
Un relato podría comenzar de esta manera: “…cuando emergía de ese ambiente sórdido, resulta que a los diecisiete años, gracias a que frecuentaba lo de Adrienne Monnier me topé con Joyce. Así como asistí, cuando tenia veinte años, a la primera lectura de la edición que había aparecido de Ulises.”[i]
Podría continuar desde la mirada del librero: “el vino un día, muy amablemente, con mucha sencillez. Sus visitas era por completo imprevistas, improvisadas. El siempre estaba apurado. Él llegó un día y le dijo: “Estoy apurado, tengo a alguien en el diván” (Risas)… Pero él no venía para buscar algo. Venia para ver a un librero y charlar diez minutos, un cuarto de hora, porque todo pasaba muy rápido”[ii]
Dos perspectivas: una desde el testimonio del encuentro inaugural con una obra y un autor, en un lugar muy especial -incluso fundamental, porque sin ese lugar no se habría producido el encuentro, que 60 años después es el hito fundamental de una renovación de la experiencia analítica-; en la segunda podemos ubicar el impacto de la presencia de Lacan en un librero, contado con las variables de una experiencia temporal. Tiempo y presencia, no hacía falta más.
Jordi Carrión, escritor y ensayista español, plantea que cada librería condensa el mundo[iii], porque citando a W. Benjamín, “una librería pone manuales sobre el amor junto a estampitas de colores; hace cabalgar a Napoleón en Marengo junto a las memorias de una doncella de cámara y, entre un libro de sueños y otro de cocina, hace marchar a antiguos ingleses por los caminos anchos y estrechos del Evangelio.”
En esos mundos condensados se producen encuentros muy particulares, por ello este mismo autor en un ensayo posterior titulado Contra amazon, describe una situación simple pero muy compleja a su vez: “los libros se mueven en un cuadrado en cuyos vértices encontramos a las editoriales, las librerías, las bibliotecas personales y las bibliotecas colectivas. Los lectores estamos en el centro centrifugo de esa circulación incesante.”[iv]
Gracias a habitar ese centro, podemos hacer la experiencia de constatar que, cuando nos acercamos a una librería o biblioteca de barrio, no toda la información está en la web, sino que hay destinos y azares, buenos encuentros y malos encuentros, que pueden cambiar una vida.
Esta cuestión nos lleva a plantear la siguiente pregunta: si las librerías y bibliotecas de barrio desaparecen ¿Qué lugar le queda al lector y a las nuevas censuras por venir?
El principio de no abyección: una propuesta de ley que bajo los imperativos de una lógica de mercado, empuja a rechazar las cuestiones del amor, no estará nunca a favor del discurso analítico y menos de las formaciones del inconsciente, materia fundamental de los análisis que vendrán.
[i] Lacan, J. El seminario 23. El Sinthome (1975-1976). Pag. 160. Ed. Paidós. Bs. As. 2006.
[ii] Clavreuil, B. El doctor Lacan y su librero. Pag 386-387. Ornicar? Lacan Redivivus. Bajo la dirección de Jacques-Alain Miller y Christiane Alberti. Ed. Paidos. Bs. As. 2025
[iii] Carrión, J. Librerías. Pag 34. Ed. Anagrama. Barcelona. 2013.
[iv] Carrion, J. Contra Amazon. Ed. Galaxia Gutemberg. Barcelona. 2019.
