Lo real sin ley y los jóvenes

                                                                   Marcela Negro*

Propongo una hipótesis: si el candidato de ultraderecha tiene tantos votos de jóvenes y adolescentes es porque les ofrece palabras para expresar el estado subjetivo en que están inmersos. Muchos han estructurado su subjetividad bajo la égida de un real sin ley intratable por un simbólico que ya no tiene potencia para hacerlo.

Lejos de dar alternativas, propone llevar a cabo, en la realidad, esa condición subjetiva en ellos. Nombra ese desorden y devastación psíquica, ese mundo de Unos solos en que prevalece el empuje al goce que da libertad para todo y donde, lo que queda en la sociedad como resabio de la autoridad del Nombre del Padre, es rechazado por ofrecer un mundo que no es el que ellos subjetivamente experimentan. Son sujetos expuestos a un deseo del Otro en lo real que no los aloja, sino que los expulsa como desechos.

Los atrae por captar y nombrar su frágil condición subjetiva y por promover hacer de ella el vector que opere sobre la realidad.

La otra candidata de derecha propone responder a ese real sin ley con un orden de hierro y promesas de exterminio. A ella la votan los mayores de 60; a él, los menores de 25.

Esto enseña mucho a los psicoanalistas. Y nos confronta al acto. No es conveniente que un analista se detenga ante el horror del acto.

En nuestra tarea diaria intentamos poner palabras, bordear agujeros que apaciguan el sufrimiento. ¿Puede eso ser llevado como orientación a la política? El psicoanálisis puede ofrecer algo para intentar evitar el empuje a la destrucción que prevalece; ¿cómo podría hacerlo?

La urgencia y la gravedad de la situación, nos convoca, no solo a señalar el peligro en el que estamos los argentinos, sino a apoyar al candidato que protege la vida vivible. Porque estamos ante una elección forzada:  una vida vivible o un estallido social con riesgo de muerte (exterminar o serruchar no son salida de nada).  Además, la situación actual es producto de la intervención de poderes cuya voracidad insaciable es capaz de destrucción simbólica: estos también son un real desbocado.

* Marcela Negro es psicoanalista en Buenos Aires. Miembro de la Asociación mundial de Psicoanálisis. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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