En marzo del año 2017 y frente al posible y revulsivo triunfo de un partido nazi en las elecciones de Francia escribía esto:
Antes de que sea tarde,
Luego de un prolongado silencio, resultado de la “humillación de nuestro tiempo bajo los enemigos del género humano” ien 1946 Lacan vuelve a tomar la palabra para indicar que la infatuación del poder y las astucias de la razón van de la mano. Pasaron 70 años y estamos un minuto antes de que Francia y por ende el mundo, corra el riesgo de tener que “beber de mañana, de tarde, de noche y a mediodía la leche negra del alba”ii.
El pueblo, esa inquietante categoría del género humano, es un hecho, se equivoca. Pero, rectifico, ¿no es acaso una emboscada de la cobardía afirmar que se equivoca? Sí, sin duda lo es.
Lo que se nos presenta y de forma alarmante no es solo que el pueblo se equivoca, sino que toma decisiones en nombre de la decepción, del pesimismo, de la increencia, del desprecio, a veces de la desesperación y del desamparo.
Hasta aquí vamos, pero cuando esas decisiones se toman en nombre de una supuesta coherencia que solo deja tranquila a la pequeña y cómplice conciencia burguesa de espíritu sensible y de izquierda, ¡qué triste! esas decisiones demuestran no ser más que variadas formas de la cobardía.
Lacan afirma en el 46 que el movimiento del mundo nos exige y nos exige, a los psicoanalistas, una posición ética frente a los peligros que trae la voracidad de la serpiente. Estemos atentos ya que asoma la “otra alma” de Francia, “aquella que deportó a Dreyfuss a la Guyana, aceptó a Hitler y siguió a Pétain”iii.
Parece inconcebible y como surgiendo de una terrible pesadilla que, menos de dos años después, y frente a una mirada a veces indolente, otras veces complaciente, el mundo vuelva a estremecerse frente a un nuevo asomo del Dios Oscuro: Bolsonaro es el nombre esta vez.
Qué graves e imperdonables errores deben haberse cometido para estar nuevamente al borde del abismo! digo nuevamente porque claro es un abismo a la segunda potencia, no cesamos de estar al borde del abismo por estos territorios del mundo. El abismo de la corrupción lleva a otro abismo, el del totalitarismo fascista, xenófobo y sobretodo antidemocrático.
Democracia débil, corrupta y precaria pero democracia que de todos modos hay que salvaguardar a pesar de sus inconfesables pecados y de sus impresentables dirigentes.
En algún momento deberemos preguntarnos qué clase de deplorables dirigentes engendramos, sostenemos, apoyamos, votamos y más de una vez encubrimos.
Pero no, no es este el momento. Este es el momento del repudio más decidido y generalizado para impedir que un personaje de la talla nefasta de Bolsonaro pueda gobernar Brasil.
El peligro no es inminente sino que ya se apoderó de nosotros y el terror también. Es por eso que hago mías las palabras de Manuel Castells, cuando en su reciente carta abierta exhorta a que: “cada uno haga lo que pueda” para pronunciarnos en contra de la elección del totalitarismo fascista en Brasil.
Graciela Esperanza, octubre 2018
i Jacques Lacan . Acerca de la causalidad psíquica , Escritos 1,siglo veintiuno editores argentina s.a., Buenos Aires, 2008.
ii Celan Paul, Fuga de la muerte, Obras Completas , Editorial Trotta, Madrid, 2000.
iii Levi , Primo, Un lager a las puertas de Italia, Vivir para contar, Alpha Decay, Barcelona, 2010.