pequeña, el “cuarto oscuro”. Ideado para contrarrestar el voto cantado y sus abusos, el término, por efecto de la polisemia significante, permite escuchar otros sentidos. Para los analistas no vale alegar mero costumbrismo, en España se le dice “cabina de votación”, en Uruguay, “cuarto secreto”. Aquí le llamamos así, cuarto oscuro… Y entonces hoy, entre ese recuerdo y los tweets arrepentidos, se me impuso la siguiente hipótesis: el pasaje al acto es ese momento sin pensamiento, en el que el sujeto, en su furia desesperada, se deja caer de la escena, como objeto desecho.  Oscuro es el cuarto en el que, a solas, el sujeto puede consumarlo, sólo para despertar a su peor pesadilla.  Resta por intentar ubicar, estrictamente desde la lógica que nos ocupa, cuál fue el entramado de significantes bombardeado sobre tantísimos sujetos para empujarlos a lo peor.  *Fotografía seleccionada por el editor del blog

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Cuando el negacionismo se instala en la cultura – por Silvia Geller

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.  Miembro de la New Lacanian School Los psicoanalistas conocemos ese modo de defensa característico de la psicosis que se llama forclusión. Esa operación indica que no existe subjetivamente ningún reconocimiento de lo que llamamos la Ley, que por el contrario tiene su presencia definitiva en el caso de las neurosis, y que se instala mediante la represión. Cuando la Ley queda forcluida no hay ningún registro en lo simbólico de su presencia, ergo solo se registra como ausencia de una Ley que solo puede aparecer bajo el modo alucinatorio, en lo real. Cuando un pueblo avala posiciones negacionistas, ya sea mediante la construcción de argumentos cualesquiera, o invocando la legalidad del arbitrario en la figura de autoridad, dicho de otro modo, cuando quedan autorizados los excesos y no se sancionan, lo que se produce es nada más ni nada menos que la desorganización social definitiva, porque no hay nada que regule un orden cualquiera. Cuando los personajes de LLA invocan la inexistencia del “Terrorismo de Estado” abusan con un mecanismo similar al de la forclusión, dejando por fuera cualquier inscripción posible de una Ley, con lo cual dejan expuestos a los ciudadanos a cualquier forma de barbarie. La consecuencia inmediata de este negacionismo en el pueblo es la sumisión y la increencia en cualquier modo de regulación por temor a ser castigados de una manera que solo queda por fuera de cualquier código consensuado. En definitiva, lo que prima de esta operación es la identificación a figuras arbitrarias que prometen el todo de la protección bajo la instalación de un orden alucinatorio: recordemos a Videla definiendo al “desaparecido” como una “entelequia”. La promoción de este negacionismo solo asegura arrasar con los principios éticos fundamentales que pudimos construir con nuestra democracia, sabiendo que solo es posible sostenerla en base a la presencia de una Ley.  Espero que podamos proteger mañana nuestra incipiente democracia. Porque el voto de mañana solo se trata de eso, es casi un referéndum, en el que hay que decidir entre: Democracia Si, o Democracia No. Apelo al sector de nuestra población que no haya quedado absorbido por el negacionismo de turno.

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La encrucijada – por Jorge Chamorro

