Botar lo nuevo

Esteban Stringa

Psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana.

Incluir la historia para dar sentido agrega algo al contexto de lo nuevo. La historia argentina, la que nos contaron, se puede sintetizar en la lucha a muerte de dos bandos irreconciliables. Desde el eufemismo de llamar Unitarios y Federales a más de cuarenta años de una guerra civil sangrienta, llena de odio. El matadero es uno de los capítulos de nuestra historia censurados y rellenados con alguna verdad-mentirosa. 

En sentido lógico, la “y” no es un conector que fusiona a unos y otros llenos de amor sino que es la intersección que une y la disyunción que separa. Ni uno ni otro verificable, dice Lacan, da el lugar para la invención del tercero que anuda. Para que no sean dos clases excluyentes es imprescindible una tercera posibilidad que inscriba lo inclasificable. Al inicio de la conversación de Los inclasificables…,J.-A. Miller dice que si no se establece una tripartición entre dos clanes, algo en la orientación estructural no resiste, el sistema no establece formaciones equivalentes, permutaciones o términos medios. Ambos bandos en la Argentina, de maneras muy diferentes y algunas hasta criminales, sostienen que la solución a nuestros problemas es que el enemigo desaparezca.

La sucesión de unos y de otros en el poder se ha planteado siempre como un corte abrupto, siempre, para ajustar o para repartir, estamos empezando. Una forma más disimulada de la desaparición sería la novedosa idea de destruir las obras de los enemigos, como nos promete un candidato, sobre todo algunas de las que muchos argentinos estamos orgullosos. Tampoco eso es nuevo, en el siglo XIX, J. B. Alberdi, hombre liberal, concluía, casi como una ley, que lo que hizo el gobierno anterior se anula sobre todo si sirvió.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Scroll al inicio