Ahora el tiempo de la poiesis

Lic.  Angel Orbea

Psicoanalista, integrante del nudo La libertad del deseo

Queda poco tiempo, aunque 40 años de democracia dan el contexto. Son también 40 años de orientación lacaniana los que desde el domingo 12 pueden entrar en un cono de sombras.

¿Seremos considerados “zurdos” desde el estado? O lo que venga después de las elecciones nacionales quedará ahí nomás.

 Si Lacan subrayó con pintura indeleble su “real sin ley”, hoy un sin ley atraviesa la ciudad. El nombre de ese sin ley es un movimiento que se afirma hoy como el total fracaso de la generación de la democracia, que como reverso de este sin ley está cada vez más enredada en cuestiones de denuncias, causas, amparos, previcación, etc. Pareciera que la política Argentina hoy está francamente contradiciendo a Jean-Claude Milner en aquello que “la política es asunto de seres hablantes”.

 El domingo pasado una gran mayoría votó sin hablar de política. Esto confirma el total fracaso del progresismo militante, que solo obtura lo que el acontecimiento abre.

Si un acontecimiento se nombró como “Nunca más”, este se perdió a manos de un gobierno que en los 90 entregó el capital del estado, mientras caíamos en la ignominia de tomar café con genocidas en la mesa vecina, lo que me obligó en Tandil a tomar café en mi casa. Mas luego otro acontecimiento instaló los juicios a los genocidas, y así volví a las mesas de café, mientras los genocidas rumbeaban para el penal, y cierta democracia me volvió a entusiasmar.  Esto último ya se está perdiendo,  y nos quedaremos sin acontecimiento  pero  con democracia.

Solamente considerando que el ascenso de Milei del domingo, por su gestualidad vacía digno discípulo de Giles de Tourette, es solidario también del total fracaso de la política basada en la praxis y la actuación, que ha conducido las normas y la acción de la aplicación de la política basada en el poder, la fuerza, y el marketing, podrá venir algo diferente, que de serlo no será otra cosa que una poiesis.

Tal como lo ha reiterado Giorgio Agamben, la praxis es un fin sin medios y la poiesis un medio con fin, entre ambos solo una chispa que por ahora es solo el principio de un gesto que rompa la inercia de esta locura que se avecina. Un gesto que se llama parletre, pero  que aún está por advenir.

Ojalá hagamos masa equivocándonos

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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