Miembro del Consejo de la Asociación Mundial de Psicoanálisis Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana En el marco de una situación económica que se presenta como muy grave, donde cada uno aportó su granito de arena, algunos, mucho más que otros, nadie se considera responsable de lo ocurrido. SERGIO MASSAEn su discurso, desconoce su responsabilidad en la situación económica que nos aqueja gravemente. No solo en el último año, sino desde hace mucho tiempo, participa en la conducción del país. Relata todo lo que va a hacer como si hubiera llegado ayer a la política argentina, verdaderamente insólito.Se trata de un sujeto que se maneja con una impunidad sorprendente. Con esta posición, anuncia como actuará si él llegara a ocupar el lugar de la presidencia. No podemos olvidar que acompaño a Cristina Kirchner en el trabajo de degradación de la figura presidencial hasta hacerla desaparecer y ….finalmente con una amplia sonrisa, ocupa el lugar del presidente degradado.Por supuesto que se trata de un hábil sujeto, que representa lo que alguna vez se denominó, la viveza criolla. Lo demostró en muchas oportunidades y su consumación, cuando vapuleó a Javier Milei en el último debate. JAVIER MILEI.No cabe duda, que resulta muy difícil imaginarlo ocupando el lugar de la Presidencia. Sus asesores le ruegan que no se descontrole, pero, cuanto puede durar este control? El descontrol en Milei no es coyuntural, es de estructura. Milei es la fragilidad, nadie de los que los rodean, creen en su consistencia y en su estabilidad.Su ideología, tiene dos caras: la económica, que comparte muy probablemente con Massa, Macri y muchos otros. La otra cara, es una ideología inaceptable en nuestro país, que amenaza de palabra a la democracia, introduciendo temas sagrados para los argentinos como el lugar que ocuparon los militares en nuestra historia, la arrogancia aristocratizante de esos militares que despreciaron a la sociedad civil y pisotearon a la democracia todas las veces que tuvieron oportunidad. LA DICTADURA.Se ha banalizado esta palabra, hasta degradarla como si no tuviéramos la experiencia de lo que es una dictadura. Las nuevas dictaduras son las que duran 4 años y se van por decisión eleccionaria. Alcanza con un supuesto desaparecido, para hacer presentes los 30.000 que hubo. Por momentos, aquellos que ven fantasmas dictatoriales y dictaduras por venir, construyen ahora lo que fue, será que no soportan la democracia que supimos conseguir? Los traumatismos son así, amenazan con repetirse. QUÉ PASO?Resulta muy evidente lo que pasó y sigue pasando. Los votantes de Massa en su mayoría, se autoperciben de izquierda, pero los representa un sujeto que perciben de derecha. Porqué no los ha representado De Pedro, Grabois o Kicillof? Estoy seguro que todos los votantes del último vivillo se sentirían mucho mejor, más éticos, más alegres y convencidos en la medida en que sería un proyecto de país más acorde con sus ideas. Qué paso? Muy evidente, entendieron que perdían la elección.Está mal perder una elección? hay que hacer cualquier cosa para ganarla?. Creo fervientemente que los fracasos son fértiles, de allí podría nacer un movimiento autentico, que sacara a nuestro país de la caída crónica.Los astutos ganan primero y después pierden para siempre, pero dejan muchos daños en el camino.Cristina, considerada una política inteligente, con jugadas brillantes, abre la misma puerta. Ganó la elección colocando a un sujeto que todos desprecian, se llama victoria pírrica. El que gana, pierde, lástima que el chiste costo muy caro a los argentinos. Se autoperciben del “campo popular” pero no miran el espejo de la pobreza provocada por sus inteligentes astucias.Un condimento esencial de cualquier democracia es saber perder. Harán sus miserables negocios y se irán, ninguno tiene la vocación de construir un país del que todos estemos orgullosos. En conclusión, nos encontramos en una encrucijada frente a esta votación. Los votantes en la previa hacen piruetas. Dicen “nó a Milei”, se ve que aprendieron la jugada astuta, no dicen, voto a Massa. Pilatos es el maestro. La elección del voto ya no es un problema ideológico, sino subjetivo, quizá de esta experiencia los votantes de cada candidato puedan extraer un aprendizaje.Lástima que no hay revancha en estos actos. Lo coherente seria decir: Nó a Milei y nó a Massa. Barajar y dar de nuevo. Una ficción que nos ayudaría mucho. Si así no fuere, las certezas vienen de la locura. 18 de Noviembre, 2023

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“Se comienza por las cosquillas, se termina en la parrilla»- por Ángel Orbea

Psicoanalista, Fundador de la delegación IOM Tandil  Presidente del Colegio de Psicólogos Distrito VIII Buen día Zadigneros.  En el capítulo III  de  Ser y tiempo el maestro Alemán sostuvo que el miedo es una tonalidad  afectiva fundamental hacia  una apertura al mundo.  Más allá de la significación ontológica del miedo,  en nuestro país en la  ocasión vemos como en el contexto electoral final se incrementa el accionar de ciertos grupitos que en las redes fustigan con violencia a favor de LLA. Tenemos que no son solo amenazas virtuales, y hasta candidatos y personajes del entorno de Milei ofenden la democracia.  Nuestra democracia tiene un karma; “porque salió de la dictadura esta contra la dictadura”.  Mal o bien,  en 40 años este principio de alguna manera establecido por Don Raúl Alfonsín es una prueba de amor de los Argentinos. Claro que esta expuesto al tiempo, y quizás a  las nuevas generaciones  ya no les llega. No llega tampoco la economía, ni tantas cosas, que consolidan lo que configura un “fracaso de la generación de la democracia”, entre los que me cuento. Pero hoy  es un deber (Sollen) recordar aquel anatema lacaniano de “se comienza por las cosquillas se termina en la parrilla”.  Ya no hay dudas; de  ganar el gobierno Milei, estos personajes y sus grupos declinaran todos los principios en que se cimento nuestra democracia.  En otro contexto, por caso conviene  recordar a la CNU, o al CDO, en los 70  grupos de derechas  violentos,  que se integraron al estado dando lugar a la siniestra AAA.   Claro que estamos lejos, pero  con Milei en el gobernó  quizás  a más de un colega  le toque comer una milanga,  mientras en la mesa  siguiente departe amablemente el Tigre Acosta.   Entonces un voto debe tener plena coloratura, antes que emocional, el blanco puede ser lo peor.  Fotografía seleccionada por el editor del Blog.

