El reverso de la rebelión

El marco en el que se dan los sucesos ocurridos en Chile, en los últimos días, y que aún continúan, es muy diferente a aquella, ya antigua, rebelión, que el escritor situaba en su Ensayo (1). Una rebelión como consecuencia de que, en su tiempo, habían mejorado las condiciones de vida de las clases populares, donde las comodidades de las que disfrutaban, los había llevado a una abulia generalizada, pensando únicamente en sus derechos, sin reconocer sus obligaciones y despreciando a las jerarquías.

Hoy las rebeliones a las que asistimos , se dan en un sistema capitalista mundial, que no sólo es su poderío económico -financiero, como un elemento exterior, a la vida de los sujetos; sino que estamos adentro de él, es “…el mundo… el medioambiente en el que vivimos…”(2) que con su lógica circular e ilimitada, ha capturado los cuerpos, dando muestras más que suficientes, de los estragos producidos en enormes procesos de segregación, efectos de privación, de exclusión y opresión sobre los sujetos; un sistema diré, incompatible con la vida.

Recientemente, por estas horas, la alcaldesa, líder boliviana del Movimiento al socialismo, que fue amenazada y secuestrada por la oposición, con el fin de que renuncie a su lucha; luego de su liberación declaró que, por el proceso de cambio, dará su vida.

Es la apuesta, pagar con su persona, hasta las últimas consecuencias.

La rebelión en este contexto deviene sobre el cuerpo del parletre, es algo que no se delibera, se experimenta, se hace, “eso se siente”

J.-A. Miller (3), nos dice que el acto de rebeldía sería análogo a la apuesta de Pascal, que implica poner en juego la vida, hacer de la vida una apuesta, a condición de que el Otro exista., y en vistas a una retribución por parte de ese Otro, que para Pascal es Dios.

Las rebeliones hoy no se inscriben en la fe, ni tienen el estatuto de una revolución, que requieren de mucho tiempo para instaurar la configuración de un nuevo orden. Diría, que señalan un acontecimiento del encuentro instantáneo del sujeto con lo imposible de soportar; y que cuando el acto de rebelión apunta al Otro, ese movimiento se cierra en bucle y perfora al mismo sujeto, pues, es su propia vida con la que hace su apuesta.

La vida para el psicoanálisis es lo que el Dr Lacan llamó sustancia gozante, goce. Que es una experiencia singular, de malestar y placer a la misma vez, que se siente en el cuerpo.  Esa experiencia de goce, que lleva en su interior el acto de rebelión, como lo imposible de soportar, es en el propio cuerpo del parletre. Un cuerpo como conjunto vacío, que no tiene un lugar que aloje ese goce. “…Cuando el cuerpo goza se desvanece. No puede captarse a sí mismo” … (4) Entonces en la experiencia de tener un cuerpo (experiencia que se da a partir de que una palabra pasa al decir), el cuerpo también se presenta como el lugar del Otro. Como superficie de inscripción de ese goce como agujero.

Es el reverso de la rebelión, que señala un acontecimiento, ya no como una identificación a un Dios o a un líder, sino, como nos dice E. Laurent en el Reverso de la Biopolitica, “…con el acontecimiento de cuerpo se retira la identificación con el Padre y quedan al desnudo los acontecimientos de goce…”

FLORENCIA MENSEGUEZ

(1) Ortega y Gasset, J. La Rebelión de las Masas. Edit. Espasa-Calpe

(2) J.-A. Miller. Jacques Ranciere. Una Política de los Oasis. LC-Cero 716

(3) J.-A.Miller ¿Cómo Rebelarse?. Revisión del texto: Comité Editorial Bitácora Lacaniana

(4) Agüero, Jorge. Texto presentado en noche de la EOL Seminario de Orientación lacaniana. Un Esfuerzo de Poesía

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