Mediación y Separación

Una reflexión acerca de la Conversación, del 19 de diciembre, “Política y Religión”. Existe una política del Psicoanálisis, su mayor y único principio es la autonomía del discurso analítico, que mantiene la diferencia absoluta con los otros discursos. Se trata de incidir y de cómo concebiresta política, con sus principios y su ética, en el campo de la política ciudadana; sin ceder nada de ellos, por supuesto. Pues, además es una política que concierne a la formación del analista.

La resonancia de dos significantes, mediación y separación,  en la noche de la conversación con nuestra invitada, me permitieron captar que, la religión, provista de estascategorías, procedentes del discurso de la filosofía, en su lectura, sobre la historia, los hechos, el tiempo, tanto como experiencia o como práctica, aprehende algo de lo ininteligible, tomando a su cargo ese real. Es a través de estas categorías, que lo mediato y lo inmediato, en el plano de la realidad objetiva, o como Freud y Hegel la denominaron, wirklichkeit, realidad efectiva, las interrelaciones, condicionan la determinación concreta, de la “existencia de una cosa”. Es así como la religión en su lectura, por medio, de estas categorías, construye sentido, exalta las figuras simbólicas de la tradición en la que estáinscripta, ordenando así una comunidad.

Podría decir, que exactamente, a contrapelo, del discurso analítico, que cuenta con fórmulas, como nos lo enseña el Dr. Lacan, fórmulas, que nos permiten dar cuenta de las paradojas del psicoanálisis, respecto del sentido común. J.-A. Miller, en su texto, Perspectivas de Política Lacaniana,dice, que “…el mundo no se someterá al deseo del analista. Nos corresponde actuar a través de las mediaciones complejas para que este deseo dure…”, entiendo a esta mediación, no como una articulación allí donde no la hay, sino una mediación que permita, cada vez, un calce posible del discurso analítico, para una posible incidencia. La categoría de separación, podría decir, es para el psicoanálisis, la transformación del deseo neurótico al deseo del analista. El deseo del analista hace del analista un separado. Es de un modo separado que el analista está en un colectivo, y desde allí es que podrá leer para dirigirse al campo del Otro social.

Florencia Menseguez

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