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Una decisión afectiva absoluta – por Roque Farrán

Investigador Independiente (CONICET)Director del Programa «El giro práctico en el pensamiento contemporáneo»(CIECS-UNC-CONICET)Miembro del Programa de Estudios en Teoría Política (CIECS-UNC-CONICET) No son lo mismo: Massa o Milei. No me refiero tanto a sus personalidades como a lo que representan. El primero representa la continuidad de la democracia, con todas las limitaciones y contradicciones que conocemos, pero con la posibilidad cierta de seguir disputando en el seno de sus instituciones mejores condiciones de vida. Es la afectividad diversa que solicita una vida en común. El segundo propone instaurar un régimen antidemocrático, reivindicando todo lo peor que también conocemos, cerrando o haciendo implosionar las instituciones públicas en función de un mercado desregulado de bienes, órganos, seres vivos y lo que sea. Es la irracionalidad misma al poder. Estamos ante una elección básica, conducidos a un principio de lógica clásica: el tercero excluido. Ante la imposibilidad de una tercera opción, en un campo conceptual delimitado, negar la negación es una afirmación. En este caso, negar el negacionismo es afirmar la vida. La vida política, la vida democrática. La decisión es histórica en sentido fuerte: no se trata de invocar distintos momentos del pasado donde se hicieron alianzas impensadas, donde el malestar de la vida en común condujo hacia lo peor; se trata de afirmar la historicidad ontológica de lo que nos hace ser como somos y la posibilidad de dejar de existir definitivamente.  No estamos ante una elección entre más o menos lo mismo, continuidad o cambio, sino ante una decisión absoluta: la posibilidad misma de sostener o no la existencia. Y tenemos que saber algo, la decisión es profundamente ética: si no deseamos seguir viviendo no podemos exigir a otros que también mueran con nosotros. La lógica inexorable, la ontología fáctica, la historia y la ética anudan así la razón de los afectos. Pero es necesario remarcar la implicación material en este asunto: hablar en primera persona. Algunos sentimos hartazgo, otros miedo, horror, angustia, casi todos estamos agotados, exhaustos, cansados de la incertidumbre generalizada o la amenaza constante de lo peor.  Lo principal aquí es no restarles valor a los afectos, entender sus razones con rigor y método: estamos ante un peligro real inminente. El tratar de minimizar o subestimar los estados anímicos aludiendo a “campañas del miedo” o lógicas políticas, en este contexto, resulta canallesco o perverso.  Pero también tenemos que entender las razones de la denegación afectiva: el modo de relatarnos que difunden los medios pasa esencialmente por ahí, casi nadie asume nada en primera persona, haciendo cuerpo y pensamiento lo que nos afecta en común; todo funciona en la lógica de la delegación y el fetichismo: nos han acostumbrado a suponer intenciones, a sembrar sospechas, a calcular movimientos imaginarios, antes que a entender cómo nos afecta cada determinación social y qué podemos hacer con ello efectivamente.  Por eso, hoy más que nunca, la razón está en los afectos. Y la decisión es por sí o por no. ¿Deseamos continuar con la vida democrática, sí o no? Porque las consecuencias serán inexorables. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Hay delirios y delirios – por Liliana Rossi

Psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana En coincidencia con el tema de nuestro próximo Congreso AMP, en el terreno político se ha puesto sobre la mesa el debate sobre la Locura y la propuesta de que los candidatos sean sometidos a un psicotécnico que evalúe su capacidad o no para aspirar al máximo cargo de conducción del país.  No es necesario hacer la lista de los fenómenos, -no discretos sino expuestos-, que generan dudas sobre uno de ellos en particular. Algunos ciudadanos, identificándose como psicoanalistas, han tomado a uno de los candidatos como un caso, y arriesgan inclusive un diagnóstico.  La afirmación universal Todo el mundo es loco, es decir delirante, proferida por Lacan hacia el final de su enseñanza, no excluye el estudio de las formas de delirio particulares.  Dar sentido a lo que no lo tiene ya es delirar. Sea del tenor que fuere, – mitológico, edípico, religioso, y por qué no científico o político-, desde esta perspectiva, el delirio es generalizado.  Las subjetividades son atrapadas por la in-creencia o la certeza.  En cualquier caso, el Amor –que haría al Goce condescender al deseo- está en déficit.  ¿Cómo no percibir el eco de estas cuestiones en nuestras sociedades? Las religiones tradicionales vienen fracasando a la hora de influir para que sus fieles lleven sus principios a la práctica. O ésta se reduce a los rituales, sin trascender a las instituciones -familiares y sociales-. Los líderes religiosos caen bajo sospecha de servir a intereses políticos. Su palabra, como mensajeros del Dios que no habla, es degradada. Y cuando los dioses se tornan absolutos y quedan en silencio, aparecen otros afectos.  Formas de amor -muerto, mezquino, egoísta, narcisista, etc.  Al mismo tiempo, es posible despertar el odio, la certeza en la malignidad del otro. Odio que proviene del rechazo primitivo que el yo segrega hacia el exterior, lo ajeno y el desconocimiento característico de su formación, hace ignorar que eso ajeno está en el interior del ser y que el odio a lo otro es, a la vez, odio a sí mismo.  Es la base sobre la cual se montan ciertas formas actuales de discurso político con retornos más feroces del discurso del amo y surgimiento de nuevos Dioses que destilan su locura segregativa.  No deja de sorprender que hoy “la cosa” se diga sin velo, derramando la baba de su lengua, de arriba hacia abajo. La tontería o la canallada resultan especialmente promovidas. Los desorientados son orientados por los algoritmos.  Hay delirios y delirios.  Sabemos que nuestra práctica del uno por uno, –como anunciaba Freud- no alcanza a constituir una respuesta sobre el malestar en la civilización. El discurso del psicoanálisis, fuera del dispositivo, puede proveer una lectura que anticipe los signos de los delirios que atentan contra la convivencia democrática y -por ende, contra la posibilidad de su práctica.   ¿Frente a esta demanda concreta lanzada en la arena política, como se situará entonces el psicoanálisis de la orientación lacaniana? Psicotécnico ¿si o no? ¿Qué herramientas en su lugar?. No sabemos si tales propuestas llegarán al Congreso, pero anticiparse implica que una red de incidencia política se amplíe y no retroceda en tomar el guante. Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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Carta a los jóvenes. El derecho y los deberes – por Silvia Baudini

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana Ya estamos ahí. El domingo se decide si los próximos cuatro años en nuestro país se regirán por una vida democrática o por un totalitarismo brutal, donde las palabras perderán su sentido social y pasarán a ser armas mortales.  No estamos frente a la grieta sino a un abismo, el abismo de “cada quien para sí mismo”.  Sin regulación el imperativo del superyó tomará el mando. El “mercado”, significante supremo, sin el velo de las verdades mentirosas, ejercerá una presión voraz sobre cada uno.  Los jóvenes saben hoy que no hay ninguna tradición que ampare y sobre la cual descansar, desilusionados y con razones escucharon hasta el hartazgo la voz cruda que dice la Verdad, una que puede decirse toda. Recuerdo aquí a Lacan en su texto Televisión, aún no había redes sociales, cuando dice que decir toda la verdad es imposible. ¿Pero qué pasa cuando ese imposible es vulnerado? Es el horror, mucho peor que el miedo.  Por eso esa Verdad es terrible, pero a la vez es hipnótica. ¿Cómo salir de ese efecto de posesión? ¿Cómo no quedar aturdido y siervo de esa masacre verbal? ¿Cómo no identificarse con lo peor? ¿Cómo hacer que el otro vea lo que no ve? Los analistas nos formamos en un saber que se mide por sus consecuencias, y estas no pueden anticiparse. Pero sí puede hacerse un cálculo cuando se trata de un discurso . La gran ilusión que fomenta el discurso libertario no es el “problema” de los derechos. Un joven decía recientemente en un video viral que la falta de cloacas o de agua corriente daba cuenta de que no tenía ningún derecho que perder. La cuestión no es solo la perdida de derechos sino la ilusión de que ya no habrá deberes. Se trata de un recreo perpetuo. Sin padres, sin maestros, sin jefes, sin Otro de ninguna naturaleza…humana. No tener cloacas o agua corriente no es idéntico a no tener derechos. El discurso libertario hace equivaler la pobreza a un asunto de culpabilidad: si sos pobre es porque querés o porque te gusta, porque no sos gente de bien.  Si la libertad avanza dejará a su paso un tendal. Es una verdad horrible que es difícil de pronunciar, porque para lo humano la verdad no puede decirse toda, y eso para todo ser hablante.

