Psicoanalista radicado en Tandil
Fundador de la Delegación del IOM Tandil
integrante del subnudo La libertad del deseo
Presidente del Colegio de Psicólogos y Psicólogas del Distrito VIII
Solamente en el delirio se los podría comparar. Pero Leopoldo Lugones (Córdoba, 1874-1938) inició sus actividades literarias en su tierra natal. Fue entonces que a la manera de un “influencer” del siglo XX con su poesía y retórica llegó a establecer un modelo de intelectual orgánico que marcó definitivamente su tiempo donde, como hoy, la política estaba en declinación.
Milei arranca desde la escena multimedia que lo captó en su espontaneísmo, construyendo un iracundo personaje como hacía rato no se veía.
Muy de su época, Milei, con chances ciertas de alcanzar la presidencia alza la voz como un economista de la más oscura de las escuelas. Todo en él es superficial y exagerado, solo en la diferencia extrema con lo que llama la “casta” se sostiene a la manera de un comando suicida. Lugones fue un enorme poeta, un fino ensayista y un activo periodista anticlerical que supo pasar del liberalismo al socialismo, para recalar en el fascismo.
Desde los más diversos atrios, ambos emitieron mensajes que no admiten debate y ni siquiera respuesta. Lugones descubre un nuevo sujeto, “el ejército argentino” y lo constata en su opúsculo de 1919, “La torre de Casandra”. Prolífico en todo, sabe que el tiempo del populismo está llegando -con Yrigoyen y su neutralidad ante la guerra- por eso propone una alianza con Estados Unidos. Él sabía muy bien que su objetivo se estaba cumpliendo: el intelectual, el poeta heroico y nacional está influyendo al amo, al punto de ser el autor del manifiesto del primer golpista de nuestra historia, general José Félix Uriburu . “La hora de la espada” anunciada por Lugones, un tiempo antes en Perú, ya estaba horadando a la sociedad.
A la manera romana Lugones reinstala la casta que venía desde las épocas de Rivadavia y Mitre, llegando a ser inspirador de la siniestra Liga patriótica Argentina.
Milei va contra la casta pero reivindica la época de Mitre y Uriburu, pilares de la casta, mientras intenta entusiasmar a los pibes con gestos extravagantes.
Lugones exalta el amor a la patria hasta el clímax. Milei es un apátrida, esclarecido para la escena por varias mujeres de su confianza. Lugones fue el ideólogo del Partido Militar que durante 80 años (con el apoyo de Estados Unidos) será el mayor factor de desestabilización y pobreza de Argentina.
El enorme genio de Lugones estuvo al servicio de una facción patriótica en el que patrones, gauchos y poetas se unieron en el odio a las masas que el 6 de septiembre de 1930 con el golpe militar que derrocó a Yrigoyen se hizo realidad.
Lugones triunfó allí donde hoy Milei espera. Finalmente, después de vociferar a favor de la espada, decepcionado en su isla del Delta, se tomó la pastilla de cianuro.
Milei hoy toma la motosierra, mientras un importante quantun del electorado lo espera como presidente.
¿Qué lección para la política hay en estos instrumentos cortantes símbolos de la muerte? Digámoslo con fuerza; ¡Espada y motosierra, Nunca Más! Sino la pastilla de Don Leopoldo quedara para la República.