CARAJO

Juan Tchechenistky

Economista

Exageremos brutalmente.

Supongamos un estado omnipresente.

Un ejército de desocupados mantenidos pobremente por ese mismo estado.

Planes sociales para todo el mundo.

Un 50% de pobreza en la población

Piquetes cortando el tránsito en todas las calles.

Drogas circulando en todos los barrios, ricos y pobres.

Palabras vacías de contenido, promesas de momento sin consistencia.

Un líquido voraz e inútil invade todo esfuerzo.

Una clase política desorientada, sin rumbo claro, saltando de mata en mata, muy por detrás de algo planeado, consensuado y ejecutado.

Gritando y en huida.

La decadencia de años se acelera.

Y en un nido de un árbol de ese bosque contaminado, un pequeño mesías, desapercibido, promete con voz firme algo distinto.

Mesiánico, anuncia destruir todo lo malo de esa exageración, dejando solo lo bueno.

Y lo que empieza en un árbol termina invadiendo todo el bosque, como un hongo feliz, pequeño, insidioso, pero que lee mejor que otros cómo decir que cura al animal herido de su larga enfermedad

Y es tan abrumadora la promesa, tan absoluta, que se cree.

Se cree porque todo lo anterior, sin que nos diéramos cuenta, había perdido su sentido para todos nosotros.

Llena, como el nido de la serpiente, el enorme vacío que se vive.

Debemos aceptar que el origen de esta teoría apocalíptica es verdadero.

¿Cómo se agujerea un todo tan perfecto?

No hay crisis largas y profundas, no hay decadencias sostenidas, sin propuestas apocalípticas, que barran con todo lo anterior por inútil.

Esta es una de ellas, una más diríamos.

Dado nuestros antecedentes, parece de corto aliento.

Pienso que solo dos posibilidades asoman a futuro en este esquema.

Una, que sea tan brutal que el cuerpo social no lo resista, anarquizándose.

Dos, que sea un bluf, convirtiéndose el tal mesías, a poco de logrado el poder, en un político tradicional, de la misma casta a la que prometió eliminar.

Y en cualquiera de los dos casos, bajar del carajo, que fue el principio de la historia, se convierta en irse al carajo.

Otro final.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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