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¿Qué se juega en esta elección?- por Emmanuel Biset

Dr en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba y París VIII  Investigador de CONICET  Docente en la Universidad Nacional de Córdoba Siento que estamos todos cansados. Estamos cansados porque todavía no terminamos de procesar una pandemia que nos desacomodó la vida. Estamos cansados porque luego vino la montaña rusa de la inflación que no nos deja en paz. Estamos cansados porque estamos bombardeados de noticias horribles: desde masacres en otra parte del planeta a desastres ambientales por todos lados. Estamos cansados porque vivimos o escuchamos situaciones de inseguridad. Estamos cansados porque ha sido un año electoral demasiado largo: muchas elecciones, todo el tiempo hablando de política. A veces creo que solo queremos un poco de tranquilidad. Poder comer un asado con amigos, reírnos un rato, brindar por las cosas que valen la pena. Que las cosas se vayan acomodando, aunque sea de a poco. Que la inflación vaya bajando, que exista trabajo para todos, que podamos crecer. Que las escuelas y los hospitales funcionen bien. No mucho más, poder estar con la gente que uno quiere, poder proyectar cosas en la vida. En las pequeñas cosas se nos va la vida. Y está bien. Posiblemente solo busquemos eso: la tranquilidad después del trauma que provocó la pandemia y después de la locura de una inflación descontrolada. Estamos todos ahí, pensando cómo lograr que la preocupación afloje un poco para que cada uno pueda seguir con su vida. Pienso que a veces vemos la política como el show de quienes aparecen en la televisión, pienso que a veces pensamos en la política como algo lejano de gente que vive en otro mundo. Pienso en estos días, un poco preocupado, que hay otra manera de pensar la política: lo que hace posible la vida. Hemos construido un país a lo largo de los años del cual nos quejamos mucho. Esta bien quejarse: queremos que las cosas funcionen mejor. Sin embargo, es un país que con todos sus problemas sigue haciendo mucho. Me resisto a pensar que en este país todo es un desastre. Claro que hay mucho, muchísimo, para mejorar. En eso creemos todos. Pero por muchas cosas es un país hermoso: por su gente, por sus lugares, por todo. Creo que está bien quejarse para mejorar, no creo en nada que expanda el desánimo, la tristeza, el odio. Estos días estoy preocupado. Duermo mal. Estoy inquieto. Paso mucho tiempo viendo redes sociales. Prendo la televisión para ver programas atestados de políticos. Me preocupa que por estar cansados terminemos votando a alguien que grita todo el tiempo en la pantalla. A alguien que lo único que propone es destruir. A alguien que está enojado: que aparece indignado, que odia muchas cosas. A alguien que pone en duda las cosas que sabemos hay que defender: no podemos seguir destruyendo el mundo en el que vivimos, no podemos odiar a quienes tenemos al lado, no podemos aceptar que todo se venda o se compre. Muchas veces vemos lejos a la política y a los políticos. En esta elección creo que se juega otra cosa: la diferencia entre odiar y cuidar. Entre el enojo del que grita odiando todo, que apuesta que todo estalle, y la serenidad de quienes todavía apostamos por cuidar algo del mundo, por cuidarnos entre nosotros. Sabemos que cuando todo estalla los mas débiles son quienes sufren. Tenemos la responsabilidad de cuidarnos, de seguir defendiendo las cosas que hemos construido. No porque todo esté bien. Hay muchas cosas que tenemos que cambiar. Mucho. Pero sabemos que destruyendo, odiando, gritando no se llega a ningún lado. Este 19 de noviembre voto a Sergio Massa. No porque crea que todo está bien. No porque no sepa que hay muchísimo por mejorar. Simplemente porque no creo que el odio, la destrucción, que todo estalle nos va a llevar a un buen lugar. No quiero odiar a mis vecinos, no quiero pelearme con la gente que vive en este país. Con tranquilidad quiero que sigamos construyendo un país mejor. Y eso, al final, me llena de esperanza: que podamos después del 19 de noviembre hacer un país con todos adentro, cuidándonos y no odiando, para que la vida acá sea posible.

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